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En Aragón

La construcción de vivienda libre supera a la protegida

La escasa diferencia entre el precio de ambas y el fin de algunos de los beneficios y ayudas a la VPO han empujado a los constructores y promotores a decantarse por la vivienda libre en una época de caída generalizada de la edificación.

Imagen de las obras de Arcosur
Los vecinos de Arcosur se concentrarán este sábado para exigir la entrega de las primeras VPO
ASIER ALCORTA

La construcción de viviendas se ha desplomado en Aragón, donde ha llegado a descender hasta un 90% entre 2006 y 2012, pero la caída generalizada de la edificación se está comenzando a cebar con la VPO, que ha dejado de ser la opción mayoritaria en la Comunidad. Construir o comprar una vivienda protegida ha perdido ventajas, pero se mantienen las restricciones de precio y requisitos que deben cumplir los aspirantes que quieran conseguir una casa por una cantidad moderada. El gran descenso del precio de la vivienda libre, cada vez más cercano al de la protegida, el fin de algunas de las ayudas y beneficios que obtenían los compradores de VPO y la mayor cantidad de trámites que estas requieren han desequilibrado la balanza y el año pasado ya se construyeron más viviendas libres que protegidas.

Solo en la ciudad de Zaragoza se concedieron licencias para 759 edificios, de los que solo un 38% eran de VPO (290), mientras que la libre obtuvo 469, según datos del Ayuntamiento recogidos por la Federación de Empresas de la Construcción de Zaragoza (Fecza). Unos datos que no solo ponen de manifiesto el enorme descenso de la edificación de nueva planta -en 2006 hubo 8.900 licencias en la capital-, sino también un claro cambio de tendencia en la proporción entre vivienda protegida y libre, que en 2011 ya casi se igualó y que el pasado año se decantó hacia esta segunda tras varios años de claro dominio de la VPO.

“Ahora hay tan poca diferencia de precio que en muchos casos ya no merece la pena meterse en todos los trámites necesarios para la construcción de VPO. Ante esta maraña burocrática, se está planteando hacer vivienda libre a un precio muy parecido al de la protegida”, asegura José Luis Roca, presidente de la Fecza. Los promotores y constructores han dejado de ver en este tipo de pisos parcialmente subvencionados una buena oportunidad, una visión que comienzan a compartir los compradores. “La caída del precio de la vivienda y el fin de los incentivos a los compradores de VPO han hecho que el sistema actual no tenga demasiado sentido”, indica José Ángel Oliván, presidente de la Unión de Consumidores de Aragón (UCA). Además, algunas administraciones ya han cambiado sus políticas y, por ejemplo, el Gobierno de Aragón está focalizando sus recursos en las ayudas a alquileres sociales.

Desde el año 2005, el precio de las viviendas de protección oficial no ha hecho más que subir mientras que el de las viviendas libres se ha desplomado, pasando de una media de 1.935 euros por metro cuadrado en 2007, cuando alcanzó su punto de inflexión, a 1.325 en la actualidad. Una tendencia opuesta a la de la VPO, cuyo metro cuadrado costaba 895 en 2005 y ha subido hasta los 1.158 actuales de media. Una diferencia de tan solo 167 euros que contrasta con la que existía hace siete años, cuando había una brecha de más de 700 euros entre el precio del metro cuadrado de ambas.

Un nuevo escenario

La tendencia es clara y, según los expertos, continuará durante los próximos años. “La gente ya no está dispuesta a pagar solo un poco menos si luego tiene que aceptar condiciones más restrictivas, como tener que permanecer en esa casa o no poder venderla”, asegura Roca, quien plantea la aparición de un nuevo escenario: “En el pasado, su precio -mucho más reducido que el de la vivienda libre- y las ayudas que recibía el comprador potenciaron la construcción de numerosos edificios de VPO, pero ahora la situación ha cambiado”.

El cliente es quien marca la tendencia y este sector se va a decantar hacia una nueva realidad en la que no habrá que hablar de vivienda protegida sino accesible económicamente. Esto nos obligará a producir a precios más bajos, y hay disposición de reducir los márgenes, pero hacen falta políticas de oferta que permitan disminuir los costes de producción”, explica el presidente de Fecza, quien define el escenario ideal: “El cliente no debería hacer un esfuerzo económico para la hipoteca mayor del 30 o el 35% de su renta disponible, cuando en el pasado se ha llegado incluso al 50 o 55%”.

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