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Zaragoza

Las cámaras del Anatómico Forense están saturadas con cadáveres no reclamados

El Ayuntamiento de Zaragoza pagó 63 entierros a personas sin recursos en 2018.

Sala de alto riesgo en el Instituto de Medicina Legal de Aragón.
Sala de alto riesgo en el Instituto de Medicina Legal de Aragón.
José Miguel Marco

Las cámaras del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA), conocido popularmente como el Anatómico Forense, están saturadas con cadáveres que no han sido reclamados por sus familias. El pasado jueves, de las doce cámaras frigoríficas de las que dispone la instalación, tan solo había tres libres. Dos cadáveres están en proceso de identificación –el procedimiento habitual es tomarles las huellas para que la Policía pueda reconocerlos– y entre los diez restantes predominan los casos de los que nadie se ha hecho cargo.

Uno de ellos es José Vicente S. C. A pesar de que fue reconocido al poco tiempo de ser recogido en su casa del número 4 de la calle Viva España el pasado 29 de noviembre, su cadáver sigue en el IMLA dos meses después. Este zaragozano tenía 84 años y murió por causas naturales, aunque había pasado un mes muerto en su domicilio sin que sus vecinos se percatasen. La Policía consiguió averiguar que tenía un hermano que vivía en Daroca, pero había fallecido antes que él y ahora no hay nadie que se ocupe de su cadáver para darle sepultura.

Fallecido congelado

El cadáver de José Vicente S. C. permanecerá congelado en una cámara del IMLA hasta que un juzgado autorice su entierro. Se trata de un caso similar a los que se registraron el pasado verano en Zaragoza, cuando alrededor de una veintena personas mayores que vivían solas fueron halladas en sus casas varios días, incluso semanas, después de haber fallecido.

La sucesión de muertes en soledad abrió un debate social en Zaragoza, donde residen 114.125 mayores de 65 años, de los cuales unos 36.000 viven solos. El Justicia de Aragón, Ángel Dolado, propuso hacer un mapa de todas las viviendas unipersonales de mayores que hay en Aragón –alrededor de 83.000, según las estadísticas oficiales–.

La jefa de Patología del IMLA, Marisa Tomás, explica que los casos de muertes naturales en soledad aumentaron en 2018 y están llegando al IMLA porque se judicializan. Tomás cree que las autopsias de estos fallecidos superan las de violentas, que son a las que se dedican los forenses.

Al edificio del Anatómico Forense, situado en el barrio de San Gregorio, trasladaron el el año pasado 687 fallecidos en total, frente a los 569 del 2017. "Este año (por 2018) hemos hecho casi un centenar de autopsias más. Los cuerpos que no se reclaman, o en soledad, suelen ser de Zaragoza, porque en los pueblos se mantiene la filosofía de los velatorios y los entierros", explica la jefa de Patología. El Instituto de Medicina Legal de Aragón tiene la jurisdicción de todos los juzgados de la provincia de Zaragoza, de Alcañiz y de Fraga.

El aumento de autopsias no obedeció a un aumento de mortandad en la capital aragonesa, porque en Zaragoza fallecieron 7.658 personas en 2018, una cifra que supuso un leve descenso con respecto al año anterior, cuando se registraron 8.024 muertes.

El director del IMLA, Eduardo Murcia, explica que afrontan muchas muertes naturales que no deberían asistir porque tendrían que atenderlos sus médicos certificando su defunción o a través de los servicios de urgencias. Hay una tendencia a no hacerlo "por miedo" o "por no asumir su responsabilidad", apunta Murcia. El director del IMLA explica el caso de un enfermo que estaba siendo trasladado en una ambulancia cuando falleció y se llamó al IMLA para hacer un levantamiento del cadáver en la carretera porque los hospitales no aceptaban a la víctima.

"Hemos tenido una reunión con el 061 (Urgencias y Emergencias Sanitarias) para tratar esta situación. En el País Vasco y Madrid hay una fórmula para los certificaciones de defunción de los médicos, que además ejercen un deber ético. Hay que entender que morirse no es un delito. Los forenses nos ocupamos de las muertes violentas o sospechosas, pero el 57% de las que nos han llegado en 2018 y 2017 son naturales", precisa el director del IMLA.

300.000 euros en un sobre

En los próximos días, el cadáver de José Vicente S.C. podría ser enterrado por el sistema de beneficencia en Torrero si se determina que no tiene recursos. El año pasado, el Ayuntamiento de Zaragoza autorizó que 60 fallecidos recibieran sepultura con el certificado de gratuidad. En marzo de 2018, el Ayuntamiento acordó con la asociación de funerarias que una única empresa se hiciera cargo de estos casos y la elegida fue Funeraria Cesaraugusta. Para 2019 todavía no se ha licitado el trabajo.

"Para realizar estos entierros, hace falta un informe previo de Servicios Sociales que confirme que el fallecido y la familia no tienen medios. Luego lo valora el Ayuntamiento", detalla Luis Ángel Escribano, responsable de Funeraria Cesaraugusta. "Los llevamos a nichos normales repartidos por todo el cementerio, no están en un lugar concreto ni en la fosa común", agrega. Entre los ancianos que murieron solos en Zaragoza ha habido algún caso sorprendente, como el de un hombre que dejó en su vivienda 3.000 euros para su propio entierro, o el de otro que dejó una cartilla de ahorro con 300.000 euros, con el que se abonó el funeral.

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