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Arens de Lledó, el antónimo de la Torre de Babel

Ciudadanos de 23 nacionalidades y de otros puntos de la península conviven pacíficamente (y activamente, como Marta, Xavi o Rachel) con los naturales del pueblo en este hermoso enclave del Matarraña.

Marta y Xavi, en el acceso del remozado Mas de la Llum, a las afueras de Arens de Lledó
Marta y Xavi, en el acceso del remozado Mas de la Llum, a las afueras de Arens de Lledó
Laura Uranga

Cumplen ahora 10 años en Arens de Lledó; no venían de muy lejos, y eso es casi extraño en un pueblo que sin duda se ha convertido en un compendio de nacionalidades; esta localidad del Matarraña vio llegar en 2011 a Marta Fernández y Xavi Mercader con una idea que se transformó en espléndida realidad, se vino abajo por la fatalidad y resurge ahora con fuerzas renovadas.

"Veníamos del área metropolitana de Barcelona con nuestros dos hijos, Pau y Ana, y aquí seguimos los cuatro; la pequeña tenía apenas dos años cuando llegamos y el mayor, cuatro", cuenta Marta. "Teníamos una autocaravana -recuerda Xavi- y cada fin de semana salíamos a descubrir sitios nuevos, dando vueltas por Cataluña y Aragón; siempre volvíamos pensando en buscar una casita en algún sitio. Un día dejamos de hablar a futuros; Marta siempre soñó con una casa de colonias o albergue, un espacio abierto con intercambio social y cultural, así que nos planteamos la casa rural de aojamiento compartido en Arens".

Marta recuerda los cimientos de aquella idea. "Cuando nos dimos cuenta de que Pau y Ana iban a tener la ocasión de crecer en un entorno más amigable y natural que la ciudad, la idea tomó fuerza. No queríamos tampoco un lugar ‘normal’; yo buscaba un asentamiento previo para reconstruirlo a nuestro gusto. La búsqueda había durado dos años en toda Cataluña, sin éxito, pero fue entrar en Aragón y se abrieron todas las puertas; los niños resultaron decisivos para que así fuera, la verdad, porque la calidad educativa que había aquí era tremenda, y la llegada de los peques apoyaba su continuidad. De hecho, a los niños siempre les ha encantado ir a clase".

Xavi se remonta un poco más. "Aquí vinimos un fin de semana a desconectar, casi pensando en abandonar la idea. Charlando en el bar nos dijeron del sitio en el que ahora estamos; fuimos averiguando y resultaba más viable construir de cero, así que decidimos hacerlo… pero minimizando nuestra huella, queríamos una casa ecológica. Bioclimatismo, materiales naturales, eficiencia energética… sumamos los valores que queríamos aplicar aquí y lo sacamos adelante. Hubo mucha sensibilidad al respecto desde el Ayuntamiento, y ahora la sigue habiendo". La escuela sigue abierta con dos niños del pueblo de toda la vida y otros cinco de gente venida de fuera.

Rachel y sus mustang

Rachel Windchaser, inglesa de Leicester, cría y entrena caballos de raza con un estilo alternativo de doma, que trabaja en una conexión muy especial con los caballos; se trata de un intercambio de energía muy centrado en el comportamiento: Está empeñada en el rescate de los mustangs españoles, con éxito hasta el momento. "Cuando llegué vine con la idea de seguir trabajando con caballos, lo que he hecho siempre; a los tres años mi padre me regaló mi primer potro, y finalmente ha sido mi modo de vida. Descubrir la raza mustang española fue un punto de inflexión; es una historia muy romántica, porque esta raza llegó a América con Colón, fueron decisivos para la historia en aquél momento, y se extinguieron en España hace ya tres siglos. Solamente hay 2.000 ejemplares en todo el mundo. Yo tengo aquí cinco, y en mayo nació aquí el primer potro de raza mustang española en 300 años, un día muy importante para mí. Tardé dos años en conseguir un semental. El año que viene intentaremos que nazcan dos más".

El segundo esfuerzo

Volviendo con Xavi y Marta, hay que aclarar que empezaron a construir su proyecto del Mas de la Llum en septiembre de 2011. "Tardamos dos años en completarlo, aunque ya abrimos al final de la primera fase en 2012, con dos habitaciones y zona común. La gente venía con mucha curiosidad a ver una casa con el armazón hecho de balas de paja; teníamos muchos arquitectos como clientes, por cierto, ya que no hay tantas edificaciones públicas de este tipo en España. Desgraciadamente, en 2017 sufrimos un incendio devastador; empezamos a reconstruir en 2018, después de pensarlo mucho y consensuando con los niños, que querían quedarse. Con el golpeo del covid no reabrimos, ni siquiera por partes; ahora hemos abierto un comedor y realizamos actividades de todo tipo relacionadas con la bioconstrucción y las artes aplicadas, impartidos por nosotros. La idea es reabrir cuanto antes las habitaciones; la gente nos ha vuelto a apoyar, como después del incendio, hay una calidad humana tremenda aquí".

Construir vida desde la naturaleza en Arens de Lledó

En este segundo esfuerzo, Marta y Xavi se han involucrado en el diseño. "Solamente hay cuatro construcciones en Europa con bala grande de paja; es un aliciente nuevo. En Suiza hicieron tres como prueba con apoyo gubernamental, una de ellas un hotel de cuatro plantas, y la idea funcionó. Ésta es la cuarta, aunque hay otras cuatro en marcha en la zona del Pirineo".

Durante la charla aparecen Miquel y Carmen, catalanes; tenían idea de establecerse en Arens y meterse en la bioconstrucción, pero finalmente han comprado una casa. "Somos un poco punto de información al respecto -ríe Marta- y seguiremos haciendo esa labor muy a gusto".

Artículo incluido en la serie 'Aragón es Extraordinario'.

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