Zaragoza

A LA ALTURA DE HELIOS

Zaragoza prepara un gran dragado del Ebro

La actuación duplica el volumen de tierras extraído del Ebro desde 2007 y tiene que ser autorizada por el Ministerio.El proyecto se justifica asegurando que esos sedimentos no son naturales, sino que proceden de las obras de la Expo.

Una playa de arena y piedras en medio del cauce
El Ayuntamiento tramita un gran dragado
ESTHER CASAS

El alcalde ya lo adelantó en mayo. "Soy partidario del dragado, pero a lo grande -avisó Juan Alberto Belloch-. Me gustaría quitar la playa de Helios y no solo dragaría el tramo urbano, sino toda la provincia de Zaragoza". Dicho y hecho. El área de Grandes Proyectos del Ayuntamiento de Zaragoza está tramitando la autorización para retirar la playa de gravas que se ha ido formando en la orilla izquierda del Ebro a la altura de Helios.

Según consta en el documento inicial que el Consistorio ha remitido al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, la actuación consistiría en retirar del cauce más de 26.000 metros cúbicos (m3) de materiales depositados por el río entre el puente de La Almozara y el de Santiago. Ese volumen de sedimentos prácticamente duplica el que se ha extraído del Ebro en los distintos dragados realizados en la capital aragonesa desde 2007 -unos 14.000 m3 en total-. Las cifras obligan además a que el proyecto se someta a evaluación de impacto ambiental, lo que impedirá empezar las obras antes de 2012.

En cuanto a los argumentos dados para justificar los trabajos, el Ayuntamiento asegura que los materiales acumulados en la zona de Helios proceden de las obras de la Expo y fueron arrastrados por una única riada en abril de 2007. Si esto es así, el dragado no haría sino devolver el cauce del Ebro al estado que presentaba antes de la muestra internacional.

El lecho se rebajará 1,2 metros

Siempre según la memoria redactada por la consultora Sers para el área de Grandes Proyectos, el objetivo de la actuación planteada es rebajar en 1,2 metros la playa de gravas formada junto al puente de La Almozara y en la zona del Centro Natación Helios situándola en la cota 189,5 -tras la riada de abril de 2007, alcanzó la cota 190,7-. Eso permitirá que incluso en las épocas de estiaje haya un calado de 25 centímetros.

El documento remitido al Ministerio reconoce que, en ese tramo, la orilla izquierda del Ebro ha sido una zona donde "tradicionalmente" las avenidas han acumulado sedimentos a un ritmo "relativamente estable". Según los autores del estudio, entre 1981 y 2006 el fondo del río se elevó 64 centímetros (2,56 cm/año).

Sin embargo, tras la riada de abril de 2007 apareció una gran playa de gravas que supuso la acumulación de 80 centímetros en cuestión de semanas y que se achaca a las obras de la Expo. Según el estudio encargado por el Ayuntamiento, la existencia de numerosas penínsulas en el cauce del Ebro cambió la dinámica del río y lo hizo "más erosivo" en la zona del meandro de Ranillas. "Tanto el propio cauce en el frente de Ranillas (...) como las propias penínsulas sirvieron de fuente de gravas para dicha acumulación", sostiene el documento. La consecuencia fue la formación de una playa de sedimentos que modifica "sustancialmente" la dinámica natural del río en esa zona.

Razones de seguridad y lúdicas

La consultora Sers considera "muy probable" que la playa de Helios desaparezca a un ritmo más lento del que provocó su formación. Por eso su estudio advierte de que, mientras siga existiendo, esta acumulación supone un estrechamiento del cauce que provoca una "sobreelevación" aguas arriba, lo que conlleva una "merma" para la seguridad en caso de grandes avenidas.

Además, el documento alega que, en épocas de estiaje, la isla de gravas reduce el ancho del río dificultando el acceso al agua y limitando su uso para actividades sociales, lúdicas y deportivas.

Para evitar esas afecciones, el Ayuntamiento de Zaragoza quiere dragar la orilla izquierda del Ebro en los 700 metros de cauce que van desde el puente de La Almozara hasta el de Santiago. Eso supondrá retirar más de 26.000 m3 de materiales, una cifra mucho mayor que la de los últimos dragados realizados para permitir la navegación fluvial -removieron entre 1.500 y 8.500 m3 cada uno-.

El ámbito de la actuación se encuentra dentro del plan de ordenación de los recursos naturales (PORN) de los sotos y los galachos del Ebro. Esa herramienta de protección obliga a someter a evaluación de impacto ambiental todos aquellos proyectos que supongan remover más de 10.000 m3 de tierras, lo que ha hecho que el Consistorio ya esté tramitando este proceso ante el Ministerio.

Afecciones ambientales

La documentación remitida a Medio Ambiente sostiene que el impacto de este dragado en la vegetación de la zona sería "prácticamente nulo". Del mismo modo, asegura que las afecciones a la fauna serían "puntuales", ya que se trata de un área muy antropizada.

El estudio admite que el mayor impacto lo pueden sufrir las almejas de río, sobre todo la margaritífera auricularia -una especie en peligro de extinción-. Aunque se prevén medidas para protegerla, se destaca que en la zona de actuación no se tiene constancia de que haya poblaciones de margaritífera.

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