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La precariedad de la Fundación Bodas de Isabel pone en riesgo la fiesta de los Amantes

La entidad advierte de que la próxima edición podría retrasarse por falta de fondos para iniciar los preparativos, que arrancan en agosto y duran siete meses.

El equipo humano de la Fundación Bodas de Isabel de Segura, trabajando ayer en las oficinas
El equipo humano de la Fundación Bodas de Isabel de Segura, trabajando ayer en las oficinas
Jorge Escudero

"La gente ve que conducimos un Audi, pero en casa comemos pan y cebolla". Así describe la gerente de la Fundación Bodas de Isabel de Segura, Raquel Esteban, la chocante situación de la entidad que organiza cada febrero la recreación de la leyenda de los Amantes. La fiesta crece en la calle, pero las condiciones económicas de la institución son "precarias".

Según advierte Esteban, la inestabilidad presupuestaria de la Fundación Bodas de Isabel está poniendo en peligro la recreación. El funcionamiento de la entidad depende de ingresos propios y de aportaciones de un patronato que tiene entre sus miembros al Ayuntamiento de Teruel y al Gobierno aragonés, los cuales no están comprometidos a conceder siempre la misma cantidad de dinero y en una fecha fija. 

El problema se ha acrecentado en 2019 con el fin de las legislaturas municipal y autonómica y la llegada de elecciones, que dejan en el aire la formación del nuevo patronato y la concreción de la aportación global. Desde la Fundación alertan de que si el próximo 30 de julio no hay un patronato con unos presupuestos firmados, la preparación de La Partida de Diego -inicio de la leyenda- y de las Bodas de Isabel -desenlace de la historia-, un proceso que dura 7 meses, no comenzará y las fechas de celebración de estos festejos -octubre y febrero respectivamente- habrá que retrasarlas. 

"No podemos poner en marcha semejante ‘superproducción’ en la ciudad sin saber cuánto ni cuándo va a llegar", lamentó ayer la gerente de las Bodas de Isabel. Raquel Esteban explicó que la falta de garantía presupuestaria está llevando a la fundación a una situación "dantesca" y de "sufrimiento y ansiedad" para los cinco trabajadores de la misma, que en ocasiones han dejado de percibir su salario o su paga extra ante las dificultades económicas.

Un impacto de 16 millones

Esteban destacó que las Bodas de Isabel generan cada año un impacto económico en Teruel de 16 millones de euros y que la fiesta ha supuesto una gran promoción para la ciudad. "No es justo que, ante un proyecto tan maravilloso, el equipo viva su preparación con angustia", resaltó la gerente de la fundación. Según dijo, la solución sería la firma de un convenio entre instituciones que asegurase la financiación de las actividades para un plazo de, al menos, tres años. 

La alcaldesa de Teruel en funciones, Emma Buj, afirmó que las Bodas de Isabel son "uno de los mejores activos" que tiene la ciudad y que la "inestabilidad" económica "afecta" a la fundación. No obstante, señaló que el Ayuntamiento no puede costear en solitario toda la actividad de la entidad y que, por tanto, la fórmula para garantizar el equilibrio de la fundación pasaría por alcanzar un acuerdo con la DGA que estipulase la aportación de ambas instituciones en un periodo de tres o cuatro años, "gobierne quien gobierne". Buj se comprometió a "trabajar" en la firma de dicho convenio si es reelegida en el cargo.

Según detalló Esteban, en 2018 las Bodas de Isabel tuvieron un coste de 440.000 euros. La fundación consiguió por sus propios medios 235.000 euros mientras que el patronato aportó 49.000. De esta última cantidad, el Ayuntamiento puso 15.000 euros que llegaron la semana pasada y la DGA, 10.000 euros que se hicieron efectivos el pasado mes de enero. Como cada año, Caja Rural de Teruel -miembro también del patronato- colaboró con 24.000 euros y la organización empresarial CEOE-Teruel asumió los gastos del local de ensayos. La Federación de Grupos de ambientación histórica también forma parte de la sociedad, pero no aporta dinero. 

Como en otros años, los más de 150.000 euros que faltan para hacer frente a la totalidad de los gastos se intentarán obtener del Fondo de Inversiones de Teruel, el Fite, que se nutre a partes iguales de aportaciones de la DGA y el Gobierno central. Sin embargo, el retraso en la aprobación de las partidas dificulta su utilización. 

Raquel Esteban recuerda, como uno de los momentos críticos, que para la edición de 2015 la DGA había presupuestado 70.000 euros, si bien tras las elecciones autonómicas "solo llegaron 6.000 con las Bodas ya pasadas".

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