Zaragoza

El párroco de Épila se va y regresa a Alcalá de Henares

Afirma que "no ha habido presiones externas" y el único motivo de su marcha es que ha expirado su nombramiento en la localidad zaragozana.

Barco en una imagen de archivo
El párroco de Épila se va y regresa a Alcalá de Henares
Jesús Macipe

Miguel Ángel Barco, párroco de Épila, pone fin a su etapa en la localidad zaragozana. Después de que en los últimos meses se viera envuelto en una investigación del arzobispado de Zaragoza por un supuesto caso de acoso, el cura deja la parroquia epilense. "Esta decisión no responde a presiones externas, de hecho, nunca las ha habido”, explica Barco.

Su marcha se debe, asegura Barco, a la finalización de su nombramiento -tiempo de estancia que tienen los curas en las diferentes parroquias o iglesias-. Este tenía una duración de seis años y expiró el 23 de septiembre de 2013. “En aquel momento me encontraba de baja laboral porque me había operado de un cáncer de colón, por lo que se retrasó hasta que me dieron el alta el pasado mes de enero”, sostiene Barco. En medio de esta larga temporada, el párroco tuvo que ser nuevamente intervenido. Esta es la razón por la que su nombramiento finaliza el próximo sábado, alega el propio párroco.

 

“Lo sabía desde hacía unas semanas, pero no había querido comentárselo a los feligreses para no alargar las despedidas”, sostiene. Por ello, durante la misa del pasado fin de semana explicó a sus fieles que esta sería su última semana al frente de la parroquia. De hecho, según afirman desde el consistorio de la localidad, el domingo llegará el sustituto, que vendrá acompañado de un ayudante. “Seguramente me quede cuatro o cinco días más para ayudarle a que se instale en la parroquia”, asegura.

En los próximos días espera conocer cuál será su próximo destino. “Me iré a mi diócesis que es la de Alcalá de Henares y allí me comunicarán a qué parroquia acudo”, explica.

Últimos meses marcados por la polémica

La última etapa del titular de la parroquia de Épila ha estado determinada por la investigación del Arzobispado de Zaragoza de un supuesto caso de acoso en Épila. El diácono Daniel Purega aseguraba  haber sufrido acoso sexual por parte del párroco. En el momento en el salió a la luz el asunto, Barco interpuso una denuncia contra el diácono. “Por el contrario, a día de hoy no hay ninguna denuncia contra mi persona", asegura Miguel Ángel Barco. "De hecho, el diácono afirmó que él no había divulgado esa información”, recuerda.

Este hecho apareció poco después de la renuncia del hasta entonces arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña. Una dimisión que no estaba fundada solo en su delicada salud, sino en el pago de una indemnización de 60.000 euros al diácono, cuya finalidad era, según dijo el propio Ureña después de que HERALDO DE ARAGÓN destapara el caso, costear su nueva vida como seglar.

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