Teruel

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Un estudio revela que un tercio de las viviendas de Teruel está vacío o es segunda residencia

El documento que pone en marcha el tercer intento de revisar el Plan General de Ordenación Urbana dibuja una capital dispersa, ineficiente y escasa en zonas verdes.

Entre las propuestas del equipo redactor del nuevo PGOU, destaca trasladar el tráfico de mercancías por tren a una nueva estación en el entorno de Platea o en Cella para reutilizar los espacios vacíos como zona residencial y facilitar la conexión de la ciudad con la vega del Turia.
Entre las propuestas del equipo redactor del nuevo PGOU, destaca trasladar el tráfico de mercancías por tren a una nueva estación en el entorno de Platea o en Cella para reutilizar los espacios vacíos como zona residencial y facilitar la conexión de la ciudad con la vega del Turia.
Jorge Escudero

El tercer intento de revisar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Teruel, vigente desde 1985, se centrará en mejorar la ciudad existente en lugar de planificar su expansión. El primer documento de la oficina municipal creada para poner al día el planeamiento de la capital, presentado el pasado miércoles en la Comisión de Urbanismo, revela el "ineficiente" crecimiento de los últimos 35 años.

La expansión se ha basado en desarrollos de suelo dispersos, inconexos y de baja densidad edificatoria, tres circunstancias que encarecen la prestación de servicios públicos, dificultan las comunicaciones y también la actividad comercial. El parque residencial está sobredimensionado, con un 29% de viviendas –casi un tercio– que no se ocupan de forma habitual porque están vacías o son segundas residencias.

El estudio sobre la situación de la ciudad sentará las bases para que la próxima Corporación aborde la revisión del planeamiento. El diagnóstico apunta a un crecimiento del parque de viviendas desmesurado respecto al aumento de la población. Entre 2006 y 2018 el número de residentes creció en un 6%, pero el de viviendas lo hizo en un 31%, una desproporción "insólita" en Aragón, donde el censo creció en un 2,5% y el parque inmobiliario un 15%.

El documento redactado por la oficina municipal del PGOU determina que el 15% de las viviendas –3.083– están vacías, en la mayor parte de los casos por su deficiente estado de conservación, aunque 554 de ellas son casas nuevas a la espera de comprador. Además, otro 14% se usa solo como segunda residencia.

La alcaldesa, Emma Buj, explicó que el crecimiento de la ciudad desde 1985 se ha llevado a cabo "sin un planeamiento de conjunto" y se ha basado en desarrollos puntuales y mal conectados con el resto de la urbe. Buj reconoció que el panorama que describe el estudio para la revisión es "demoledor".

La evolución demográfica no ha respondido a las expectativas porque el PGOU contemplaba suelo para 66.292 habitantes, cuando el censo de 2018 se quedó en 35.691 y la tendencia es "estática". La previsión de crecimiento del nuevo Plan será mucho más modesta al prever 5.000 nuevos residentes en las próximas dos décadas. La captación de residentes del entorno de la ciudad y la llegada de inmigrantes se han estancado.

La ocupación del suelo residencial previsto en 1985 ha sido "muy escasa", del 22%, pero la del suelo industrial todavía ha sido menor, del 7%. Para el nuevo PGOU se plantea un crecimiento "contenido" del parque inmobiliario, con 3.675 viviendas nuevas en el horizonte de 20 años.

Ante la dispersión e ineficiencia del crecimiento, el nuevo PGOU se centrará en densificar y compactar la ciudad, regenerar las áreas degradadas, rehabilitar viviendas y mejorar los equipamientos públicos. Emma Buj resaltó la necesidad de edificar los solares del Centro Histórico por su impacto negativo en la imagen urbana. El Ayuntamiento creará "herramientas" legales para obligar a los propietarios a construir, incluida la expropiación.

Emma Buj señaló que una de las asignaturas pendientes es mejorar la dotación de zonas verdes porque los 5 metros cuadrados por habitante estimados actualmente incluyen el parque de Fuentecerrada y las laderas, que no pueden considerarse espacios urbanos aprovechables por el ciudadano.

La Fuenterrada está alejada del casco urbano y las laderas son prácticamente inaccesibles por su pronunciada pendiente. La alcaldesa definió la actual valoración como "hacerse trampas al solitario", porque no reflejan la realidad. Extraer las dos zonas del recuento se compensará, no obstante, con la incorporación de los parques de ribera y de Las Arcillas.

La oficina del PGOU repasa también la evolución de la edificación ilegal en torno a la ciudad. Inventaría 1.047 viviendas ilegales, de las cuales un tercio se levantan en suelo no urbanizable protegido y son imposibles de regularizar, con lo cual están amenazadas por la piqueta. Entre ellas, figuran la mayor parte de las construcciones del barrio gitano de Pomecia.

El grueso de la edificación ilegal se produjo entre 2001 y 2010, cuando se levantaron el 46% del total. El concejal de Urbanismo, Juan Carlos Cruzado, señaló que el control urbanístico y la crisis frenaron en seco este problema.

El campo de fútbol, a los Planos

El documento previo a la revisión, incluye un apartado de propuestas, entre las que destacan el traslado del tráfico de mercancías ferroviarias a una nueva estación intermodal cerca de Platea o en Cella. Otra línea de trabajo es trasladar el campo de fútbol de Pinilla a Los Planos y destinar su superficie a equipamientos y viviendas.

El equipo del PGOU propone un nuevo vial entre San León y el futuro hospital del Planizar –el centro hospitalario generará 2.250 desplazamientos diarios– y habilitar nuevos recorridos peatonales, sobre todo para conectar los barrios con el Centro Histórico, además de la estricta peatonalización de esta zona de la ciudad.

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