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Confusión en el primer día de cambio en los buses urbanos

La supresión de paradas y los cambios de itinerarios han confundido a muchos zaragozanos en el primer día en el que los nuevos recorridos entran a funcionar.

Cambios en los buses de Zaragoza
Cambios en los buses de Zaragoza
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Zaragoza ha amanecido este jueves convertida en una yincana para muchos de sus ciudadanos. El cambio en los recorridos de las líneas de buses urbanos ha provocado confusión entre los usuarios, que no obstante han conseguido adaptarse bien al nuevo servicio a fuerza de trasbordos y hacerse con los nuevos mapas dispuestos en las marquesinas.

En general, la modificación de un total de once líneas (22, 23, 28, 31, 33, 40, 42, 43, 44, 52 y 56) ha sido lo que más molestias ha generado, dejando de lado la eliminación de los autobuses 20 y 45, cuyos pasajeros han sido absorbidos por otras líneas. Se calcula que estos cambios, los mayores en 30 años, afectarán a más de 140.000 usos de los 280.000 diarios con los que trabaja la red de autobuses.

En el barrio del Actur, uno de los más afectados, el entorno del edificio World Trade Center acoge a partir de ahora la parada terminal de cuatro líneas (23,42,43 y 44), haciendo que sus usuarios tengan que tomar el tranvía para continuar en sentido al Campus Río Ebro o al centro.

"¿Es la última parada?" ha sido la voz más repetida cuando el la línea 42 ha llegado a su nuevo destino. Felisa y su marido eran dos de los pasajeros que tras bajarse del bus han tenido que ir a la parada del tranvía, a apenas 20 metros. "No es demasiada molestia pero nosotros, que vivimos en Las Delicias, ante íbamos a la casa de nuestra hija -al final del Actur- sin necesidad de salir del bus".

Pero lo que más confusiones ha provocado ha sido la supresión de varias paradas intermedias en muchas de las líneas. Sergio ha sido uno de los afectados, cuando tras coger el 34 se ha dado cuenta de que la parada que la línea efectuaba en La Puerta del Carmen había sido anulada. "No pasa nada, vas a la siguiente y ya está, pero para la gente que vaya con prisa imagino que no le hará tanta gracia".

Y es que muchas asociaciones de barrios han desenterrado el hacha de guerra denunciando que la empresa y el Ayuntamiento han puesto en marcha la remodelación bajo la sombrilla del mes de agosto, retrasando los verdaderos problemas a septiembre, cuando "el tranvía tendrá que asumir mucho más volumen de pasajeros", algo que ya ha generado algunas aglomeraciones en las paradas del tranvía de la zona de La Romareda, tras el recorte de la línea 40.

Más trasbordos; más tarjeta

Entre las quejas planteadas por los usuarios en el primer día de puesta en marcha destaca también la "obligación" de llevar la tarjeta ciudadana o similares para moverse por la ciudad. "No tenía saldo en la tarjeta y me ha tocado pagar el billete, y ahora, que tengo que coger el tranvía, o la recargo tendré que ir caminando", comentaba José Luis, un vecino de Juslibol que ha estrenado el nuevo conglomerado de paradas del Actur.

"Antes del tranvía por Zaragoza podías llegar de cualquier zona al centro con un solo bus, ahora parece que nos hayamos empeñado en funcionar como si fuéramos una ciudad gigante, cuando siempre hemos vivido en una ciudad muy cómoda", argumenta este vecino.

Otro de los reproches ha sido la dificultad para interpretar los carteles que desde hace días avisan a los pasajeros en las paradas. "Te tienes que saber el callejero de memoria, o sacar la lupa para poder leer los números en el mapa", explicaba Marcos, que junto a su mujer han llegado desde Peñaflor -uno de los barrios más afectados- al centro después de hacer tres trasbordos, lamentando también que las nuevas paradas hayan dejado atrás las marquesinas para pasar a ser "un palo" puesto al sol.

"Seguramente habría formas más sencillas de llegar, pero el cambio en la línea 28 no especificaba la altura del Paseo de Echegaray a la que dejaba, así que hemos preferido cambiar en Santa Isabel para llegar antes a las murallas y allí coger el tranvía", explicaba este jubilado su particular peripecia mientras esperaba la llegada del convoy. "Ya nos iremos enterando", sentenciaba, al igual que tendrán que hacerlo todos los zaragozanos que, a partir de ahora, deberán adaptarse al nuevo sistema de movilidad.

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