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Zaragoza

Fundat, un refugio para los discapacitados mentales

La Fundación Tutelar Aragonesa (Fundat) inicia su campaña de captación de voluntarios tutelares.

La Fundación Tutelar Aragonesa (Fundat) inicia su campaña de captación de voluntarios tutelares.
Fundat, un refugio para los discapacitados mentales
Fundat

“He ganado calidad de vida, protección y, sobre todo, mucho cariño”, asegura Diego, un joven bilbilitano de 19 años con discapacidad intelectual. Su vida no ha sido fácil. Sus padres fallecieron cuando todavía era un niño y su hermano mayor se encargó de sus cuidados.

Este verano la situación de Diego dio un giro de 180 grados. Los servicios sociales de Calatayud contactaron con Atades, la asociación promotora de la Fundación Tutelar Aragonesa (Fundat), para tramitar los papeles de incapacitación. 

Pronto, ese papeleo será una realidad y en las próximas semanas, Diego pasará a estar tutelado por Fundat, organización de ámbito regional que protege y cuida los derechos de los discapacitados intelectuales.

“Estas personas están en situación de desprotección por diferentes motivos: están completamente solos, sus familiares no pueden atenderles o no pueden hacer frente al envejecimiento de sus padres”, explica la responsable jurídica y trabajadora social de la fundación, Victoria Ledesma. “Desde Fundat se aboga por su seguridad tanto en el ámbito jurídico y financiero como en el psicológico”, añade.

En la actualidad, Fundat guarda la tutela – algunas están en proceso- de quince personas con discapacidad intelectual. El número no es muy elevado, pero la fundación tan solo cuenta con tres años de vida y Ledesma dice que en 2014 se han incrementado las solicitudes de tutela. 

Fundat busca voluntarios tutelares

Uno de los restos de la fundación es ganar voluntarios. Hasta la fecha cuenta con cuatro. “Lo ideal sería quecada tutelado tuviera un voluntario”, asegura Ledesma. Para lograr este objetivo, la organización ha iniciado una campaña de captación entre la sociedad aragonesa.

Se buscan personas con un grado de madurez, una estabilidad emocional, pero sobre todo, disponibilidad y ganas. Ledesma dice que la clave está en que el voluntario llegue a ser un amigo. “Hacerse presente de alguna manera en sus vida, con una llamada de teléfono para su cumpleaños, una visita en fechas especiales como Navidad o Semana Santa". Sin embargo, recalca que es el voluntario tutelar el que decide cuánto tiempo invierte en estar con ellos.

“Valoramos ofrecerles espacios donde ellos puedan tener, además de nuestra protección profesional, una relación más familiar, y es aquí donde entra la función del voluntario tutelar”, comenta la responsable jurídica de Fundat.

José Antonio Fernández es voluntario de la asociación tutelar desde noviembre de 2014. “La relación ha sido corta, pero intensa”, sentencia este militar jubilado mientras abraza con ternura a Diego. “Nos queremos mucho”, dice entre miradas de complicidad y una gran sonrisa.

“Junto a mi mujer conocí la problemática real y ambos nos comprometimos”, recuerda Fernández. Y acertó con la decisión porque define su voluntariado como una de las mejores experiencias de sensibilidad humana que ha tenido. “Como Diego, yo también he ganado calidad de vida”, añade.

‘Vida autónoma’

Desde la asociación preparan actividades y encuentros para que voluntario y tutelado pasen tiempo juntos y creen un vínculo emocional entre ellos. En noviembre realizaron un viaje a Madrid. “Nos divertimos muchísimo, comimos muy bien y visitamos el museo de cera”, recuerdan Diego y José Antonio muy sonrientes.

Diego pronto volverá a ver a su amigo José Antonio. Sin embargo, esta vez se reunirán en un lugar muy especial: su nueva casa. “Al mes que viene tendré mi piso tutelado y estoy muy contento”, cuenta Diego. Gracias a Fundat y al proyecto ‘vida autónoma’ ganará independencia. “Eso sí, siempre apoyado por un equipo de la asociación que guíe a Diego en los pasos de su vida. Respetando sus decisiones, pero dándole consejos”, detalla Ledesma.

Además, Diego realiza un grado de Jardinería en el instituto Ramón y Cajal. Cuando lo termine, su próximo paso es hacer prácticas de jardinería en Gardeniers, un centro especializado de empleo.

"Mi prioridad es hacer las prácticas lo mejor que pueda para que se quedan con una buena imagen de mí en Gardeniers", afirma Diego. Su pequeño sueño es ser jefe de jardinería en un futuro, pero como él dice "hay que ir paso a paso" para que todo salga bien. "Teniendo el apoyo de Fundat estoy muy tranquilo", concluye Diego. 

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