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Zaragoza

El acusado del crimen de Ricla declara hoy ante el Jurado

La Fiscalía pide casi 20 años de cárcel para el presunto asesino, que asegura que su arma se disparó accidentalmente.

Un Tribunal Popular juzga a partir de hoy en la Audiencia Provincial a Francisco José Canela, de 46 años, como presunto autor del asesinato de Robert Racolti, de 23, ocurrido el 10 de enero de 2016 en una bodega de la localidad de Ricla. La víctima, de origen rumano, murió de un disparo en la cabeza, delito por el que la Fiscalía solicita ahora 19 años y medio de prisión para el encausado. La acusación particular eleva la petición a 25 años, mientras que la defensa la rebaja a cinco.

Tal disparidad de criterios responde a que la acusación, que ejerce Mariano Montesinos en nombre de la familia de la víctima, considera que el procesado no solo disparó de forma intencionada sobre Robert Racolti, sino que también lo hizo sobre su novia, Verónica Z., y que si no la alcanzó fue porque esta huyó corriendo de la vivienda. Por esta segunda agresión reclama cinco años de cárcel, y veinte por el asesinato.

El despacho de abogados Laborda Vela, que representa a Francisco José Canela, mantiene que este no quería matar a nadie y que lo que cometió fue un homicidio por imprudencia. Según la defensa, el acusado tenía miedo del fallecido y de su novia y fueron ellos los que se abalanzaron sobre él. De hecho, considera que el arma se disparó accidentalmente durante el forcejeo que mantuvieron ambos hombres, con tan mala suerte que el disparo alcanzó en la cabeza al más joven. Para esta parte, concurren además las circunstancias atenuantes de consumo de alcohol y drogas y miedo insuperable.

Los hechos se produjeron en la bodega del acusado, donde había citado a la víctima y a su novia para que le explicaran unas notas con dibujos obscenos que había recibido. Lo que sucedió cuando la pareja acudió al lugar difiere notablemente según quién lo cuente.

Según declaró en su día Francisco José Canela ante el juez, nunca había tocado un arma, pero esa noche cogió una pistola que había sido de su padre y que siempre había estado en la bodega y la ocultó bajo el hule de una mesa porque, justificó, se sentía amenazado por Racolti y sus amigos y tenía miedo de ellos. Añadió que hacía días que recibía mensajes obscenos en su buzón y, tras haber estado bebiendo todo el día, decidió enviar una foto con todos los escritos recibidos a Verónica Z., que además de ser novia del joven era vecina suya.

Al parecer, la pareja pensó que esos mensajes podían suponerles problemas futuros, puesto que en septiembre Racolti y otros habían sido detenidos con seis kilos de marihuana y decidieron, tras mandarle un mensaje de Whatsapp, acudir a su casa para quitarle los escritos.

Además de la pena de prisión, la acusación particular solicita que el Jurado impida al acusado regresar al pueblo tras una posible condena para no coincidir con la familia de la víctima. Un grupo de vecinos se concentró hace unos días en Ricla en contra de este destierro.

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