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Zaragoza

Movilidad en Zaragoza

Las bicis de Zaragoza registran el doble de accidentes que en 2008

En 2012 las bicicletas protagonizaron 226 accidentes, mientras en 2008 esta cifra fue de apenas 116.

La subida y bajada de pasajeros a los autobuses obligan a los ciclistas a salirse del carril
Ciclista en Zaragoza
P.P.G.

El espectacular despertar de la bicicleta en Zaragoza ha provocado importantes cambios en la movilidad de la ciudad. La red de carriles bici ha dado el estirón hasta superar los cien kilómetros, muchos ciudadanos van a trabajar en Bizi en detrimento del coche particular e incluso el paseo de la Independencia ha visto cómo los ciclistas han conquistado importantes derechos tanto sobre el asfalto como sobre la acera.

El verano de 2008 marcó un antes y un después en este vehículo. Ese mismo año se puso en marcha el servicio de alquiler de bicicletas municipales y se registraron 116 accidentes, un 38%más que el año anterior, cuando 84 bicicletas se vieron involucradas en un atropello, un choque o una caída fortuita. En total, el año de la Expo resultaron lesionados 64 zaragozanos.

Una cifra importante, desde luego, pero notablemente inferior a la del año pasado, cuando 144 ciclistas o peatones tuvieron que recibir atención médica con motivo de uno de los 226 accidentes que tuvieron lugar en la capital aragonesa. El crecimiento ha sido espectacular. En apenas cuatro años, la siniestralidad prácticamente se ha duplicado y la tasa de lesiones ha crecido un 125%.

El imparable aumento de los adeptos a los pedales y de los accientes están, a priori, íntimamente ligados. Así lo considera Víctor García, responsable de la patrulla de Protección Civil encargada de 'aleccionar' a los ciclistas más díscolos. "No cabe duda de que se debe al incremento progresivo de los ciclistas en la ciudad. Además, a los accidentes que aparecen en los atestados policiales o requieren de transporte sanitario deben sumarse los 'anónimos', por lo que la estadística final es mucho mayor".

García considera que uno de los puntos calientes de la bicicleta en Zaragoza es la difícil relación entre peatón, conductor y ciclista. Un triángulo condenado al entendimiento, aunque para ello se precisen no pocos años. "Hay zonas de la ciudad realmente complicadas. No hay convivencia. El ciclista se ve agredido en la calzada y por su propia seguridad se sube a la acera. Entonces la agresión la sufre el peatón, que en ocasiones padece las malas prácticas de algunos ciclistas", señala.

Un claro ejemplo, indica García, se encuentra en la avenida de Valencia. "Hay tres carriles, pero si circulas por el de la derecha te pitan los autobuses, y por el central los coches hacen lo propio, porque por muy rápido que vayas al final tienes un límite. Al final optas por lo seguro, que es circular por la acera".

Sustos y encontronazos

Un discurso parecido mantienen desde Acera Peatonal, una organización ciudadana que en las próximas fechas se constituirá finalmente como asociación, con la que pretenden participar en el debate 'bicicletero' de Zaragoza. "Estas cifras de accidentes son lógicas, totalmente previsibles en vista de cómo han crecido los desplazamientos", subraya Fernando Navarro, su representante.

"Pero lo verdaderamente importante -añade Navarro- son los sustos y encontronazos que se producen a diario. Es imposible cuantificarlos y es lo que más ocurre en las aceras debido a que hay ciclistas que no respetan el espacio del peatón". Ahí estaría, comenta, el 'quid' de la cuestión: "Si cada uno circulara por su sitio se generarían menos accidentes y Zaragoza sería una ciudad modélica, ejemplar, fantástica para pasear o ir en bici".

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