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Los barrios critican que se juegue con la seguridad ciudadana por ahorrar en alumbrado público

Solicitan racionalizar el plan de eficiencia energética del Ayuntamiento, que apaga mil farolas y atenúa otras 40.000. Los parques y la Z-40 acumulan quejas vecinales por la insuficiencia de luz.

Una solitaria farola en Parque Goya II.
Los barrios critican que se juegue con la seguridad ciudadana por ahorrar en alumbrado público
JOSé MIGUEL MARCO

Reservas, recelos y -en los casos más sangrantes- abiertas críticas son las reacciones vecinales a la puesta en marcha del plan municipal de eficiencia energética, que pasa por apagar un millar de farolas y atenuar la luz de otras 40.000. La falta de iluminación en algunos barrios -abanderados por Parque Goya II, Rosales del Canal o Santa Isabel- ha llevado a los vecinos a exigir que no se comprometa su seguridad a pesar del recorte que ahorrará 750.000 euros en las arcas municipales.

"Nosotros estamos de acuerdo en que se haga un plan de ahorro y, sobre todo, de reducción de la contaminación lumínica. Pero está claro que no puede ser que haya vecinos que tengan que bajar a pasear al perro con linterna", afirmó ayer el presidente de la Federación de Asociaciones de Barrios de Zaragoza. "Las quejas nos llevan a pensar -insistió- que hay zonas donde no se está aplicando con la debida racionalidad la reducción y habrá que tomar medidas para mantener la iluminación en determinadas zonas. Lo fundamental es que no se genere la sensación de inseguridad que crea la oscuridad, un paseo por la noche o un regreso a casa no puede provocar angustia", lamentó Félix Moreno.

En este mismo sentido, Manuel Ortiz, presidente de la Unión Vecinal Cesaraugusta, consideró que "una cosa es la eficiencia lumínica y económica y otra dejar algunas zonas en penumbra. Habría que hacerlo de manera más racional, con un estudio detallado y buscando un equilibrio: vigilar los horarios, no apagar hileras completas y no hacerlo 'a la brava', sino pensando en los ciudadanos". Ortiz entiende que "tal y como están las arcas municipales, se está recortando de todas las partidas, pero habría que primar la seguridad ciudadana, porque el alumbrado es un servicio básico y esencial".

En función de lo que indican los luxómetros -aparatos que miden el nivel de luz en las superficies-, las zonas más y mejor iluminadas de la ciudad se corresponden con la plaza de España, la de Aragón y el Casco Histórico (a excepción del entorno de San Pablo). Los parques, que por la noche se convierten en la boca del lobo, acostumbran a llevarse la peor nota en lo relativo a alumbrado. El de Miraflores, la Aljafería, algunas zonas de las riberas del Ebro -donde el problema se debe al robo de cableado-, o el parque del Tío Jorge -salvo en el andador central- acumulan quejas vecinales. "En el parque de Torrerramona también hay puntos de iluminación mal colocados y zonas que están directamente a oscuras. La asociación de vecinos ha pedido al Ayuntamiento un tipo de iluminación más directa, dentro de las demandas de mejora de la orla este", explicó Carmen Gimeno, del grupo de Urbanismo de la entidad vecinal.

El parque de Delicias, en cuyo interior se encuentra la biblioteca Manuel Alvar, también luce una luz muy tenue a juicio de los muchos vecinos que bajan por la noche a pasear sus mascotas. José Luis Zúñiga, presidente de la asociación de Delicias, anunció que tenían previsto hacer una revisión de la farolas del barrio porque, por ejemplo, "en Duquesa Villahermosa los puntos de luz están tan altos que es el ramaje de los árboles lo que les resta eficacia", comentó. De hecho, los árboles son los principales aliados de la oscuridad, una vez que el Ayuntamiento ha ido sustituyendo las farolas antiguas y más deficientes (las lámparas de vapor de sodio) por nuevos 'leds' y halogenuros metálicos.

Estos, lamentablemente, no han llegado a todos los rincones de la ciudad y ni siquiera a una de sus arterias principales que se antoja el gran punto negro del alumbrado zaragozano: la Z-40. El vial que discurre entre la Feria de Muestras y la carretera de Castellón, transitado por centenares de vehículos diariamente, lleva más de tres años con las farolas colocadas y perfectamente apagadas. Los usuarios del cinturón denuncian que la falta de luz va en detrimento de su seguridad y piden un acuerdo -la titularidad de la vía depende del Ministerio de Fomento- para proceder a su encendido. "En Valdespartera hay problemas de luz en la Z-40 y en la rotonda de la fuente de la Junquera", señaló Belén Renales, secretaria de la asociación de vecinos de Valdespartera, que denunció -sin embargo- que el ferial permanece encendido, incluso, cuando no hay actividad.

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