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Zaragoza

Movilidad Urbana

Casi 14.000 menores de 8 años ya tienen tarjeta para viajar gratis en bus y tranvía

Un 60% de la población de Zaragoza de entre 4 y 7 años ha conseguido el dispositivo, que ha permitido 19.600 operaciones gratuitas desde febrero.

Niños en el tranvía.
Visita turística de un grupo de niños al tranvía de Zaragoza.
Raquel Labodía

Cerca de 14.000 niños de entre 4 y 7 años (el beneficio se aplica hasta el día en que se cumplen los 8 años) ya disponen de su tarjeta para viajar gratis en el autobús urbano y el tranvía de Zaragoza. La cifra, que ha ido aumentando desde que la medida se puso en marcha a principios de febrero, supone que el 60% de la población de ese tramo de edad ya se está aprovechando de la gratuidad del transporte urbano.

La implantación de esta bonificación, que en su día reclamó el PP y que finalmente se empezó a aplicar tras sucesivos retrasos en los plazos, ha sido gradual. Para acceder a este beneficio es necesario que los menores estén empadronados en la ciudad y dispongan de tarjeta ciudadana, dado que hay que validar cada viaje. Según ha informado el Ayuntamiento de Zaragoza, en total se han hecho 19.600 operaciones gratuitas en el tranvía y el bus.

Además, la gratuidad ha generado un "efecto llamada". Según informan fuentes municipales, durante este periodo se han solicitado más de 5.000 nuevas tarjetas ciudadanas para su uso normal, es decir, sin bonificación. No obstante, no es preciso que los padres dispongan de tarjeta ciudadana para que los menores accedan a la gratuidad. Hasta los 4 años los viajes son gratuitos sin la necesidad de ningún dispositivo.

Después de un mes de funcionamiento, la concejal de Participación y Gobierno Abierto, Elena Giner, está muy satisfecha. "La respuesta ciudadana ha sido incluso mayor de lo esperado inicialmente, sobre todo en estas primeras semanas. Habíamos previsto una importante cantidad de peticiones y el proceso se ha podido asumir gradualmente y sin ninguna incidencia destacable”, ha afirmado.

Hay que tener en cuenta que la puesta en marcha de este servicio no ha sido sencilla. En primer lugar había que modificar la programación del chip de las tarjetas, además de adaptar las validadoras. Los técnicos tuvieron que establecer sistemas para evitar la picaresca. Por eso, la tarjeta, que es personal e intransferible, no admite dos viajes seguidos (el segundo se cobra o en el caso de no haber saldo se deniega).

Ante la aceptación que ha tenido la bonificación, Elena Giner ha dicho que se han demostrado "las virtudes de una tarjeta que se convierte en elemento principal para el transporte público en la ciudad y que tiene aún muchas posibilidades de desarrollo".

Tras absorber en un par de semanas la lista de espera que se había generado antes de la puesta en marcha de la gratuidad (unas 8.600 solicitudes y 2.000 cambios de tarjeta), en la actualidad se están imprimiendo unos 700 dispositivos a la semana que se distribuyen en las juntas de distrito y vecinales. Si los usuarios solicitan la tarjeta a través de la web municipal, deben recogerla en la junta. Si el dispositivo se pide en persona, se envía al domicilio.

"Esta medida es beneficiosa en muchos ámbitos. Por un lado, el evidente ahorro que puede suponer para muchas familias que usan diariamente el transporte urbano en sus desplazamientos. Pero, también, permite crear ese hábito de transporte sostenible en los ciudadanos del futuro, con los beneficios ambientales y de salud pública que eso conlleva", dice Elena Giner.

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