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"Tardamos dos minutos en atravesar Zaragoza para llegar al Hospital Infantil"

El padre del bebé que no podía respirar y los policías que los escoltaron narran los momentos vividos para trasladar al niño desde Utebo hasta el centro hospitalario.

Trayecto que realizó la familia de Utebo escoltada por la Policía Local.
Trayecto que realizó la familia de Utebo escoltada por la Policía Local.
Google Maps

Ignacio y Silvia, los padres del bebé de 18 meses que el viernes pasado fue escoltado por la Policía Local de Zaragoza cuando venía de Utebo a gran velocidad porque el pequeño no podía respirar, están agradecidos por el dispositivo que permitió que todo quedara en un susto.

La escolta policial al coche de la familia zaragozana funcionó "a la perfección" y les permitió llegar de la estación Intermodal de Delicias hasta el Hospital Infantil en apenas dos minutos, un tiempo precioso para la salud de su hijo, que se encuentra bien y vive ajeno al revuelo mediático que se ha formado a su alrededor.

Ignacio recordó este martes el momento crítico del viernes. Eran sobre las 13.00. Él estaba trabajando en casa y Silvia, su esposa, dando de comer al pequeño. "Mi mujer empezó a notar que respiraba con dificultad y me avisó", detalla.

La pareja decidió entonces llamar a la pediatra quien, tras escuchar su respiración por el teléfono, les recomendó que se fueran al hospital. Este extremo quiere dejarlo claro Ignacio, porque algunas informaciones señalaron que la familia había pasado por el centro de salud de Utebo. "No fue así. Salimos corriendo hacia el Hospital Infantil", aclara.

De camino, a pesar de la situación de nervios en la que estaban inmersos, a Ignacio se le ocurrió llamar a la Policía. "Pensé en cómo iba a entrar así en Zaragoza... y llamé al 091, aunque me dijeron que ese no era el teléfono y no me podían derivar. Colgué y marqué el 092. Me dijeron que siguiera al teléfono y me fueron preguntando por dónde iba, el modelo y color del coche, la matrícula... pero en ese momento ni me acordaba de ella", apunta Ignacio. Su mujer, que es enfermera y viajaba en la parte trasera del vehículo junto al bebé, fue la que ofreció los datos: a pesar de los nervios del trance, mantuvo la mente despejada.

Trayecto que realizó la familia de Utebo escoltada por la Policía Local.

Trayecto que realizó la familia de Utebo escoltada por la Policía Local. | Google Maps

Poco más de 3,3 kilómetros a la carrera

Entraron en Zaragoza por la AP-68. A la altura de la estación de Delicias, en la intersección de la avenida de la Ciudad de Soria con la calle Rioja, les estaban esperando los policías Miguel Ángel Gallego e Ignacio Usar con su coche patrulla. "Vimos entrar al coche (-sabíamos el modelo, el color y la matrícula-, afirma el agente) y nos pusimos delante para abrirle paso. Fuimos por la calle Rioja, donde se sumaron los compañeros de la Unidad de Apoyo Operativo (UAPO), que se pusieron detrás, y luego Vía Univérsitas, Violante de Hungría... tardamos unos dos minutos en llegar al Hospital Infantil", detalla Miguel Ángel Gallego, con casi dos décadas de servicio, como su compañero.

"Llegamos al hospital y subimos la rampa de Urgencias detrás del coche. La madre se bajó corriendo con el niño en brazos y el padre detrás. Nosotros nos quedamos en la puerta: no cabía más que esperar", explica Teresa Gómez, la oficial de la UAPO al mando de la furgoneta que escoltó, el turismo de Ignacio y Silvia desde el cruce de la calle Rioja con la avenida de Navarra para garantizar la seguridad del trayecto y de la familia.

Ignacio tardó pocos minutos en salir. "Nos dijo que el niño respiraba y que la situación ya estaba bajo el control de los médicos", recuerda la policía. "En ese momento vimos que toda esa emoción que había contenido durante el trayecto empezaba a salir...", abunda la oficial, "por eso nos ofrecimos a aparcarle bien el coche, que se había quedado a las puertas de Urgencias. Le quitamos al menos esa pequeña carga", admite Teresa Gómez.

Los policías entraron en Urgencias para devolver las llaves del coche y se despidieron de la familia. Tanto Ignacio como Silvia agradecen la intervención de todos los servicios públicos (policías, médicos...) que participaron de una forma u otra en el suceso. "La coordinación fue sorprendente", señala el zaragozano. Este martes, Ignacio confesaba que con los nervios del momento no recordaba si el viernes había transmitido su agradecimiento en persona, y por eso su deseo es hacerlo constar públicamente.

Fue una reacción alérgica

Ignacio detalló ayer que tras ser atendidos en Urgencias, descubrieron que el bebé no se había atragantado como pensaban en un primer momento y como se dijo el lunes, si no que sufrió una reacción alérgica.

La Policía Local de Zaragoza ya elogió este lunes a Ignacio por tener la templanza de llamar al 092 para avisar con antelación de la situación de emergencia. Esto les permitió diseñar un servicio prioritario para mantener la seguridad de su familia y del resto de conductores y peatones de la capital aragonesa. Este martes, los policías que participaron en el operativo recibieron decenas de felicitaciones, de sus propios compañeros y también de muchos ciudadanos. El final feliz de esta historia es la mejor noticia, para todos.

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