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"Las tablas de madera que hay en algunos andadores de la ribera dan pena"

Vecinos y usuarios del entorno denuncian el mal estado del firme en una de las zonas "más visitadas de la ciudad".

Estado de las maderas de la pasarela junto al Náutico
"Las tablas de madera que hay en algunos andadores de la ribera dan pena"
T. M.

Rotas, partidas y agrietadas. Este es el aspecto que presentan, en su mayoría, las tablas de madera que hay sobre el firme de la ribera del Ebro, en el tramo en el que se encuentra el Club Naútico, en el paso de Echegaray y Caballero. Algo que, según los usuarios de la zona, -punto de encuentro de muchos de ellos durante la última semana, con motivo de la construcción de un pontón sobre el río, que conmemora la liberación de la ciudad hace 200 años-, “es el resultado de la clara dejadez de las riberas por parte del Ayuntamiento”.

“Estas tablas llevan así meses e incluso años. Se invirtió mucho dinero para acondicionar la ribera con el plan Expo, pero olvidaron destinar una partida al mantenimiento”, considera Ernesto Moros, vecino del Arrabal. “Estamos hablando de la parte trasera del Ayuntamiento y de la Lonja, quizá el tramo más visitado por los turistas que se acercan hasta aquí para ver el Ebro. ¿Y qué se encuentran? Unos andadores que dan pena. Hay que ir con mil ojos para no tropezar”, comenta Bernardo González, vecino de La Almozara. “A mí me gusta mucho pasear por aquí. Salgo de mi barrio cada mañana y voy andando hasta Las Fuentes. Hay tramos que están peor que otros y lo cierto es que mucha parte es consecuencia del vandalismo”, dice el zaragozano. “Pero, precisamente, el mal estado de la madera, es consecuencia del escaso mantenimiento”.Dudas sobre el material

Una opinión que también comparte Jorge Millán, vecino del Barrio Jesús. “Bajar por el puente de Piedra y encontrarte con una bonita ribera, en la que se invirtió tanto, y ahora en tan mal estado es lamentable”, dice el joven. “Soy asiduo del entorno porque, siempre que puedo, voy y vuelvo a mi trabajo caminando. He visto más de un tropezón a causa de las tablas partidas”, asegura Millán.

“No sé a quién se le pudo ocurrir la maravillosa idea de colocar un material como la madera, aunque haya sido tratada, en una pasarela sobre un río. Aunque solo sea por la humedad, está destinada a pudrirse. Por eso, y por las condiciones meteorológicas, están así. Y si encima nadie se hace cargo… Si no hay solución aparente, que las cambien y se evitarán problemas, sobre todo de imagen”, comenta Anabel Agudo, que trabaja junto a la plaza de San Bruno.

Una cuestión que ya hace meses fue denunciada por el grupo municipal de CHA en el Ayuntamiento de Zaragoza y por la que heraldo.es ha preguntado al Consistorio, pero sin obtener respuesta alguna.

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