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Consultorios médicos sin teléfono y a 17 grados en invierno en el medio rural turolense

Los ayuntamientos, con escasos recursos económicos para asumir la dotación y el cuidado de los edificios, reclaman al Gobierno aragonés más ayudas

En el consultorio de El Castellar no hay intimidad. La conversación entre el médico y el paciente se oye en la sala de espera, al haber solo un fino tabique de plástico como elemento de separación.
En el consultorio de El Castellar no hay intimidad. La conversación entre el médico y el paciente se oye en la sala de espera, al haber solo un fino tabique de plástico como elemento de separación.
Javier Escriche

Los consultorios médicos del medio rural se han convertido en una de las asignaturas pendientes de la sanidad pública. Asignado su equipamiento y conservación a los ayuntamientos, con escaso presupuesto debido a la baja densidad de población y a la reducida actividad económica, muchos de estos edificios en la provincia de Teruel dejan bastante que desear.

En el consultorio de El Castellar –una localidad de la Comarca de Gúdar con 35 vecinos– no hay teléfono fijo y solo algunas compañías tienen cobertura de móvil. Hay ordenador, pero se conecta al lento wifi del Ayuntamiento y descargar la radiografía de un paciente puede costar diez minutos. Así lo pone de relieve uno de los médicos que pasa consulta allí, Eduardo Comas, quien considera que el mundo rural “está olvidado”.

Entrada al consultorio médico de El Castellar.
Entrada al consultorio médico de El Castellar, llena de materiales almacenados.
Javier Escriche

La consulta de El Castellar tiene aún más carencias. Ubicada en las antiguas escuelas, se ha separado la sala de espera del despacho médico con un fino tabique de plástico que permite oír toda la conversación entre el paciente y el profesional. “No hay intimidad; he de gritar bastante porque los enfermos son casi siempre gente mayor y todo el mundo se entera de lo que estoy diciendo”, relata Comas. El edificio, junto a una parcela llena de maleza por la parte de atrás, se calienta con radiadores eléctricos que no consiguen que el termómetro suba de los 17 grados en invierno.

En Miravete de la Sierra, con 20 habitantes, los desconchones en las paredes y las baldosas rotas en el suelo son algunos de los problemas del consultorio, que tiene teléfono fijo, pero no cobertura de móvil. “Los ayuntamientos necesitan apoyo para poder hacerse cargo de los espacios sanitarios”, reclama Eduardo Comas, quien destaca que en muchos casos tiene que llevarse del centro de salud comarcal de Cedrillas –al que pertenecen estos municipios– el material básico para visitar a los pacientes al no haber en las consultas rurales “ni un fonendoscopio, ni un aparato para medir la tensión ni tan siquiera una lupa para mirar el oído”. Añade que las deficiencias son menores cuanto mayor es el municipio y pone como ejemplo a Villarroya de los Pinares, que con casi 200 vecinos “dispone de un consultorio en unas condiciones dignas”.

El médico Eduardo Comas muestra la maleza que hay en la parte de atrás del consultorio de El Castellar.
El médico Eduardo Comas muestra la maleza que hay en la parte de atrás del consultorio de El Castellar.
Javier Escriche

Fuentes médicas de la comarca de Albarracín denuncian que los medios informáticos en los consultorios locales “no son los mínimos deseables”, lo que convierte en una incertidumbre acceder a la ficha de un paciente o emitir una receta. “La actitud de los ayuntamientos es positiva, pero al no contar con recursos económicos, la realidad se impone”, subrayan.

El coordinador del centro de salud comarcal de Utrillas, Luis Fernando Marín, apunta que algunos consultorios locales de la zona aún tienen barreras arquitectónicas y, al igual que en El Castellar, la calefacción “es insuficiente”. Relata que acude a muchos de ellos transportando el aparato que realiza electrocardiogramas al no haber allí este equipamiento.

La pintura de las paredes del consultorio de Miravete de la Sierra se cae por la humedad.
La pintura de las paredes del consultorio de Miravete de la Sierra se cae por la humedad.
Javier Escriche

Desde el Gobierno aragonés explican que en 2020 se concedieron subvenciones a ayuntamientos para mobiliario y equipamiento clínico así como para reformar consultas, pero no hay previsión de emitir nuevas convocatorias “al considerarse que el mantenimiento es competencia municipal”. En esa ocasión se dieron ayudas a más de 300 municipios aragoneses de entre 250 y 30.000 euros.

El contrapunto lo ofrece el consultorio de Villarroya de los Pinares, equipado correctamente.
El contrapunto lo ofrece el consultorio de Villarroya de los Pinares, equipado correctamente.
Javier Escriche

Para el alcalde de El Castellar, Modesto Pérez, "cuesta mucho" mantener el consultorio médico. “Con apenas medio centenar de vecinos, los impuestos no cubican”. Explica que el presupuesto anual del Ayuntamiento “no pasa de 100.000 euros y hay mucho que atender”. El pueblo lucha desde hace años para atraer turismo utilizando como reclamo los fósiles de dinosaurios que aparecen en el término. En la misma línea, el primer edil de Miravete de la Sierra, José Listo, explica que los 70.000 euros del presupuesto municipal “se van en reparar el alumbrado, las calles y el abastecimiento de agua”. “La DGA tendría que concedernos subvenciones todos los años”, añade.

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