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ARAGÓN

Los expertos detectan un incremento de casos de agresión sexual en los colegios

El centro de asistencia a las víctimas alerta de que los jóvenes no respetan los límites. Creen que hay que mejorar el protocolo para atender a estas mujeres en Aragón

"No" significa "no". Sobre todo cuando es la respuesta a una propuesta para mantener relaciones sexuales. Sin embargo, no siempre todo el mundo respeta la negativa. El problema puede convertirse entonces en un delito sexual, un tipo de violencia enormemente traumática para quienes la sufren y que solo se supera tras una larga y profunda terapia.

En Aragón, varias psicólogas prestan de forma gratuita su ayuda en el Centro de Asistencia a Víctimas de Abusos Sexuales (Cavias). La mayoría de sus usuarias son mujeres, principalmente adolescentes. No obstante, han observado que cada vez se incrementa más el número de varones, niños e incluso discapacitados.

Hasta el momento, han promovido más de un millar de cursos y charlas, muchos de ellos en institutos, y siguen a 73 víctimas de manera directa y a otras 61 a través de sus familiares, algo muy común en el caso de los niños.

Escuchar, acompañar al juicio al agredido o aconsejar a su entorno para que no lo victimicen forma parte de su labor. Y la atención que prestan está cada vez más demandada. "Cuando comenzamos con nuestra asociación, eran el Servicio de Atención a la Mujer (SAM) y el grupo de menores de la Policía Nacional quienes nos derivaban a la mayoría de las víctimas, después de que denunciaran el delito. Pero ahora nos están llegando cada vez más casos de colegios o centros sanitarios, algo que también permite que demos una atención más integral", concreta una de estas psicólogas, Ana Santos.

De hecho, insiste en que la mayoría de las afectadas -también hay algún hombre- que acuden a ellas han sido víctimas de agresiones sexuales en el hogar por parte de sus parejas o han sufrido el problema en colegios e institutos.

Actuar en los institutos

"El número de derivaciones por parte de centros escolares es creciente, por lo que consideramos primordial la prevención de los menores a través de charlas así como su atención prioritaria", insisten desde este centro. A veces, el abuso no llega a ser una violación, pero sí que hay tocamientos u otras acciones que se realizan contra la voluntad de la menor.

¿Las razones? Son difíciles de abordar. El 38% de los agresores sexuales, según las estadísticas nacionales, tienen menos de 18 años. "Nosotras damos muchas charlas en institutos y vemos que están faltando límites entre los adolescentes. De verdad que muchos chicos de 15 o 16 parecen convencidos de que cuando una chica dice 'no' les está diciendo, en el fondo, que 'sí'. Tampoco es normal la actitud de algunas chicas, que cuando se enteran de que otra ha sido violada y, por ejemplo, llevaba una minifalda, no dudan en decir que 'se lo ha ganado'. Y eso no puede ser", dice Ana.

El cambio parece difícil. El sexo en la adolescencia está presente en series de televisión, campañas de prevención o ahora también de vacunación. Pero hay poca publicidad sobre el hecho de que debe ser consentido, bien porque se da por supuesto, bien porque se espera que sean las familias quienes inculquen esto a sus vástagos.

Aparte de esto, Cavias trabaja también para mejorar el sistema de atención a estas víctimas que existe actualmente. Hay un protocolo, pero en opinión de estas expertas debería mejorarse para evitar situaciones en las que todo parece demasiado rígido. "No puede ser, por ejemplo, que una chica violada llegue al hospital y le digan que vuelva cuando haya presentado la denuncia. Eso no tiene que ser así", explican en Cavias.

Este centro, que tiene su sede en Zaragoza, está abierto para cualquier denuncia y tiene dos teléfonos de contacto: 976 200 685 y 618 653 741.

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