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La curiosa historia del tesoro hallado por un pastor

Un documento del Museo de Zaragoza revela que la vasija con monedas ibéricas de Borja fue descubierta en 1926, una fecha hasta ahora desconocida.

Cuestionario sobre patrimonio.
Cuestionario sobre patrimonio.
Javier Romeo

Hace cientos de años alguien decidió enterrar una vasija llena de monedas en lo que hoy es la actual Borja. Y allí permaneció oculta hasta que a principios del siglo XX, en una fecha que no se sabía hasta el momento, un pastor descubrió ese tesoro. Otra casualidad ha querido que ahora aparezca un documento que arroja luz sobre este hallazgo y que permite rellenar un vacío en esta historia tan extraordinaria como misteriosa.

El arqueólogo Isidro Aguilera, natural de Borja, trabaja como conservador de Prehistoria del Museo de Zaragoza. Y allí fue, precisamente, donde se topó con una carta que llamó su atención: "Es la respuesta del Ayuntamiento de Borja a una encuesta remitida a todos los municipios por la Comisión Provincial de Monumentos para que informaran sobre los edificios y piezas de interés existentes en ellos". Lo curioso, sin embargo, es que, entre la relación de bienes detallados, aparece un frase especialmente importante. Junto a una alusión a la vía romana que atravesaba el término, se indica que "se encontraron el año pasado monedas ibéricas, probablemente acuñadas en la época romana".

Manuel Gracia, presidente del Centro de Estudios Borjanos (Cesbor), que dio a conocer este texto, afirma que el oficio está firmado por el alcalde de la época, Dionisio Pérez Viana, el 3 de mayo de 1927, por lo que "podemos deducir que el hallazgo tuvo lugar en 1926, siendo el primer testimonio fehaciente que se ha podido documentar".

Para Aguilera, que ocupa también el cargo de secretario del Cesbor, "a veces, por sorpresa, aparecen documentos que contribuyen a resolver pequeños misterios. En este caso, el año del descubrimiento era un dato que faltaba. Todo apuntaba a que había sido previo a la Guerra Civil, pero no sabíamos precisar con más exactitud".

Sí se conocen otros muchos detalles relacionados con este caso. El afortunado autor del descubrimiento del tesorillo de denarios ibéricos se llamaba Nicolás Domínguez Magallón y era natural de Litago.

Más de 3.000 piezas

Aquella olla enterrada en el campo (en la partida de Barbalanca o de Valle, según testimonios orales recogidos hace tiempo) "pudo contener entre 3.000 y 4.000 monedas de plata de cecas indígenas de la península ibérica, de la guerra sertoriana del año 76 antes de Cristo", resume el arqueólogo borjano.

"No es algo raro –continúa–. De hecho, han aparecido hallazgos similares que responden a momentos de peligro justificado, porque el que las ocultó no volvió a por ellas". En 1828, por ejemplo, se descubrió "otro tesorillo más pequeño de la misma época y con las mismas cecas en Bulbuente", que se depositó en la Real Academia de la Historia.

Las piezas halladas en los alrededores de Borja, sin embargo, se dispersaron rápidamente. "El pastor las vendió a 1 peseta y mucha gente compró varias". Había dos fórmulas: adquirir una de cada ceca o comprar 13 para que sirvieran como arras. "Algunas incluso llegaron a ser utilizadas como moneda fraccionaria en la carnicería de la hermana del pastor", añaden desde el Cesbor. El Museo Arqueológico de Borja guarda un ejemplar de cada una de ellas.

La vasija de barro se conservó durante años en un pequeño museo que existía en el colegio de Borja pero, en el transcurso de alguna obra de reforma en los años 70 del siglo pasado desapareció. Otro misterio que sigue pendiente de respuesta.

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