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La tragedia de Arcos bajo la gripe de 1918, la covid del siglo XX

Un libro repasa el devastador impacto que tuvo en la localidad de Gúdar-Javalambre una pandemia con grandes similitudes con el coronavirus y que causó 45 muertes.

Vecinos de Arcos de las Salinas posan en torno a 1918 junto a la ermita de San Cristóbal.
Vecinos de Arcos de las Salinas posan en torno a 1918 junto a la ermita de San Cristóbal.
Manuel Murri

Cuarenta y cinco fallecidos sobre una población total de 1.100 habitantes, entierros diarios, familias diezmadas y mucho miedo entre los vecinos. Es el desolador panorama que Pilar Pinazo muestra en ‘El impacto de la gripe de 1918 en Arcos de las Salinas’, un libro que refleja la crítica situación que atravesó la localidad de Gudár-Javalambre hace exactamente un siglo con la epidemia de la ‘Gripe Española’, desatada en 1918 y que registró sucesivas oleadas hasta 1920. Por desgracia, aquella crisis sanitaria ha recobrado actualidad debido a sus numerosas similitudes con la actual pandemia de la covid-19, que, de momento, se ha conformado con una víctima mortal en Arcos.

«Me llama mucha gente estos días por la relación entre la ‘Gripe Española’ de 1918 y la pandemia de la covid-19», cuenta Pinazo, que, a raíz de una averiguación casual, decidió conocer los efectos de la gran pandemia del siglo XX en Arcos de las Salinas, la localidad de la que es oriunda su familia paterna. Explica que los devastadores efectos del coronavirus han reverdecido el recuerdo de la epidemia de hace un siglo, cuando «morían tantos vecinos y tan seguidos que sus propios familiares los tuvieron que trasladar al cementerio y darles ellos mismos sepultura». Las campanas de la iglesia dejaron de tañer a funeral «para evitar que cundiera más el pánico», relata. A través de los escasos testimonios orales que ha podido recoger, supo que «algunos cadáveres fueron llevados al cementerio sin caja y sobre caballer ías porque no había ataúdes o porque nadie se atrevía a tocarlos por temor al contagio y era dejados allí sin enterrar».

El trabajo, publicado en 2018 pero que ha cobrado actualidad con la covid-19, se basa, principalmente, en la documentación de registro municipal de defunciones y, en menor medida, en los relatos orales de personas a quienes sus padres contaron lo ocurrido. La autora reconoce que si no hubiera sido porque al investigar su árbol familiar se tropezó con una tía fallecida por la gripe de 1918 hubiera permanecido entre «los muchos millones de españoles desconocedores de la existencia de esta gran pandemia de gripe y de sus efectos devastadores». En parte, explica el olvido por su cercanía a la I Guerra Mundial, que acaparó todo el protagonismo en los libros de historia, aunque la enfermedad fue mucho más mortífera –se calculan entre 25 y 100 millones de fallecidos en todo el mundo, 300.000 de ellos en España–.

El libro relata cómo afectaron a Arcos las cuatro olas de la gripe de 1918, una evolución por rachas que parece repetirse con la covid-19. El primer embate, en mayo de 1918, dejó 4 fallecidos; el segundo, en octubre del mismo año y el más mortífero de todos, acabó con la vida de 19 personas. Inmediatamente después, llegó el tercer golpe, a principios de 1919, con 5 muertos. Todavía hubo un cuarto y último rebrote en marzo de 1920 que causó 17 víctimas mortales, todas menores de 14 años. Pilar Pinazo advierte de que, de acuerdo a la evolución de la gripe de hace un siglo, uno de los peores impactos de la covid-19 podría llegar este octubre, el mes más mortífero con la ‘Gripe Española’.

El trabajo de Pinazo pone nombres y apellidos a las víctimas y humaniza la tragedia. A través del registro de defunciones, pudo conocer los lazos familiares, las edades y el lugar de residencia de los fallecidos. De su análisis saca, entre otras conclusiones, que la ola más mortífera se cebó en una población joven y joven-adulta «fuerte y sana» de entre 15 y 44 años. Las defunciones se agruparon en el núcleo principal del municipio, mientras que, gracias a su aislamiento, las pedanías y masías salieron mejor paradas.

Al estudiar las conexiones familiares, resaltan las cuatro víctimas mortales de una misma familia: el matrimonio formado por José Pinazo y Ramona Rozalén y su hijo José, de solo dos años, además de la madre del esposo, Joaquina Rodríguez. Tres personas de otra familia perecieron en tres días sucesivos de noviembre de 1918. Sin ser familiares, las muertes de María Pinazo, de 16 años y vecina de la aldea de La Higuera, y de Ricardo Felipe, de 23 y residente en Arcos, son excepcionales. La chica se desplazó al pueblo para hornear pan y allí se tropezó con el joven y conversó con él. Ambos fallecieron unos días después del encuentro, que pudo ser el punto de contagio.

Al fallecimiento de familiares y vecinos se sumó la incertidumbre sobre el futuro, un sentimiento también presente ahora. La investigadora reconoce que nunca se hubiera imaginado revivir aquella sensaciones de «pánico» en «primera persona». «Yo también tengo miedo por mi familia. No creí que se pudiera volver a repetir algo parecido a la gripe de 1918 y, además, vivirlo personalmente». Pero ha ocurrido con la covid-19.

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