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Zaragoza

“El fenómeno del Ecce Homo es una anécdota ante el desastre del casco antiguo de Borja”

El casco histórico borjano era declarado en agosto BIC, pero los vecinos critican la dejadez de la zona durante las últimas décadas y aseguran que si no se hace algo pronto desaparecerá por completo.

Imagen del casco antiguo de Borja
“El fenómeno del Ecce Homo es una anécdota ante el desastre del casco antiguo de Borja”
M.N.

El casco histórico de Borja era declarado este agosto Bien de Interés Cultural (BIC), por el Gobierno de Aragón. La noticia llegaba después de 30 años esperando la distinción. Y es que el procedimiento ha sido largo y tedioso porque se iniciaba nada más y nada menos que en julio de 1984. La declaración se recibía con ilusión en la localidad zaragozana porque, en teoría, permitirá proteger y promocionar turísticamente la numerosa arquitectura renacentista y las empinadas callejuelas típicas de la parcelación medieval que persisten.

Sin embargo, los vecinos que todavía tienen su residencia ahí, critican la “absoluta dejadez” de esta emblemática zona de la localidad por parte de todos los gobiernos y aseguran que desde hace 40 años no se ha hecho “prácticamente nada” por mantenerla en buenas condiciones. “El fenómeno del Ecce Homo, del que se cumplen dos años, no es sino una anécdota comparado con el desastre al que se ha visto abocado el casco antiguo de Borja. Ahora nos dice el Gobierno de Aragón que es Bien de Interés Cultural. Espero que no sea demasiado tarde, y que esta declaración sirva para salvar lo poco que queda en pie”, asegura Juan Carlos López, un vecino de la zona que aprovechando la coyuntura, ha creado una página en Facebook para criticar e informar sobre la situación. “He caminado por las calles de Borja durante más de 40 años y no puedo decir que haya habido tiempos maravillosos, porque no los he conocido. Pero desde luego, la destrucción y el abandono en el que está ahora inmersa la zona que rodea al enclave del castillo es tremenda, nunca ha estado tan mal”, añade López.

Desde el Ayuntamiento de Borja aseguran ser conscientes de la situación y están pendientes de aprobar en pleno, el próximo octubre, un plan especial urbanístico para la protección de su zona. “Hasta ahora se ha hecho alguna actuación, como el control de los desprendimientos en la zona del Cinto, en el entorno de la iglesia de San Bartolomé para convertirlo en la futura Escuela de Música o al mes que viene se llevará a cabo la renovación del alcantarillado de la calle Belén”, explica el concejal de urbanismo, Leandro Galindo. “Si bien es cierto que con la declaración podremos agilizar todo un poco, la realidad es que la zona lleva abandonada 40 años y por muchos parches que pongamos es imposible recuperarla entera”, añade el concejal, quien entiende la opinión de los vecinos del casco histórico. Su intención es la de situar todos los nuevos equipamientos culturales, sociales o educativos ahí, para revitalizar la zona y aprovechar las infraestructuras, así como recuperar la zona a medida que la disponibilidad económica municipal lo permita.La despoblación, uno de los principales problemas

Según los datos del INE, la población actual de la localidad zaragozana roza los 5.000 habitantes. De ellos, alrededor de 1.200 viven o están empadronados en el caso histórico borjano y son una población envejecida. Pero la realidad de los años 70, era bien diferente. Entonces, Borja está poblada por 4.000 habitantes y casi el 100% de ellos vivían en el corazón urbano.

La despoblación es uno de los principales problemas a los que se ha enfrentado la zona en los últimos años. Según apuntan los vecinos, este hecho se ha traducido en un gran número de casas abandonadas con riesgo de derrumbamiento y fachadas sostenidas con puntales; solares llenos de maleza, basura, calles levantadas, filtraciones, malos olores, problemas con el agua e incluso robos. “La gente se va de aquí por hastío y los pocos que quedamos somos objetivo de los amigos de lo ajeno”, asegura Milagros, a quien la semana pasada le entraron a robar en casa por segunda vez. “Nos parece muy bien que lo hayan declarado BIC, pero deberían acordarse más de esta parte del pueblo porque está totalmente abandonada”, critica esta mujer zaragozana que desde hace 20 años tiene su segunda residencia en el casco histórico de Borja.

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