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Transporte

Peatones, vehículos y tranvía ya comparten César Augusto

Las pruebas del tranvía llegan a las Murallas y con ellas una situación nueva para muchos.

En estos días en los que las pruebas del paso del tranvía por César Augusto se intensifican, el conocido eslogan de 'Para, mira, pasa' que avisa a los viandantes del paso del transporte público se convierte en: 'Para, mira, pregunta y pasa'. Una decena de Voluntarios del Ayuntamiento de Zaragoza han estado atentos a los peatones más despistados.

“Muchos preguntan cuándo deben pasar y otros que por qué no hay un paso de peatones”, explica una de las voluntarias. Peatones, tranvía y vehículos comparten el cruce del Coso frente a la Audiencia Provincial en el que calzada, vía y acera están al mismo nivel diferenciadas tan solo por un cambio en el adoquinado.

“Nos tendremos que acostumbrar”, dice Julia que vive en las inmediaciones del Coso. “Lo que más miedo me da son los niños que salen del colegio”, apostilla. Meses antes, los padres del colegio Escolapias Calasanz denunciaban la cercanía de las las vías y la falta de diferenciación entre calzada y acera.

Los más despistados transitan por el lugar de los coches y son sorprendidos por los claxon de un conductor impaciente o son acompañados por algún vehículo durante unos metros hasta que se percatan de su error.

“Tendremos que acostumbrarnos como han hecho otras ciudades”

Lo que tienen claro los zaragozanos es que es necesario adecuarse a la nueva situación de compartir el espacio. “Tendremos que acostumbrarnos. No nos queda otra”, explica riendo Pedro, mientras que enseña a su nieto como cruzar. “Habrá que andar con mil ojos”, concluye. Conductores, ciclistas y peatones deberán adaptarse a mirar a ambos lados y convivir en la coreografía que se convierte el tráfico con tantos protagonistas.

En otras ciudades europeas, acera, calzada y vías del tranvía están al mismo nivel en muchos tramos”, explica un voluntario en César Augusto, “solo nos tenemos que acostumbrar”, prosigue. En la avenida, tan solo las paradas se encuentran en un nivel más alto -para facilitar la entrada al vagón-. “No ha habido ningún susto, pero hay mucho despistado que cruza anárquicamente o pendiente del móvil”, explica.

“La salida del Mercado Central es una trampa”

Para muchos peatones, uno de los lugares más conflictivos en el trayecto del tranvía por César Augusto es la puerta del Mercado Central. Tras realizar sus compras deben cruzar a la otra acera o invadir las vías para bordear las vallas que impiden el paso a la calzada para volver a casa.

“Han dejado estas vallas aquí y han convertido la salida del mercado en una trampa”, denuncia Mari Carmen, una compradora habitual de los establecimientos del Mercado Central. “Yo ya no estoy ágil para cruzar corriendo las vías”, continua. Y es que la entrada de edificio está flanqueada por vallas amarillas que imposibilitan continuar por la acera del Mercado.

Días de adaptación, de preguntas y de precaución mientras que el tranvía llega a las Murallas en el paso previo a su frecuencia regular en Navidad.

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