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La sequía podría recortar a la mitad la cosecha de trufas en secano en Teruel

La zona de Sarrión, que concentra la mayor superficie de producción del llamado 'oro negro', no registró precipitaciones este verano

Un truficultor de Sarrión adiestra a su perro para buscar trufas en un campo ya preparado para recibir el riego.
Un truficultor de Sarrión adiestra a su perro para buscar trufas en un campo ya preparado para recibir el riego el próximo año.
Jorge Escudero

Los truficultores de Teruel muestran su temor a que la falta de lluvias registrada este verano dé al traste con la mitad de la cosecha de trufas que se produce en secano. En Sarrión, capital del llamado ‘oro negro’, y poblaciones cercanas, como Mora de Rubielos, Manzanera, La Puebla de Valverde o Albentosa, por donde también se extiende este cultivo, no se registraron precipitaciones entre junio y septiembre, meses en los que el agua es vital para el crecimiento del preciado hongo.

“Estamos muy preocupados y con toda la razón; este verano no tuvimos lluvias en tres meses y eso es demasiado tiempo para que la cosecha de secano no se vea afectada”, advierte el vicepresidente de la Asociación de Truficultores de Teruel (Atruter), Rafael Doñate.

La recolección de trufas comenzará en dos semanas. Será entonces cuando podrá valorarse con exactitud el daño que ha sufrido este cultivo por la falta de lluvias durante los meses estivales y también por las elevadas temperaturas que de forma constante registró la provincia. A la espera de ello, Doñate calcula que las pérdidas podrían alcanzar el 50%.

Las previsiones son más halagüeñas para los campos dotados de sistemas de riego, pero también en estos cultivos el vicepresidente de Atruter cree que se producirá una merma en la cosecha de trufa. Explica que el regadío implantado en estas parcelas se nutre de agua procedente de pozos naturales que igualmente han acusado la falta de precipitaciones. En muchos casos, los truficultores llevan el agua a sus campos en cisternas que este verano ha sido más difícil llenar.

En el conjunto de la provincia de Teruel, la mitad de los cultivos de trufa está en secano y la otra mitad recibe riego. “Esta será una cosecha atípica, de eso estamos seguros”, subraya Doñate. Los truficultores lamentan el posible descenso de producción en un año en el que el precio del combustible ha subido “y los gastos en el campo se han multiplicado de forma disparatada”. Doñate relata que, de hecho, muchos productores han reducido el riego con agua de pozos al no poder asumir el coste del bombeo.

Por ello, los truficultores de la zona de Sarrión esperan como agua de mayo la finalización y entrada en servicio de los regadíos sociales que impulsa el Gobierno de Aragón, algo que está previsto que ocurra en 2023. Con un coste de 15,3 millones de euros, el plan permitirá irrigar 1.000 hectáreas y aumentar las cosechas.

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