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PATRIMONIO

Primer asalto entre Lérida y Barbastro por los bienes en los tribunales civiles

El juicio se celebra mañana. Las dos diócesis parten como demandadas, pero la catalana se proclamará dueña.

Los Amics del Museu se manifestaron en 2008 para pedir la defensa de la propiedad en los tribunales.
Primer asalto entre Lérida y Barbastro por los bienes en los tribunales civiles
R. G.

La expectación es máxima, y eso que los principales protagonistas no darán la cara. Y es que a pesar de que las noticias en torno al litigio de los 112 bienes de varias parroquias de la diócesis de Barbastro-Monzón que se encuentran retenidos en Cataluña suelen llegar por sorpresa, esta vez la cita tiene fecha, lugar y hora. Será mañana, a las 10.00, en Lérida. Allí se celebrará el juicio por la propiedad de más de 80 de las obras que reclama Aragón desde hace más de una década, y que siguen en el Museo Diocesano y Comarcal de la capital del Segre gracias al empecinamiento de los sucesivos obispos que han pasado por esta sede y de las instituciones civiles catalanas.

Todos ellos participan de un frente común que impide el cumplimiento de los decretos vaticanos que obligan a la diócesis de Lérida a devolver de inmediato las obras aragonesas que tiene en depósito. Y así lo han reconocido los responsables del obispado en varias ocasiones; de hecho, en junio de 2008, el entonces administrador apostólico, Xavier Salinas, firmó con el obispo de Barbastro y el nuncio un acuerdo por el que se comprometía a realizar la entrega en 30 días, para luego volver a esgrimir la manida excusa de que su 'sometimiento' a la legislación civil les impide cumplir el mandato de sus superiores, ya que el Gobierno catalán blindó en sus día las piezas alegando la imposibilidad de disgregar la colección a la que pertenecen. Así, el tándem obispado-Generalitat lleva años poniendo piedras en el camino de vuelta de los 112 bienes.

Pero no solo las instituciones han contribuido a embrollar la cuestión hasta límites insospechados, también lo han hecho otros actores. El ejemplo más claro es el de la Asociación de Amics del Museu de Lleida, que en 2008 interpuso una demanda contra el propio obispado que ha desembocado en el juicio que mañana se celebra. Alegaban el denominado 'derecho de usucapión', por el que se adquiere la propiedad de algo por su posesión pacífica y continuada durante varios años.

Los Amics pretenden de este modo que, tras cerrarse la vía eclesiástica sin ninguna resolución favorable a los intereses catalanes, sean los tribunales civiles los que determinen "quién es el legítimo propietario" de 83 de las 112 obras, puesto que según el abogado del colectivo, Francesc Sapena, el que fuera obispo ilerdense en los años 90, Ramón Malla, admitió que el resto "estaba en depósito y no hay nada que discutir, si bien Aragón no se las podría llevar porque las protege la ley catalana de patrimonio".

La demanda no es ni mucho menos una acción aislada de una asociación cultural, sino una maniobra más dentro de las tácticas dilatorias que siempre ha seguido Lérida. No en vano, fue Josep Casanova, asesor de Francesc Xavier Ciuraneta (sustituto de Malla) quien instigó la presentación de la demanda, según reconoció, "para ver si de una vez hay un tribunal que se decide a entrar en el fondo del asunto, visto que la Iglesia no ha querido".

Ahora, todos los pronósticos apuntan a que la diócesis de Lérida volverá a proclamarse dueña de los bienes, como ya hizo su defensa, ejercida por Javier Gonzalo, en la audiencia previa celebrada en enero, ante un cariacontecido Hipólito Gómez de las Roces, que representa a Barbastro-Monzón, como codemandado. Ni Joan Piris ni Alfonso Miliá, comparecerán ante el juez, ya que han designado sendos representantes.

Y mientras llega el enésimo momento decisivo del litigio, Piris dejó una nueva muestra de rebeldía contra sus superiores el pasado jueves, al rescatar la 'sugerencia' de compartir las piezas "sin discutir la propiedad".

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