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"El transporte público en Vadorrey es un cúmulo de despropósitos"

Los vecinos consideran que a la línea 39 le sobra la frecuencia que le falta a la 50. También piden la unificación del principio y fin de ambas líneas.

Servicio de autobús en Vadorrey
"El servicio de transporte público en Vadorrey es todo un cúmulo de despropósitos"

Ante la reiterada negativa del Ayuntamiento de Zaragozade atender la petición vecinal de Vadorrey para modificar la dársena en el principio y final de la línea 39, buscando agrupar a ambas en la misma la parada del 50 y neutralizar lo que los vecinos califican de una práctica de recogida de viajeros “peligrosa”, el colectivo ha realizado recientemente un seguimiento de las “malas praxis” de los autobuses. El trabajo de campo ha sido realizado en dos horas del día diferenciadas -primera hora de la mañana y a media tarde-, con el objetivo de denunciar gráficamente la situación a través de una cámara con GPS, capaz de registrar las horas y el lugar de las tomas “para que de ninguna manera podamos manipularlas”, asegura Pablo Polo, secretario de la Asociación de Vecinos Vadorrey-Parque de Oriente. El resultado ha sido entregado esta misma semana en la Junta de Distrito y en la Federación de Asociaciones de Barrios (FABZ) y ahora se encuentran a la espera de que el mismo sea estudiado y valorado.

“De dicho trabajo se desprende que la dársena en la actualidad permite aproximar de modo adecuado el autobús pudiendo dejarlo paralelo a la acera, aunque con dificultad si coinciden dos unidades”, explica Polo. “Y que, sin embargo, ninguno de los conductores aproximó adecuadamente el vehículo en ninguna ocasión”, añade el secretario de la formación.

Desde hace tiempo, los vecinos solicitan que la parada de la línea 50, en su principio y final (calle Carmelo Betore Bergua) sea modificada debido a que la anchura de su acera dificulta la incorporación de los autobuses a la vía. Asimismo, solicitan que esta se agrupe con la de la 39, con el objetivo de que la marquesina de esta última línea, pueda ser colocada sobre el puente de la Unión, a fin de proteger a los usuarios de la Línea Ci1 de los agentes meteorológicos adversos. Sin embargo, esta petición ha sido desestimada por el Consistorio este mismo año porque, entre otros motivos, “para ello habría que talar dos árboles”.

A la línea 39 le sobra frecuencia que le falta a la 50

“El servicio de transporte público en Vadorrey es todo un cúmulo de despropósitos”, lamenta el secretario del colectivo vecinal. Y es que a través del mismo trabajo de campo, los vecinos han medido las frecuencias de las líneas 39 y 50, para comprobar si ambas cumplen con lo establecido por la contrata Urbanos de Zaragoza (AUZ).

Mientras que en la 39 el tiempo de espera medio debería de ser de 5 minutos -según la Web de Urbanos de Zaragoza- o de 6 –según el poste de la parada-, es de tan solo 3. Y en el caso del 50, la frecuencia media debería de ser de 26 minutos, pero en ocasiones, llega alcanzar los 35.

“La gran periodicidad del servicio del 39, lejos de ser una mejora para el servicio, lo consideramos un perjuicio para la economía de ciudad, ya que como hemos podido comprobar, los tiempos de espera por término medio son de 3 minutos en la línea 39, pudiendo prescindir perfectamente de 4 de los 15 vehículos actuales y el kilometraje que se cobra por la empresa sin que ello repercuta en beneficio vecinal o ciudadano alguno”, asegura Polo.

Según los vecinos, la línea 50, que da servicio al Royo Villanova, se encuentra dotada solamente con tres unidades que realizan “todo un periplo” de desvíos con un trayecto de alrededor de tres cuartos de hora. “Este servicio tan deficiente, obliga a que se utilice el transporte privado, hecho que queda demostrado por la saturación total de los grandes aparcamientos del hospital donde se han llegado a contabilizar hasta 600 vehículos”, apuntan desde el colectivo.

Además, desde el colectivo han realizado mediciones en otras líneas como la C1, la C2, la 44, la 42, la 35 o la 21 con el objetivo demostrar “la infinidad de vehículos que están dando en la calle un exceso de servicio, cuando en otras líneas son necesarios más kilómetros”.

Otras reivindicaciones

“Esto se produce en un barrio que tiene el penoso historial de crear una línea de transporte vecinal cuando la ciudad no cubrió las necesidades o que creó el bono-bus cuando se nos intentó cercenar el servicio prohibiendo que se vendiesen billetes en el autobús”, recuerda Polo. “Tuvimos que esperar cinco años para que nos pusieran una parada en la línea Ci1, protegida por un paso de peatones, y nuestros vecinos tienen que aguardar en las paradas mas intempestivas de la ciudad sin protección de marquesinas en las líneas Ci1 y Ci2, emplazadas a una altura de nueve metros sobre el cauce del Ebro”, reivindica el secretario.

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