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Zaragoza

La urbanización del Portillo sigue sin fecha pese a la inminente apertura del Caixaforum

Zaragoza Alta Velocidad carece de fondos para urbanizar la pastilla
ferroviaria y cualquier ingreso irá a reducir su deuda de 360 millones.

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La cicatriz ferroviaria del Portillo seguirá abierta sine díe, pese a la inminente apertura del Caixaforum a los pies de la vieja estación. Este equipamiento cultural, en el que la entidad financiera ha invertido 18 millones de euros, seguirá rodeado de siete hectáreas valladas, en las que solo crece la maleza a la espera de que las instituciones tomen la decisión de urbanizar este gigantesco solar para integrarlo definitivamente en el entramado urbano de la capital aragonesa.

La sociedad pública Zaragoza Alta Velocidad (ZAV), controlada por el Ministerio de Fomento y participada por la DGA y el Ayuntamiento, prevé ahora subastar parte del suelo ferroviario del Portillo y de Delicias para hacer caja, pero todo el dinero irá destinado a amortizar su deuda, que asciende a 360 millones de euros. La joya de la corona son las 220 viviendas previstas en el Portillo, que se reubicarán al otro extremo de la pastilla, junto a la plaza de la Ciudadanía, con el único fin de poder subastarlos sin tener que gastarse ni un euro en la urbanización del entorno.

La justificación de este cambio es muy sencilla: para construir las 220 viviendas en su ubicación original habría que derribar previamente los edificios de Correos y de la antigua estación del Portillo. Ypara ello se debe trasladar previamente a Delicias el puesto de mando de las líneas de tren convencional y la multitud de oficinas que están repartidas por las cuatro plantas de la vieja terminal, en las que trabajan más de 200 personas. Esto implica un coste estimado en más de seis millones y como mínimo, ocho meses de trabajos, ya que no se podría demoler el edificio antes de comprobar el perfecto funcionamiento del nuevo centro de mando ferroviario de la intermodal. Además, se tendría que buscar un emplazamiento alternativo para una estafeta de Correos.

Con la permuta de usos, solicitada el pasado verano y cuya aprobación se llevará al pleno municipal del próximo mes de mayo si se cumplen las previsiones, ya no hará falta derribar nada y se podrá vender el suelo. Los servicios municipales de Urbanismo ya han informado favorablemente, según pudo contrastar este diario.

Los potenciales compradores del suelo tampoco tendrán que preocuparse de la urbanización, ya que el solar saldrá a subasta libre de cargas para hacerlo así más atractivo, según reconocieron fuentes de Zaragoza Alta Velocidad. La sociedad pública confía en que la operación inmobiliaria será posible porque las viviendas tienen ya garantizados el enganche a los servicios y la red de comunicaciones, al situarse la parcela susceptible de subasta entre la plaza de la Ciudadanía y la avenida de Escrivá de Balaguer. En total, se edificarán 24.000 metros cuadrados, de los cuales 22.000 son residenciales.

Rechazo a duplicar los pisos

Los planes iniciales de ZAV pasaban por sustituir los 28.000 metros cuadrados de superficie edificable para usos terciarios (la torre de oficinas) por residencial. Esto hubiera supuesto duplicar con creces el número de pisos, de 220 a 490, pero el Ayuntamiento de Zaragoza dejó bien claro que no lo iba a aprobar. Como salida, se tramitó la petición oficial de permutar los usos de las dos parcelas con aprovechamiento lucrativo.

El cambio no es baladí, ya que la sociedad pública se ahorrará de momento costes millonarios y permitirá enajenar la parcela residencial con rapidez. Pero no solo es una cuestión de ahorro inicial de costes y de plazos de tramitación, sino de oportunidad ante la falta de demanda de oficinas en la ciudad por saturación de metros cuadrados. Por tanto, la construcción de la torre para estos usos puede esperar y no tendrá ningún efecto que su parcela sea finalmente la que ocupa ahora la vieja estación.

Toda esta maniobra facilitará que Zaragoza Alta Velocidad pueda hacer caja, pero el problema es que la transformación urbanística de los 77.610 metros cuadrados del Portillo seguirá aparcada, con la consiguiente imagen de dejadez y de abandono. Yesto resulta aún más grave en una pastilla en la que se ha levantado el Caixaforum, uno de los equipamientos que están llamados a poner a Zaragoza en el panorama cultural nacional.

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