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La plantilla del bus rompe las negociaciones y decide mañana en asamblea si vuelve a los paros

Si a lo largo del lunes no se llega a un acuerdo sobre el convenio, el martes a partir de las 9.00 volvería la huelga. Tras 23 reuniones en el SAMA, la diferencia salarial enquista el conflicto.

En la imagen, ayer, una de las paradas de la plaza de Aragón con mayor afluencia de viajeros.
En la imagen, ayer, una de las paradas de la plaza de Aragón con mayor afluencia de viajeros.
Francisco Giménez

Del plazo de 15 días pasamos al límite 48 horas. Tras romperse el sábado de madrugada las negociaciones y salvo que haya un acuerdo in extremis, los trabajadores del autobús decidirán mañana en asamblea si vuelven a producirse paros en el servicio. La huelga regresaría en los mismos horarios que hasta ahora (de 9.00 a 11.30 y de 18.00 a 20.30) y sus muchos perjuicios se sumarían a los que ya se han venido produciendo durante 123 jornadas, concretamente desde el pasado 10 de diciembre.

Con la intención de evitar que se retome la huelga –estos días tan solo ha estado "suspendida temporalmente"–, las dos partes podrían forzar algún tipo de negociación en las próximas horas para limar asperezas que aún impiden el acuerdo. Pero este acercamiento no parece muy probable. Los trabajadores, que lamentaron ayer la actitud de Auzsa y le recriminaron no querer firmar un convenio para garantizarse la congelación salarial, han planteado una nueva reunión mañana a las 20.00. Un encuentro del que la empresa, que apeló a la responsabilidad de los conductores para que "reconsideren su actitud", no tiene constancia de momento.

Además, a pesar del maratón de encuentros en el Servicio de Mediación y Arbitraje (SAMA) –el sábado hasta la madrugada–, donde se consensuó algún aspecto organizativo como el régimen de libranzas, aún hay diferencias en lo relativo a las siempre espinosas cuestiones económicas. Hasta el pasado miércoles (cuando ya se habían cumplido diez de los quince días de tregua) no se abordaron en las negociaciones los aspectos salariales ni las indemnizaciones en casos de baja, que son los dos asuntos que centran las discrepancias. Además, la negociación continúa girando sobre la base de una subida salarial del 4% hasta 2019, que la plantilla ya rechazó en referéndum el 30 de marzo.

En la recta final de esta semana se agilizó el diálogo (hubo tres encuentros en tres días) pero no lo suficiente como para firmar un acuerdo definitivo. La tan traída y llevada aplicación del IPC en la subida salarial impide ahuyentar el temor a unos nuevos paros, que volverían a fastidiar a miles zaragozanos cada día. Aunque ambas partes acusan a la otra de no tener "voluntad negociadora", han sido ya 23 encuentros en el SAMA, a los que hay que sumar otro medio centenar de citas en diversos órganos desde que en noviembre de 2013 expiró el convenio colectivo.Los servicios mínimos

La asamblea de trabajadores en la sede de UGT –no habrá votación– tendrá mañana la última palabra para decidir si vuelve la huelga. Si lo hiciera cambiarían las condiciones, pues la junta de portavoces del Ayuntamiento decidió antes de la tregua por consenso aumentar los exiguos servicios mínimos del 33%. Lo que no se sabe aún es cómo se aplicará el nuevo decreto porque Movilidad estudia varias alternativas para dar un pequeño alivio a los usuarios.

Aunque la mayoría de los grupos piden que estos se eleven hasta el 50% de la flota –como en la mayoría de huelgas anteriores– hay sobre la mesa varias opciones. Una de ellas pasa por aumentarlos tan solo al 37%, esto es, añadiendo únicamente vehículos a las líneas en las que las frecuencias de paso sean superiores a30 minutos. Otra posibilidad es que la subida no sea uniforme en todas las líneas, sino que se fije en función del destino final y su número de usuarios.

Ante la amenaza de que vuelvan los paros, el Ayuntamiento se limita a instar a las partes a seguir negociando. Los trabajadores se reúnen mañana con la concejal de Movilidad y el alcalde, Pedro Santisteve, confió ayer en que se llegue a un acuerdo y pidió a las partes "dar ya un paso por responsabilidad". Afirmó "tener esperanzas" en que en las próximas horas "entre un poco de razón" y se pueda firmar el convenio.

El Ayuntamiento también tiene pendiente decidir cómo compensará a los usuarios. Ha ahorrado unos tres millones que "se reinvertirán en mejoras en el servicio". Colocar nuevas pantallas de información, adquirir rampas o comprar autobuses híbridos son algunas de las propuestas, si bien la principal es la de compensar a los titulares de abonos, que no han podido sacar el máximo rendimiento desde diciembre.

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