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El acusado del crimen de Épila decía tener alucinaciones pero nunca fue al psiquiatra

El médico de cabecera prescribió a Cecilio Giménez algunos fármacos para la ansiedad y le recomendó ver a  un especialista, pero no siguió su consejo. En cualquier caso, el facultativo no cree que su posible trastorno afecte a su control de impulsos.

El acusado, Cecilio Giménez, durante el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
El acusado, Cecilio Giménez, durante el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
HA

Cecilio Giménez Giménez (57 años) trató en su día de justificar el crimen de Javier Martínez Gracia (51 años) en Épila diciendo que tenía alucinaciones, escuchaba voces y podía padecer esquizofrenia. Y lo cierto es que sí llevaba algunos años hablando a su médico de cabecera de los problemas de ansiedad e insomnio que padecía. El facultativo le prescribió ansiolíticos y le aconsejó que fuera a ver a un psiquiatra para comprobar si padecía algún trastorno o enfermedad mental, pero La Carmen, como se conoce en el pueblo al acusado, nunca siguió su consejo.

El médico de cabecera de Cecilio Giménez explicó este miércoles al jurado del crimen de Épila que, a su juicio, este podría sufrir algún trastorno de personalidad. "Digamos que parecía estar siempre algo triste y que su forma de comportarse podría no ser del todo la convencional. Pero yo no soy especialista en psiquiatría y por eso le aconsejé que fuera a ver a un profesional", declaró el galeno.

A preguntas de la acusación particular, a cargo de la letrada Soraya Laborda, el médico del centro de salud de Épila insistió en que en estos casos él solo puede aconsejar. "No podemos ir más allá de hablar con el paciente y con la familia. De hecho, de no surgir un comportamiento antisocial o hecho como el que aquí nos trae no se les puede obligar a someterse a un reconocimiento psiquiátrico", aclaró.

El testigo recordó que Cecilio Giménez le habló por primera vez de estos problemas en 2002, sin volver a mencionarlos desde 2013. "Fue la última vez que le receté algunos fármacos", apostilló. La defensa, a cargo del abogado Javier Elía, preguntó al facultativo si estos síntomas que decía tener su cliente podrían afectar a su control de impulsos, respondiendo este que no cree que le produjeran una merma en su capacidad volitiva o cognitiva. Repitió, eso sí, que él no es un especialista en la materia.

"Me ha destrozado la vida"

De los testimonios que este miércoles pudo escuchar el jurado, el más conmovedor sin duda fue el de María del Carmen Embid, viuda de la víctima: "Este señor mató a mi marido y ha destrozado mi vida y la de mis dos hijos (de 9 y 17 años). Yo tengo que tomar siete pastillas cada mañana para salir de casa. Soy padre y madre", dijo la mujer entre sollozos. "Somos personas –añadió–. Y si hay algún problema se habla. No puedo entender tanta violencia".

El juicio, en el que se piden hasta 25 años y medio de cárcel para el acusado por asesinato, concluirá previsiblemente este jueves tras escuchar a los forenses que examinaron a Cecilio Giménez y practicaron la autopsia al cadáver.

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