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Los bomberos aseguran la fachada del apartotel de la Expo por el riesgo de caída

Un vecino dio la alerta para evitar daños personales. El edificio, a medio construir, busca todavía comprador.

Labores de refuerzo de la fachada del apartotel de la Expo
Labores de refuerzo de la fachada del apartotel de la Expo

Los bomberos de Zaragoza han tenido que actuar este fin de semana en la fachada del apartotel de la Expo ante el riesgo de desprendimientos. La voz de alerta la dio un vecino que observó cómo algunas de las losetas de cubrimiento del edificio abandonado corrían serio riesgo de caer al suelo y causar algún daño personal.

Para evitar cualquier peligro, una dotación de bomberos saneó varias de las placas en mal estado haciendo uso de un camión con escala. Un servicio cada vez más habitual en la capital aragonesa. No en vano, en los últimos dos años el número de actuaciones por desprendimientos en edificios de la ciudad se ha duplicadohasta alcanzar los 525 avisos en 2013.

Este último incidente refleja la situación de un edificio que se convirtió desde el verano de 2008 en la 'espina clavada' de la Expo. Si tras la clausura de la muestra buena parte de su legado en la ciudad sufrió las consecuencias de la crisis económica, peor lo está siendo para el apartotel del Parque del Agua, que ni siquiera llegó a abrir sus puertas.

El edificio, propiedad del Banco Espirito Santo tras el último cambio de manos, está construido al 60%, y busca desde la Expo un comprador que lo termine y le dé un uso. En un primer momento, la intención era vender el inmueble en conjunto, aprovechando su privilegiada ubicación en el Parque del Agua, una idea que todavía no se descarta.

Sin embargo, con la recesión económica, los proyectos empresariales capaces de dar salida a un edificio que requiere una gran inversión han brillado por su ausencia hasta el momento. En la actualidad se intenta vender por partes, como despachos de oficinas, y que sean varias firmas las que se unan para completar la obra. También se ha especulado con la posibilidad de un futuro uso como residencia de ancianos o de estudiantes, pero nada se ha concretado.

Como el Pabellón de España

Hay que recordar que la última actuación que se llevó a cabo en el apartotel de la Expo (en la primavera de 2011) fue el cerramiento -aunque parcial- de su fachada, a instancia del Ayuntamiento de Zaragoza, para no dañar la imagen del recinto de Ranillas y del Parque del Agua, uno de los nuevos puntos de confluencia turística de la ciudad.

Estos desprendimientos recuerdan a los que ya sufrió otro de los damnificados en la post-Expo, el Pabellón de España. Tras la clausura de la muestra, este edificio, obra del arquitecto Francisco Mangado y propiedad del Gobierno central, ha buscado sin éxito la forma de reabrir sus puertas.

Pese a recientes acercamientos con la Universidad de Zaragoza o la USJ, han pasado seis años y sigue cerrado. El desuso también afectó a su fachada, en concreto a las losetas que cubren el 'bosque' de columnas que rodea el edificio. El desprendimiento de varias de ellas y el riesgo de accidente obligó a llevar a cabo obras de rehabilitación y a establecer un perímetro de seguridad.

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