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Tarmac prevé reciclar 50 aviones al año en el aeropuerto, el doble que actualmente

De cada aeronave se recuperan entre 1.500 y 2.000 piezas y se reutiliza hasta el 92% del peso total.

TARMAC Teruel
Una B777 descansa sobre gatos hidráulicos en la plataforma de desmantelamiento tras retirarle el tren de aterrizaje
Jorge Escudero

Tarmac, la filial de Airbus instalada en el aeropuerto de Teruel desde 2013, prevé reciclar 25 aviones en 2019 y duplicar esta cifra a medio plazo incrementado notablemente la plantilla destinada a esta labor. La sección dedicada a recuperar piezas y materiales de aviones que se han quedado anticuados o que no son rentables para sus propietarios se ha convertido en una de las principales generadoras de empleo de la empresa y del propio aeropuerto.

El área de desmantelamiento de Tarmac fue la última en arrancar, pero se perfila como una de las de más proyección laboral. Actualmente, cuenta con 40 trabajadores. Empezó a operar en 2014 y desde entonces ha reciclado 40 aviones, un ritmo que se va a incrementar en los próximos años hasta llegar a 50 anuales. La demanda de este servicio crecerá con la retirada de numerosas unidades correspondientes a modelos que han superado la barrera de los 25 años, el límite de la vida útil.

El reciclado arranca con la limpieza de los depósitos de combustible y lubricantes para afrontar después de las tres fases del desmantelamiento: retirada de las piezas que se van a reutilizar en otros aviones –tras un proceso de certificación que garantiza su estado de conservación y su trazabilidad desde la fabricación–, el vaciado del interior de la aeronave y, por último, el troceado del fuselaje y las alas.

El director de proyectos de desmantelamiento de Tarmac en Teruel, Ignacio Guillén, explicó que de cada avión se recuperan entre 1.500 y 2.000 piezas. Se trata de la fase "más especializada y exigente" del reciclado. Además, se recuperan materias primas, como plástico y metales, hasta reutilizar el 92% del peso del avión.

Solo un 8%, inservible

Solo queda inservible un 8% del aparato, que se procesa a través de empresas especializadas para su eliminación. El director de Tarmac-Aragón, Pedro Sáez, resaltó que todo el proceso de reciclado es "respetuoso con el medio ambiente" para evitar cualquier riesgo de contaminación.

Los aviones que llegan a Teruel para su reciclado proceden en su mayoría de la Unión Europea. La segunda procedencia son los Estados Unidos. Los contratos se reparten entre propietarios de aviones que han llegado al límite de su vida útil o que son demasiado caros de mantener y empresas que compran aeronaves fuera de uso con la única finalidad de recuperar las piezas que puedan revenderse.

Los plásticos o las piezas de fuselaje se reciclan para obtener materias primas, pero el beneficio económico de recuperar estos materiales es muy escaso y se limita a cubrir los costes de transporte, según indicó Guillén. Para los clientes de Tarmac, la clave de la rentabilidad es la reventa o la reutilización como repuestos de las piezas, que se limpian, se certifican y se embalan cuidadosamente en Teruel.

Tarmac está a la espera de la construcción de una nave para logística con el objetivo de optar a su explotación. La utilizará para almacenar las cajas con los componentes recuperados a la espera del envío a sus propietarios.

Ignacio Guillén señaló que Tarmac ofrece, además, la posibilidad de traspasar las piezas recuperadas de aviones desmantelados –una vez certificadas– a las aeronaves de destino, si están estacionadas en el aeropuerto de Teruel.

Tarmac procesa a la vez tres aviones en la plataforma de desmantelamiento, situada en la zona posterior del hangar principal. Cada aparato tiene asignado un equipo de trabajo. Tras vaciar el interior del fuselaje, se retira el tren de aterrizaje –el avión queda apoyado entonces sobre cuatro gigantescos gatos hidráulicos– y, finalmente, se deposita sobre un banco para cortar las alas y el chasis en secciones que faciliten su transporte hasta los hornos de fundición.

La mayor parte de la plantilla destinada al desmantelamiento es turolense, aunque las labores más especializadas, como la certificación de las piezas, corren a cargo todavía de personal llegado de fuera.

En estos momentos están sobre la plataforma de desmontaje de Tarmac dos aviones B777 y un B747, aeronaves que en plena carga pesaban 300 toneladas se han convertido en carcasas vacías a la espera del cable de corte que las segmentará en cilindros huecos de metal. Desde que se inició su desmantelamiento hasta que los fragmentos de fuselaje partan hacía la fundición habrán pasado tres meses

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