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La nueva normativa deja al Centro de Mayores de Garrapinillos sin cafetería

Los nuevos requisitos hacen "inviable" que alguien se pueda hacer cargo, ya que los bajos precios de las consumiciones "no compensan los costes de asumir la contrata".

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La nueva normativa deja al Centro de Mayores de Garrapinillos sin cafetería
EL CENTRO

La nueva normativa del Ayuntamiento de Zaragoza que obliga a ser autónomos a los adjudicatarios de servicios, a contratar un seguro y a abonar cien euros al consistorio ha dejado sin cafetería al centro de mayores del barrio rural de Garrapinillos.

Según señala el presidente de la asociación de vecinos San Lorenzo de Garrapinillos, Bernardo Cambra, en una nota de prensa hasta el pasado 31 de diciembre "ha sido un matrimonio el que ha administrado la cafetería a plena satisfacción de los usuarios".

Fue en una visita realizada el pasado 8 de enero cuando la concejala delegada del Mayor, Isabel López, les informó del cambio de la normativa.

Los nuevos requisitos, advierte Cambra, hacen "inviable" que alguien se pueda hacer cargo de la cafetería, ya que los precios de las consumiciones están fijados, "son bastante bajos, y no compensan los costes que conllevaría asumir esta contrata".

La entidad vecinal denuncia que la Concejalía del Mayor ha notificado su intención de "desmantelar la cafetería y, de hecho, en su lugar ya se han puesto un par de máquinas de café y de bebidas", una situación con la que, aseguran, están "totalmente en desacuerdo la mayoría de los 400 socios de este centro de mayores".

"No entendemos que un servicio que hasta ahora estaba funcionando perfectamente, a plena satisfacción de las personas que lo prestaban y de los usuarios, vaya a ser desmantelado porque supuestamente es deficitario", explica el presidente de la asociación vecinal.

A juicio de Cambra, "sería mucho más sensato prescindir de la Concejalía del Mayor y con ese dinero cubrir las necesidades de los centros deficitarios para poder atender correctamente tanto el servicio de cafetería como la apertura y el cierre de equipamientos como el de Garrapinillos".

Además, informa de que son los propios usuarios los que recogen en el centro cívico del barrio la llave para abrir el centro de mayores (a las dos de la tarde) y el último de los socios que lo abandona cierra el local (a las ocho de la tarde) y vuelve a dejar la llave en el centro cívico, "una responsabilidad -concluye Cambra-, que no tenemos por qué asumir los usuarios".

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