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Zaragoza

El vecino de Ricla que mató a un joven de un tiro en la cabeza declara que fue un "error"

Defiende ante un jurado que el arma se disparó en un forcejeo y que no pretendía acabar con la vida de la víctima.

El condenado, Francisco Canela, durante la celebración del juicio en la Audiencia Provincial.
Juicio contra Francisco José Canela en la Audiencia Provincial de Zaragoza.
Oliver Duch

Los nueve miembros del tribunal popular que desde ayer juzgan a Francisco Canela Grima, de 46 años, por haber causado la muerte de Robert Ricolti, de 23, de un tiro en la cabeza deberán decidir si el acusado tenía intención de quitarle la vida y actuó con alevosía o si fue un disparo accidental, producto de un forcejeo. También tendrán que valorar si concurre alguna o las cuatro atenuantes (embriaguez, reparación del daño, confesión y miedo insuperable) que propone la defensa, lo que rebajaría notablemente la pena a imponer.

A diferencia de otros juicios en los que no está clara la autoría del delito, en este caso el procesado ha admitido desde el primer momento que fue él quien mató al joven, pero que no quería hacerlo. Ayer volvió a repetirlo y calificó de "error" y "accidente" que la pistola se disparase y saliera un proyectil que le dio en la cabeza.

Los hechos se produjeron el 10 de enero de 2016, en un local que el acusado usaba como bodega en Ricla. Contó que hasta unos meses atrás había mantenido una relación de amistad y vecindad con Verónica Emilia Z., de 19 años.

"Estaba conmigo por los porros que le daba", manifestó Francisco Canela, conocido como Curro, quien admitió que era alcohólico y adicto a la cocaína y el cannabis. Sin embargo, la relación de amistad cambió cuando la joven empezó a salir con Robert Ricolti, residente en La Almunia. "Se empezó a juntar con mala gente", dijo y añadió que aunque a Ricolti no lo conocía de nada, le tenía miedo porque en el pueblo se "comentaba" que era "traficante".

Dibujos y notas obscenos

El día antes del crimen, Francisco Canela encontró en su buzón unas notas con dibujos y frases obscenos que él interpretó como un claro insulto hacia su persona. Señaló que reconoció la letra de Verónica y decidió pedirle explicaciones a través de Whatsapp. "Sabía perfectamente que era ella; le dije que un grafólogo lo podía demostrar y que la iba a denunciar", recordó. Tras intercambiar varios mensajes más en los que la joven lo identificaba como el ‘vecino loco’ y él a ella como la ‘chica mala’, acabó citándola en su casa y pidiéndole que fuera con Ricolti.

El 10 de enero era domingo y el acusado explicó que el sábado había estado todo el día bebiendo y esnifando rayas y que el domingo, tras dormir dos horas, se levantó a las 11.00 y se fue a tomar vermú. Por la tarde y sin comer, se fue a un partido de fútbol y por la noche, sobre las 21.30 se citó con la pareja en su bodega. Antes de que llegara, cogió una pistola de su padre de la Guerra Civil, se metió once balas en el bolsillo y la metió debajo del hule de una encimera.

Tras quedar en la puerta del local, accedieron al interior y, según Canela, no hubo conversación: "Robert me agarró de los hombros muy fuerte, Verónica me dio un tortazo y me dijo: “Sí hemos sido nosotros, ¿qué pasa?” Entonces saqué el arma, disparé al suelo y le dije (a Ricolti): “Márchate”"

"Pensé que los dos se irían, era lo más lógico", afirmó. Pero la única que salió fue la joven y, según manifestó, se inició un forcejeo en el que la pistola se disparó "por error" cuando la víctima le pegó un "arreón" y cayeron al suelo tras romper una puerta. "Si me hubiera cogido el arma me habría pegado dos tiros, estaba como loco", dijo. Tras el disparo, el joven quedó inmóvil y él salió a la calle para pedir ayuda gritando que lo había matado. Luego volvió a la casa, taponó la herida con papel higiénico e intentó que no se desangrase, algo que la defensa, a cargo del despacho Laborda Vela, quiere que se aprecie como atenuante. Canela reconoció que las únicas palabras que dirigió esa noche al joven –que murió al día siguiente– fueron "márchate" y "no te mueras". "Me arrepiento de los hechos todos los días de mi vida", dijo Canela, quien pidió varias veces perdón a la familia de la víctima.

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