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Teruel

El museo minero de Andorra incorpora nuevas máquinas a su exposición

Las instalaciones se sitúan en el pozo de San Juan y ahora cuentan con una locomotora y un ventilador.

Un ventilador de grandes dimensiones servía para ventilar la mina y reciclar el aire.
El museo minero de Andorra incorpora nuevas máquinas a su exposición
Comarca Andorra-Sierra de Arcos

Las instalaciones del museo minero de Andorra, MWINAS, han incorporado dos nuevas máquinas a su exposición, en constante crecimiento. En concreto, se trata de un ventilador de grandes dimensiones, que permitía el reciclaje del aire del interior de la mina, y una locomotora de dos cabezas.

Dotado de grandes hélices, el ventilador sacaba el aire viciado del interior para renovarlo por aire nuevo del exterior. Esta pieza, que fue fundamental para el funcionamiento de la mina se puede contemplar ahora de cerca en el museo.

Además, procedente de la empresa Samca, gestora de la explotación de la mina hasta su cierre, MWINAS incorpora a su colección una locomotora de dos cabezas. Se empleó hasta hace apenas dos años, cuando cerraron las instalaciones, y servía para transportar materiales a la galería. Como curiosidad, dispone de dos cabezas dado que por las dimensiones y la estructura de la mina, la máquina no podía dar la vuelta. Así, era el maquinista quien se movía hasta una cabeza u otra, en función de si había que sacar o meter material.

Estas dos máquinas son el nuevo aliciente de un museo que desde la comarca califican como “vivo”. “Si por algo se caracteriza MWINAS es porque estamos incorporando continuamente nuevos elementos y aumentando la colección”, explica Mª Ángeles Tomás, técnico de Turismo y Cultura de la comarca de Andorra-Sierra de Arcos.

Esta continua mejora se debe, en parte, gracias a los voluntarios de la Asociación del Pozo de San Juan, un grupo de antiguos mineros ya jubilados que dedica su tiempo a enriquecer el museo.

La nutrida exposición con la que cuenta MWINAS es uno de los motivos por los que las visitas han ido creciendo en los últimos años. Tras el pequeño bajón experimentado entre 2012 y 2014, el número de personas que han pasado por las instalaciones desde entonces ha ido en aumento.

De momento, a estas alturas de 2018 se han registrado ya unas 3.500 las visitas, superando las alcanzadas durante todo el año pasado, que se quedaron en alrededor de 3.000. A excepción del mes de agosto, la primavera y los meses de octubre y noviembre son los de mayor afluencia. En concreto, el fin de semana de Semana Santa es el que más visita registra del año.

Esta estacionalidad se debe, según explica Tomás, a que los visitantes más comunes son familias o grupos de amigos que realizan escapadas de fin de semana por la zona y aprovechan un día para conocer el museo.

Las excursiones de colegios y centros escolares así como los viajes organizados de colectivos como los pensionistas son también parte de las visitas que se suelen concentrar, especialmente en el primer caso, en octubre y noviembre.

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