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El pato urbanita, el nuevo rey de la ciudad

Los patos aumentan de forma exponencial en Zaragoza. Han perdido el miedo al hombre y se pasean tranquilos y con el estómago lleno por toda la ciudad.

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A.P.G.

Los patos parecen aumentar sin medida en el entorno zaragozano. Hace apenas diez años su población se limitaba al Canal Imperial y al jardín botánico del Parque Grande y era raro verlos por el Ebro, tal y como recuerda Ismael Sanz, miembro de la Asociación Naturalista de Aragón (ANSAR).

Los que había, además, eran asustadizos y temían al hombre, hasta que se dieron cuenta de que podían aprovecharse de él. Las personas que les llevan comida todos los días en distintos puntos de la ciudad han provocado un aumento muy significativo de su número, como explica Sanz: "Los animales tienen miedo al hombre por defecto pero eso empieza a cambiar cuando les echamos comida. Entonces se vuelven dóciles y aumenta su número porque tienen alimento fácil y en abundancia".

El rey pato en Zaragoza es sin lugar a dudas el Ánade Real. Una especie salvaje, autóctona y sedentaria. El macho se caracteriza por su cabeza, de un color verde brillante y un collar blanco en el cuello. La hembra posee sin embargo el llamado 'plumaje críptico' en tonos blancos y marrones que le ayuda a camuflarse entre la vegetación, para facilitarle la cría de los polluelos.

Este pato vuela y, debido a su comodona vida entre migas de pan, se ha vuelto un auténtico urbanita. Disfruta del jolgorio patuno en la avenida de América y luego se desplaza por la ciudad sin rumbo ni motivo concreto. Como un cosmopolita aburrido en busca de nuevos divertimentos. Pasea en pareja por la plaza de los Sitios, se deja ver por la plaza del Pilar y vaga en solitario a altas horas de la noche por el paseo de la Independencia.

El pariente misterioso

Los patos de corral, más grandes, pesados y de mayor diversidad de colores, también son muy frecuentes en algunas zonas de la ciudad, sobre todo en el Canal. De dónde vienen es un misterio para Ismael Sanz, lo que sí sabe es que ya hay mucho 'híbrido' de pato de corral y Ánade Real: "No sé si los soltaron o se escaparon o dónde empezaron a aparecer patos que generalmente se utilizan para cría de carne, pero no son autóctonos", señala Sanz.

Sin embargo Luis Tirado, biólogo y delegado de Seo BirdLife en Aragón, tiene una teoría más curiosa: proceden de 'la suelta de patos'. Desde la organización, consideran una práctica habitual el que los zaragozanos se compren polluelos que después abandonan en parques y jardines "cuando dejan de hacer gracia".

"La gente los va soltando y estos patos de origen doméstico se mezclan con los salvajes y al final no sabes qué especie es cada uno. Algunos vuelan, otros no. Los ves en un césped comiendo pan o volar hacia ningún sitio. Ya no te puede sorprender nada", explica Luis Tirado.

El pato no tiene depredadores naturales -excepto alguna rata o gato que ataca a los polluelos-, por lo que su población continúa en aumento. No se puede considerar, sin embargo, una especie invasora ya que no pone en peligro la supervivencia de ninguna otra especie ni compite con nadie. "No hacen daño ambiental ni al ser humano, no son como las palomas que generan problemas embozando tuberías", señalan desde ANSAR. Aún así, Ismael Sanz recalca que no se debe dar de comer a ninguna especie en libertad: "Se tienen que mantener solos porque si rompemos ese equilibrio aumentamos exponencialmente las poblaciones. Hay que tener cuidado", insiste el especialista a modo de consejo.

Los lectores de HERALDO.ES nos obsequian con sus fotos de patos por la ciudad.

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