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Zaragoza

​Del 'columpio de oro' al "peor de Zaragoza"

Muchos barrios se quejan de la falta de zonas de recreo para los más pequeños.

Más de 3.000 metros cuadrados de columpios, toboganes y balancines nuevos y bien cuidados. El Parque del Agua se hizo merecedor el pasado mes de marzo del premio ‘Columpio de oro’ por la cantidad y calidad de sus juegos infantiles. Sin embargo, muchas de las zonas recreativas de la ciudad presentan un aspecto muy diferente.

El ejemplo más cercano es el Parque del Buen Humor, junto al puente de la Almozara. "Faltan los asientos de algunos columpios y habría que poner vallas", indica Daniel Alonso, presidente de la Asociación de Jóvenes Vecinos del Actur. Además, los padres y madres de la zona piden que se cambien los suelos de arena o hierba por otros de caucho que protejan a los niños ante las caídas.

También en la margen izquierda, pero en este caso en el Arrabal, está el que los vecinos califican como “probablemente, el peor de la ciudad”. Es el vagón situado junto a la Estación del Norte. “Está abandonado, vandalizado, con suciedad, tiene aristas…”, enumera Rafael Tejedor, presidente de la Asociación de Vecinos Tío Jorge Arrabal.

Los niños de la zona pueden ir a otros lugares, como la arboleda de Macanaz, pero también tiene sus peligros. “Después del fin de semana, está todo lleno de cristales porque hacen botellón. Es necesaria más limpieza”, apunta. El parque del Tío Jorge es la mejor opción, puesto que los espacios de juego se renovaron para la Cincomarzada. Aunque los vecinos tienen una petición: que lleguen los columpios adaptados que se están instalando en otros barrios y que suponen “una reivindicación histórica”.

En el Arrabal piden más zonas para los más pequeños, aunque esta es una demanda de la mayoría de los barrios zaragozanos: Casablanca, Las Delicias, el Casco Histórico… todos quieren más espacios para los niños. Sin embargo, reconocen que no es una tarea sencilla. Por ejemplo, en Las Delicias consiguieron que se colocasen juegos en las plazoletas de la calle Domingo Ram y la calle Italia. Los chavales lo agradecieron… pero no tanto los vecinos, que tienen que soportar el ruido. “La gestión del espacio es difícil, porque son calles estrechas. Sería necesario que hubiera más sitios para que se evitara la saturación”, explican desde la asociación Manuel Viola. Los solares que salpican el barrio podrían dar la solución, aunque es complicado, ya que son pequeños y de propiedad privada en la mayoría de los casos.

La zona ajardinada más cercana al centro histórico del barrio es la plaza Santo Domingo Savio, donde el problema no está tanto en los propios elementos lúdicos, sino en el suelo. “Hay muchas baldosas levantadas y muchos escalones. Además, hay dificultades con la convivencia con los perros, porque muchas veces invaden la zona de juego de los niños”.

Es imposible hacer un repaso a los parques de Zaragoza y no mencionar al Parque Grande, aunque precisamente los vecinos señalan que es el gran olvidado. "Está realmente abandonado, como siempre", señalan desde la asociación San Braulio Distrito Universidad. "En la zona del Jardín Oriental, junto a la Rosaleda, hay unos bancos en los que no te puedes sentar de tanta suciedad", explican.

Los columpios en cambio se encuentran en buen estado, como aseguran Cristina y Raquel, las madres de Alejandro y Víctor, que acuden "de vez en cuando" al parque. Sin embargo, a unos pocos metros de una de las zonas de juegos, se encuentra una de las muchas baldosas rotas. No se salvan ni los símbolos del parque. "Las escalinatas del Batallador tienen los escalones rotos y han desaparecido trozos de las losas", señalan desde la asociación de vecinos.

En el Parque Bruil también subrayan la “falta de mantenimiento”. En especial, alertan del estado de uno de los toboganes, que presenta algunos desperfectos. La plaza Tauste, el otro punto dedicado a los niños, tampoco tiene buen aspecto. “El suelo es de arena, pero no está cerrado y se va expandiendo”, indica Carmen Turégano, presidenta de la asociación vecinal Parque Bruil-San Agustín. Es por ello que los vecinos piden que se cambie por corcho o que se cierre. Aunque este material tampoco es la panacea, como saben ellos mismos. “En el Parque Bruil, la zona de corcho negro se inunda cuando llueve y huele mal”, explica.

En el Parque Oliver, el problema es la escasez de zonas infantiles. Hay tres espacios con columpios y toboganes, pero ninguno en la parte más nueva del jardín. "Estaba previsto que llegasen hasta 12, pero se canceló por falta de presupuesto", explican desde la Asociación Coordinadora del Parque Oliver. En cambio, el mantenimiento es muy bueno. "Está muy bien cuidado y los jardineros revisan las zonas de juego casi a diario", señalan.

Los mejores espacios para los niños están en los barrios y parques más nuevos. Es el caso del Corredor Verde entre Valdefierro y el Oliver. "Hay cuatro o cinco zonas y estamos encantados, aunque los árboles son todavía pequeñitos", explica Juliana Algaba, presidenta de la asociación de vecinos Aldebarán. La plaza de la Inmaculada o la calle Tulipán son otros de los puntos de encuentro de los niños del barrio. Solo ponen un pero la plaza de Selene, donde hay "una papelera sin fondo y la basura se cae al suelo, junto a una zona para niños muy pequeños".

También están "relativamente bien" los parques y plazas de Valdespartera. "Si se rompe algún columpio, se va solventando", explica Lorena Gregorio, de la asociación Los Montes de Valdespartera. Hay bastantes zonas, pero con tanta chiquillería en el barrio, "siempre están llenos". Más difícil que encontrar sitio es encontrar agua. "Solo hay un par de fuentes, y tener una cada cuatro zonas no estaría mal". Asimismo, los vecinos del barrio reclaman los columpios para niños con discapacidades, que se anunciaron hace cinco meses, pero que todavía no se han instalado.

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