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150 pañuelos colorean las prefiestas en Ejea

Los bebés nacidos en el último año vistieron por primera vez el traje ejano.

En la fotografía aparecen Iván, Sara, Fani y Julio, junto con Rocío, Pablo, Marina Adela y Julio.
En la fotografía aparecen Iván, Sara, Fani y Julio, junto con Rocío, Pablo, Marina Adela y Julio.
A. G.cortés

Ejea de los Caballeros comienza hoy sus fiestas en honor de la Virgen de la Oliva. Nueve intensos días donde la diversión y la alegría son los protagonistas. Eso sí, algunos no han esperado al lanzamiento del cohete anunciador. Cada vez son más los ejanos y ejeanas que adelantan el inicio de la semana grande al viernes. Para unos, el día de ayer, el de prefiestas, fue toda una jornada maratoniana de preparativos, desde las últimas compras en los supermercados hasta la organización de la ropa blanca y azul. Pero para otros la cosa fue bien distinta. Buena parte de las empresas de la localidad celebraron comidas de confraternización con sus empleados y eso se notó en el ambiente. Las calles y terrazas recogieron los primeros sonidos de jolgorio festivo.

Tampoco esperaron los más pequeños. Por décimo año consecutivo, los niños y niñas nacidos durante este último año se enfundaron el traje ejeano, tiñendo la plaza de la Villa de color. Un total de 150, nacidos durante el segundo semestre de 2016 y el primero de 2017, recibieron su primer pañuelo festivo. La imposición del pañuelo es uno de los actos más multitudinarios de las prefiestas. La alcaldesa de Ejea, Teresa Ladrero, y miembros de la corporación fueron colocando el tradicional pañuelo de fiestas color azul. Es sin duda una insignia muy especial para las familias, donde aparece el nombre del pequeño y el escudo de la villa bordado. Durante más de una hora se escucharon numerosos nombres, pero sin duda los más repetidos fueron Julia, Lucía, Martín y Víctor. El dato más curioso es que por el escenario pasaron dos parejas de gemelas y mellizas. Una vez más, el nombre de la patrona de la localidad, Oliva, no fue escogido por ningún padre. Aunque este año, al celebrarse una década de este acto sonó y mucho, ya que se impuso el pañuelo a más de 50 ejeanas que llevan el nombre de la patrona.

Una tarde de ilusión y nerviosismo. Así se vivió en casa de los Mur-Pons, una familia ejeana que subía al escenario por segunda vez. Este año el protagonista era Pablo. Durante los últimos días prepararon con cuidado este acto. Los colores ejeanos no faltaron en su conjunto, incluso el fajín y zapatillas a tono. Subió al escenario con su madre, Sara, y también le acompañó su hermana Rocío.

Las fiestas comienzan hoy de manera oficial. Los pregoneros de este año son los miembros de la Fundación AMFE, personas con discapacidad física y orgánica que trabajan, desde hace más de 30 años, para eliminar todas las barreras arquitectónicas que hay en Ejea. "Tras un año esperando este momento, ya tenemos aquí las fiestas. Las actividades están diseñadas para que los ejeanos y todo aquel que venga disfruten al máximo", remarcaba la edil, Teresa Ladrero.

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