Teruel

entrevista

Iovanka de Leonardo: "La compasión es lo único que nos puede salvar como especie"

Es el rostro de la protectora de animales Amigo Mío, que cumple 10 años tras haber sido pionera dando un hogar a mascotas abandonadas en Teruel.

Iovanka de Leonardo, en un parque de Teruel.
Iovanka de Leonardo, en un parque de Teruel.
Jorge Escudero

La protectora de animales que preside, Amigo Mío –pionera en la capital turolense– cumple diez años. ¿A cuántas mascotas han salvado la vida?

A más de 500 perros y a unos 250 gatos. Son muchas, ha habido años de asumir 100 animales, cuando prácticamente no teníamos capacidad. Estamos contentos. Son todos abandonados, perdidos o bien de personas con necesidades: mujeres víctimas de violencia de género, ancianos que se van a una residencia o gente con enfermedad mental.

¿Ha visto avances en la sociedad en el respeto a los animales?

Ha habido un cambio brutal. Hace diez años, muchas ciudades eran oscuras para los animales. Yo me sentía un bicho raro. Me encontraba un animal y lo asumía yo. Llegué a llenar mi casa de mascotas abandonadas. Luego, a través de una clínica veterinaria, empezamos a juntarnos quienes sufríamos por los seres vivos y nos dimos cuenta de que no estábamos solos.

Contarán pronto con el primer albergue de España hecho, al menos en parte, con materiales de bioconstrucción. ¿Es un modelo a seguir?

Ese albergue es toda una declaración de intenciones. Tenemos que modificar nuestra relación con los animales y con la naturaleza entera. Es la única forma de parar el desastre planetario que viene y cuyo punto de no retorno la ONU sitúa en 12 años.

Levantan el albergue con respaldo del Ayuntamiento y dinero público, del Fondo de Inversiones de Teruel, el Fite. ¿Ha costado ganarse el prestigio?

Ha sido un ir haciendo, sin darnos cuenta. Al final, nuestro trabajo serio y duro se ha visto recompensado, porque el Ayuntamiento ha confiado en nosotros.

¿Seríamos más felices con una mascota en casa?

Sí, siempre. Cuando de verdad conectas con un animal, se establecen unos vínculos muy potentes, incluso espirituales. A mí me ocurre sobre todo con los felinos y ahora me está pasando con una yegua. Y entonces, la vida adquiere otro sentido. Conectamos con nuestra parte más instintiva y animal, de la que nos habíamos desconectado de forma brutal.

Sí, pero cuesta mucho trabajo y dinero cuidar a un animal. ¿Defiende crear un sistema similar al de la Seguridad Social para que las familias puedan afrontar los gastos veterinarios?

Sería una buena opción o, al menos, bajar el IVA veterinario, que está en el 21%. Tener un animal se ha convertido en un lujo porque, si enferma, el tratamiento es caro.

El único partido animalista en el panorama político español, el Pacma, no ha logrado entrar en el Parlamento Europeo. ¿Falta concienciación?

Hay un camino muy largo. Los animales no son objetos, tienen emociones y ganas de vivir y nuestra manera de tratarlos nos define como sociedad. Y vemos una sociedad totalmente destructiva que está acabando consigo misma. Hay que empezar a hablar de compasión, porque es lo único que nos puede salvar como especie. El tiempo se acaba. Seguir viendo en los animales un consumo de carne hace daño.

Bueno, el veganismo crece.

Sí, y estoy preocupada, porque Teruel va a toda velocidad a estrellarse contra un muro. No puede basar parte de su economía en la ganadería intensiva cuando eso tiende a desaparecer. Las carnes de laboratorio o vegetales van a llegar a Europa y en cuanto sean más baratas se comprarán esas. No tiene sentido abrir cada vez más macrogranjas. Deberíamos apostar por la ganadería extensiva, investigar o producir alimentos para vegetarianos y veganos.

¿Qué piensa cuando ve a un perro día tras día en el balcón de un piso, solo y aburrido?

Que hay que endurecer las leyes de protección animal. Una vez nos avisaron de un caso así. Pusimos 6 denuncias, pero logramos recuperar a la perrita, que ya se estaba comiendo la cola de tanto estar encerrada, porque el dueño cedió.

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