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SANIDAD

Unos dos mil enfermos con cuidados paliativos

Casi 500 son ingresados en las unidades especiales de los hospitales de convalecientes.

Recibir los mejores cuidados antes de morir. Reconfortar tanto a los pacientes como a los familiares. El plan especial de cuidados paliativos que la Comunidad aragonesa puso en marcha con estos objetivos a finales de 2008 cumple ahora dos años, con un primer balance altamente satisfactorio. Unos 2.500 enfermos crónicos reciben al año atenciones especiales en sus domicilios o en las unidades específicas creadas para ello.

En concreto, unas 500 requieren ingreso en los hospitales de convalecencia (San Juan de Dios de Zaragoza, San José de Huesca y Sagrado Corazón de Teruel) y el resto son atendidas por los Equipos de Soporte de Atención Domiciliaria (ESAD) -formados por médicos, enfermeras y administrativos y distribuidas por todas las áreas sanitarias de la Comunidad-. "Nuestro objetivo es que en los próximos años se lleguen a atender en sus domicilios hasta 3.000 personas", explica el director general de Planificación y Aseguramiento del departamento de Salud y Consumo, Manuel García Encabo.

Pero la atención de cuidados paliativos va más allá. En estas cifras no se contabilizan los enfermos que son tratados directamente por sus médicos de Atención Primaria y los que ingresan directamente en las unidades de agudos de los hospitales generales (en los servicios de Medicina Interna u Oncología).

En total, según el propio plan, se calcula que pueda haber unos 8.000 enfermos crónicos en la Comunidad cuya esperanza de vida es limitada, unos 3.500 padecerían cáncer y unos 4.500 otras enfermedades, como gangrenas, cirrosis, esclerosis, demencias... "La cobertura en Aragón es bastante alta", confirma el doctor Emilio González, presidente de la Sociedad Aragonesa de Cuidados Paliativos, Cusirar (término aragonés que significa cuidar).

Tal y como recoge el plan, los profesionales que trabajan con este tipo de enfermos y sus familiares no solo intentan controlar el dolor físico, psicológico y espiritual de los pacientes, sino también de los propios allegados. "Muchas veces lo físico es lo más fácil de controlar, pero hay que tratar los otros aspectos, la parte social", apunta el doctor González, que trabaja en la unidad de paliativos del hospital San Juan de Dios (este centro sanitario dispone de 26 camas para paliativos de las 180 de las que dispone el hospital).

Cuidado en sus domicilios

Se intenta que hasta que sea posible el paciente pueda permanecer en su domicilio, aunque periódicamente tenga que recibir atención por parte de los ESAD o esté controlado por su médico de cabecera. No obstante, hay situaciones en las que esto no es posible y se aconseja el ingreso en un tipo de unidad específica de los hospitales de convalecencia (la estancia media en estas son 20 días).

Los profesionales intentan mantener informada tanto a la familia como al paciente de su situación, siempre que sea posible y siempre que sea una "verdad soportable". Lejos de lo que se piensa en un principio, son pocos los pacientes que acaban en una sedación total. De hecho, explica el doctor González, de los 400 pacientes que atendemos al año en San Juan de Dios solo unos 20 llegan a este extremo. "Intentamos que tanto el enfermo como la familia estén lo mejor posible hasta el final", señala el doctor González.

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