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Los vecinos de Mirambel, aislados de la comarca por las obras de la A-226

Los trabajos obligan, desde el pasado julio, a cortar la carretera de día. Para ir a Cantavieja, a 13 kilómetros -donde están todos los servicios-, hay que dar un rodeo de 36 kilómetros

Las obras de mejora de un tramo de la carretera A-226, que une Mirambel con Cantavieja -cabecera comarcal del Maestrazgo en la que se encuentran todos los servicios sanitarios, administrativos y comerciales- han alterado en gran medida la vida cotidiana de los 135 vecinos de esa primera localidad.

Desde el pasado mes de julio, los trabajos obligan a cortar la carretera durante el día -a veces, también por la noche-, desde las 8.00 hasta las 19.30, y los habitantes de Mirambel tienen que dar un rodeo de 36 kilómetros para llegar a Cantavieja, cuando antes solo les separaban 13,5 kilómetros. Como esta ruta alternativa discurre por malas carreteras y hasta por una pista forestal, la que va a Tronchón, el trayecto dura una hora frente a los 25 minutos de antes.

En concreto, para viajar de Mirambel a Cantavieja los turismos tiene que ir primero a Olocau del Rey (Castellón) y de allí coger la pista de Tronchón. El tráfico pesado tiene prohibida esta ruta debido a que ese camino rural, asfaltado pero estrecho y con curvas, no reúne condiciones para soportar camiones. Estos deben circular por otros trayectos que discurran siempre por carreteras y entrar a Mirambel por la ciudad castellonense de Morella.

Según explicó ayer el alcalde, Ricardo Monforte, la situación es muy molesta y preocupante y los vecinos no dejan de buscar soluciones para llegar a Cantavieja en menos tiempo. "Hay quien decide darse el gran madrugón para poder pasar por la carretera antes de que la cierren. Otros, que viven en Cantavieja pero tienen que ir a trabajar cada día a masías cercanas, optan por desplazarse a pie hasta ellas, porque les cuesta 15 minutos y no una hora como les costaría si cogiesen el coche", relató Monforte.

Los vecinos se sienten aislados de la cabecera comarcal. "En Cantavieja está el centro de salud, los bancos, la gasolinera, la sede de la Comarca, la Oficina Comarcal de Agricultura y otros muchos servicios. Si un día tiene que venir la ambulancia desde allí, tardará una hora y esto no es lógico", añadió el alcalde de Mirambel.

El dueño de una masía de Cantavieja, Máximo Sorribas, calificó de "vergonzosa" la situación de la carretera, al haberse prolongado durante tanto tiempo los cortes al tráfico. "Desde antes del verano, no nos queda más remedio que dar una vuelta tremenda. Cuando esté arreglada será una maravilla, pero mientras tanto lo estamos pasando fatal", señaló.

Dos meses más

La interrupción del tráfico, ya sea intermitente o de forma más continuada, durará todavía un par de meses más, según afirmó esta semana el director del Servicio Provincial de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes del Gobierno aragonés, Félix Domínguez. Según él, la carretera podrá abrirse una vez quede definida la caja por la que discurrirá el nuevo trazado. En la actualidad se están realizando voladuras en el terreno para poder hacer más recta la carretera y esto obliga, "por seguridad", a prohibir el paso de vehículos ante el riesgo de que se produzcan desprendimientos.

Una mujer, Ascensión Guimerá, que regenta el bar de Mirambel, se mostró resignada con las molestias que están ocasionando las obras, a la espera de que sea inaugurada la nueva carretera. "Este tramo estaba tan mal que la reforma era precisa. Creo que estamos todos ansiosos por tener, al fin, unas comunicaciones dignas, así que debemos tener algo de paciencia", indicó la vecina.

Guimerá criticó el mal estado que, en general, presentan las carreteras del Maestrazgo, tanto en la parte turolense como en la provincia de Castellón. Añadió que, puesto que las máquinas están trabajando en la zona, las obras deberían proseguir cuatro kilómetros más, hasta llegar al casco urbano de Mirambel. Este trecho ha quedado para una segunda fase.

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