Zaragoza

Los hosteleros de Zaragoza se unen para rechazar la nueva ordenanza del ruido de ZEC

Las principales asociaciones del sector alertan de que la normativa pone en riesgo su futuro y critican que no se les haya consultado.

Los hosteleros de Zaragoza se unen para rechazar la nueva ordenanza del ruido de ZEC
José Miguel Marco

Las principales asociaciones hosteleras de Zaragoza se han unido para mostrar su rechazo a la nueva ordenanza del ruido que ha elaborado el gobierno de ZEC y que se encuentra estos días en fase de exposición pública. Representantes de Cafés y Bares, Horeca, Apeha, El Tubo, Aragón en Vivo y Salas de Fiesta, Baile y Discotecas ha comparecido este viernes en una rueda de prensa casi sin precedentes para advertir de que con dicha normativa se pone en peligro al sector y para denunciar que no han sido consultados para su elaboración.

El nuevo texto legal prohíbe el consumo en el exterior de los establecimientos, salvo en zonas autorizadas, y hace responsables solidarios a los consumidores y a los propietarios. Además, prevé sanciones de hasta 300.000 euros y endurece los niveles de ruido permitidos por la ley autonómica.

“La ordenanza es obsoleta y hay que actualizarla, pero por la complejidad de la materia, debe ser consensuada con todos los afectados”, ha explicado José Luis Saz, de Cafés y Bares. Además, ha señalado directamente al equipo de gobierno de ZEC. “No compartimos ni en el fondo ni en las formas el proceso de modificación normativa que ha llevado a cabo el Ayuntamiento. No tuvimos conciencia de que el gobierno iba a acometer un proyecto de tal envergadura hasta que no se publicó en la prensa. Y además se adapta a la ley autonómica de forma mucho más restrictiva sin fundamento ni justificación”, ha detallado.

El secretario general de Horeca, Jesús Boillos, ha lamentado que “la larga trayectoria del sector en la prestación de servicios y en la colaboración en proyectos de ciudad como el turismo no ha sido suficiente currículum para se tenidos en cuenta a la hora de elaborar la ordenanza”. A su juicio, la normativa, que deberá pasar por pleno municipal para su aprobación, “demoniza”a los hosteleros de la capital aragonesa.

En este sentido, Alberto Campuzano, portavoz de Apeha, ha recordado que la normativa “atañe a toda la sociedad, también a los ciudadanos”, y ha apuntado a la “inseguridad jurídica” que genera, a su juicio, el nuevo texto. Por ello, ha reclamado que la aprobación de una ordenanza nueva, “dada su importancia para la ciudad”, obtenga la “unanimidad de los grupos políticos y no solo de la mitad más uno”.

Por su parte, Augusto Forniés, vicepresidente de la Asociación El Tubo de Zaragoza, ha alertado de que la ordenanza de ZEC “pone en peligro la existencia” de esta céntrica zona de ocio de la ciudad. “Es una normativa muy perjudicial para los empresarios, pero también para los clientes”, ha dicho. En cualquier caso, se ha mostrado “dispuesto a negociar en cualquier foro que aúne voluntades”.

Pablo Cano, presidente de la Asociación de Salas Aragón en Vivo, ha recordado que “ya se adecuó la normativa para poder celebrar conciertos, lo que ha creado un pulso cultural muy importante en la ciudad”. En concreto, ha cifrado en más de mil actuaciones al año “sin una sola multa” por ruido. “Los focos conflictivos son tan puntuales que no es difícil solucionarlos”. “A lo mejor con prohibir el botellón o el consumo de alcohol en las calles salvo en las terrazas se soluciona el problema”, ha propuesto.

Además, ha criticado que la ordenanza fije en 25 decibelios el límite que puede soportar una vivienda por la noche. “Es imposible, es el ruido que hace alguien respirando”, ha denunciado. También ha criticado que se elabore el nuevo texto legal sin hacer previamente un mapa del ruido de la ciudad. Y ha recordado que el sector da empleo a 20.000 personas y que “solo hay cinco o seis locales conflictivos de 4.500 establecimientos que tiene la ciudad”.

En la misma línea se ha pronunciado Fernando Izcara, presidente de la Asociación de Salas de Fiesta, Baile y Discotecas, para quien “por culpa de cuatro ovejas negras van a pagar todos”. En su caso, reclama al Ayuntamiento “que deje de poner trabas y que apoye a los negocios”, así como “que actúe contra el el consumo en la calle”. “El personal de admisión debe lidiar todos los días con el botellón en las puertas de nuestros locales”, ha recordado.

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