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Sucesos

Ortiz Perea huyó saltando una valla de dos metros cuando ya había accedido a la cárcel de Zuera

La ambulancia y la escolta pasaron la primera barrera y el preso se fugó antes del segundo control. Interior ha abierto dos investigaciones reservadas mientras la Guardia Civil sigue buscando al huido.

Ortiz Perea saltó esta valla azul (PA-1) para huir de la cárcel de Zuera.Toni Galán

Benito Ortiz Perea, de 61 años, huyó de la cárcel de Zuera saltando la primera valla de acceso "como una gacela" y, a la carrera, atravesó el aparcamiento de visitas de la prisión. En la primera curva de la carretera que da acceso al centro penitenciario se le vio por última vez. Desde entonces, la Guardia Civil, con la ayuda de la Policía Nacional y del resto de policías locales de los municipios cercanos, intenta darle caza.

Según confirmaron este jueves fuentes penitenciarias que han visionado las grabaciones del acceso a la cárcel y del aparcamiento, Ortiz Perea, miembro de un peligroso clan familiar que acumula decenas de antecedentes, salió de la ambulancia antes de pasar la segunda puerta de acceso a la prisión (PA-2), mientras los dos guardias civiles que le habían escoltado desde el hospital Miguel Servet hasta Zuera se dirigían a la armería del centro para depositar sus pistolas reglamentarias, como marca el protocolo, porque a la cárcel no se puede entrar armado.

La Guardia Civil pide colaboración ciudadana para encontrar a Ortiz Perea

Benito Ortiz Perea en una fotografía facilitada por la Guardia Civil.

Fuentes conocedoras del caso han explicado que la ambulancia en la que viajaba Ortiz Perea llegó a la cárcel escoltada por un vehículo de la Guardia Civil con dos agentes alrededor de la medianoche del miércoles. Como sucede con cualquier otro acceso autorizado a la cárcel, la primera valla del centro, denominada PA-1 y de color azul, se abrió y los dos vehículos accedieron al perímetro de seguridad. La ambulancia se detuvo entonces frente a la puerta PA-2, mientras la escolta se dirigió a aparcar en una marquesina situada a pocos metros, una práctica igualmente habitual.

De acuerdo con las mismas fuentes, los agentes se bajaron del coche y a pie accedieron a las instalaciones denominadas ‘cuerpo de guardia’, donde se sitúa la armería. Fue en ese preciso momento cuando se precipitaron los acontecimientos: Ortiz Perea, ya sin grilletes, abrió la puerta de la ambulancia antes de que esta traspasara la PA-2 y echó a correr. Tardó pocos segundos en abalanzarse sobre la valla PA-1, con una agilidad "sorprendente" según quedó constancia en las imágenes de las cámaras de videovigilancia, y corriendo cruzó el aparcamiento de visitas. A unos 300 metros de la valla que saltó, se le vio por última vez.

La funcionaria que estaba custodiando la puerta principal vio todo el recorrido del preso y tuvo que avisar a voces a los compañeros que estaban en el cuerpo de guardia para que salieran detrás de él porque ella no puede abandonar su puesto. A pesar de la rápida reacción, no se le pudo dar alcance.

Dos investigaciones internas

De momento, es un misterio cómo el fugado, que lleva entrando y saliendo de prisión desde 1979, se quitó los grilletes y consiguió abrir la ambulancia, en la que solo viajaba el conductor. Para esclarecer estos extremos, el Ministerio del Interior ha abierto dos investigaciones reservadas en el seno de la Guardia Civil y también en la secretaría general de Instituciones Penitenciarias. Este jueves no trascendió ningún dato de estos procesos: todos los esfuerzos se centran en localizar al fugado, considerado muy peligroso.

Según precisaron ayer desde la Comandancia de Zaragoza, la búsqueda no se ha interrumpido desde la madrugada del miércoles. Se busca a pie, en vehículos (coches y motos) y por el aire con varios helicópteros. Se han peinado ya varios términos municipales cercanos a al centro penitenciario, y también algunos pueblos de alrededor. El miércoles, por ejemplo, una patrulla del Instituto Armado estuvo haciendo comprobaciones en el campin de El Temple, una localidad situada a unos 10 kilómetros de la cárcel. Los agentes también han estado rastreando en Leciñena, concretamente en la zona de monte conocida como El Saso, y en Zuera. "El radio de búsqueda se va ampliando a medida que se realizan comprobaciones", señalaron ayer fuentes de la Guardia Civil.

Paralelamente a la búsqueda por las inmediaciones de la prisión se han abierto otras líneas de investigación, según explicaron desde la Comandancia de Zaragoza. Porque aunque no se ha confirmado de forma oficial la existencia de un coche que ayudara a huir a Benito Ortiz Perea desde el aparcamiento de la cárcel, esta es una de las hipótesis que cobran fuerza.

"Benito no es Abebe Bikila (en referencia al etíope que fue dos veces campeón olímpico de maratón en los sesenta). No pudo huir campo a través, estaba todo embarrado por la tormenta", zanja una fuente conocedora del caso, que está segura de que Ortiz Perea recibió ayuda para fugarse.

 





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