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La rotura de la mota de Castejón retrasa la llegada de la crecida del Ebro a Aragón

Zaragoza capital adopta medidas y se prepara para recibir a primera hora del domingo el mayor caudal de agua . Las pérdidas en el campo podrían rondar los 200 millones.

Calle Verjas en Tudela, inundada
Calle Verjas en Tudela, inundada
@PMTudela

La rotura en la madrugada de este  viernes de la mota de contención de Castejón (Navarra) ha retrasado la llegada a Aragón de la crecida extraordinaria del Ebro e hizo innecesario evacuar a las poblaciones de cuatro localidades de la Ribera Alta del Ebro que corrían peligro de inundación.

Según los datos avanzados ayer por el Centro de Coordinación Operativa (Cecot) ­–cuyos miembros mantuvieron una reunión en la sede central del 112-Aragón presidida por el consejero de Presidencia del Gobierno de Aragón, Vicente Guillén, y el delegado del Gobierno, Gustavo Alcalde–, la rotura de la mota, entre otras circunstancias, demoró la llegada a la Comunidad del pico de la avenida extraordinaria del Ebro, que se esperaba en Novillas entre las diez y las doce de la noche de este viernes y que llegará a la ciudad de Zaragoza durante la mañana del domingo. El descenso del caudal del Ebro a su paso por Castejón hizo que finalmente no fuera necesario desalojar las localidades de la ribera que mayor peligro corrían: Boquiñeni y Pradilla, sobre todo, pero también Alcalá y Cabañas de Ebro.

A lo largo de la jornada, el caudal del río en Castejón fue decayendo desde los 2.682 m3/s registrados a las diez de la mañana por el sistema SAIH de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) hasta los 2.374 m3/s consignados al cierre de esta edición. Asimismo, el refuerzo de otras motas y la aportación de los afluentes del Ebro, que frenaron el avance del agua con un efecto laminado, rebajaron momentáneamente el peligro.

Refuerzo de contenciones

En cualquier caso, tanto Guillén como Alcalde reiteraron ayer que el operativo puesto en marcha para hacer frente a esta avenida extraordinaria del Ebro estaba totalmente desplegado y coordinado en todos sus niveles: comarcal, provincia, local, regional y nacional. De hecho, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias ha activado el Plan Estatal de Inundaciones en fase de preemergencia y el Comité Estatal de Coordinación ante el riesgo de inundaciones. Asimismo, ha activado el Sistema ‘Copernicus’ para la obtención de imágenes y cartografía del río Ebro, según informó ayer la agencia Efe. En este contexto, la ministra de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, participará hoy en la reunión que el Centro de Coordinación Operativa de Aragón celebra todos los días en Zaragoza para coordinar los trabajos de emergencia desplegados ante la crecida de Ebro.

En la Comunidad, y a la espera de la llegada de la crecida, se trabaja en el refuerzo de motas defensivas y en los aliviaderos. "Todo el operativo está preparado y los medios desplegados son los máximos de los que podemos disponer para afrontar una situación que se prevé difícil y complicada", subrayó ayer el consejero de Presidencia del Gobierno aragonés. Guillén explicó también que se habían detectado problemas en las contenciones de Alcalá de Ebro y Cabañas que se estaban analizando por los técnicos. Entre tanto, la agricultura ha sido la más afectada por las aguas. La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Aragón (UPA) calculó ayer que las pérdidas provocadas por las crecidas de los ríos pueden rondar los 200 millones de euros en cultivos, ganadería y en infraestructuras públicas y de propiedad privada y aseguró que hasta el momento más de 4.000 hectáreas han sido anegadas.

Mejoran los embalses

Por otra parte, el temporal de nieve y lluvia de los últimos días ha hecho que el embalse del Arquillo (Teruel) se encuentre al 56% de su capacidad, lo que garantiza reservas de agua para más de un año, según explicó ayer el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento turolense, Julio Esteban. Atrás han quedado los días en que este pantano, principal fuente de suministro de la capital turolense, estaba casi agotado, como ocurría el pasado mes de enero, cuando solo contaba con 3,2 hectómetros cúbicos, el 15% de sus posibilidades.

No obstante, el consistorio no levanta todavía las restricciones adoptadas para ahorrar agua, como el cierre de las fuentes públicas y la suspensión del baldeo de calles y riego de jardines. El Ayuntamiento aguardará a que la semana que viene se reúnan los miembros de la Comisión de Desembalse de la Confederación Hidrográfica del Júcar antes de tomar una decisión. "Mientras, seguiremos trabajando con el mensaje de un consumo responsable hacia la ciudadanía", dijo Esteban. Ante las buenas perspectivas, el Ayuntamiento solicitará que el 70% del aporte para el consumo de agua de boca de Teruel provenga del embalse y solo el 30% llegue de los pozos de Caudé y San Blas. Ahora, pantano y pozos se reparten al 50% el suministro de agua.

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