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Aragón

LOS RIESGOS DEL BOTELLÓN

La diabetes o los problemas cardiacos, secuelas del alcohol en la adolescencia

La bebida es una de las causas de hasta 60 enfermedades y es especialmente agresiva en menores de edad, a los que puede causar desde arritmias hasta retrasos en el crecimiento.

El alcohol mata. Pero de verdad. A unos a corto plazo y a otros más lentamente. Unos fallecen en la carretera, al frente de un volante, y otros lo hacen poco a poco, después de irse cargando lentamente su hígado o su páncreas o fruto de un cáncer. Se calcula, de hecho, que desde el punto de vista de Salud Pública el alcohol es responsable de unas 195.000 muertes al año en Europa. La gama de afecciones es notable: en uno de cada tres accidentes de tráfico rodado aparece el consumo de alcohol, así como en 4 de cada 10 asesinatos, en 1 de cada 6 suicidios, en nada menos que 45.000 muertes anuales por cirrosis, en otras 50.000 por cáncer (de las que 11.000 son de mama) y en 200.000 episodios de depresión.

La estadística es como para echarse a llorar, pero todo tiene un inicio y es ahí donde los servicios de Salud Pública están dirigiendo sus mayores esfuerzos. El inicio no es otro que el de cualquier chaval de 14 o 15 años que sale a pasárselo bien. Empieza tomándose una copa, pero tal vez acabe, horas después, en el retrete de su casa. Todo parece un juego, pero… ¿lo es?

Con el motivo de la celebración ayer del Día sin Alcohol, Salud Pública del Gobierno de Aragón volvió a insistir en que es necesario prevenir el consumo abusivo de alcohol desde la infancia, algo bastante complicado en un país en el que esta sustancia forma parte de la cultura y de cualquier reunión, familiar o no, que se precie.

"No se puede banalizar su consumo y hay que incrementar la percepción de riesgo. Cuando el alcohol se toma de manera inadecuada, en momentos y en cantidades inadecuadas tiene efectos muy perjudiciales para la salud", asegura el director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo.

Ahora bien, cuando los efectos son especialmente dañinos es cuando el cuerpo se está formando. Y los datos demuestran que pillar una cogorza a los 14 no es solo un juego.

"Es una droga como otras"

Hay que partir de una premisa: la presión social, sobre todo en la adolescencia, es imbatible. Ahora bien, en ocasiones puede conducir a graves daños físicos y psicológicos.

Así lo hace notar Miguel Rivas, coordinador de Urgencias del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa y, por tanto, espectador de excepción de cómo y dónde acaba la fiesta en los casos más extremos. "El alcohol afecta a todo el cuerpo y es una droga como cualquier otra, aunque no se quiera reconocer a veces así", insiste Rivas. "Además, la repercusión en los jóvenes es muy fuerte. Estudios recientes han constatado que hay neuronas que no se forman del todo hasta los 22 años aproximadamente. Eso por no hablar de que, en cualquier caso, las destruye o altera su funcionamiento", añade. "A un chaval de 13, 14 o 15 años, esta ingesta le afecta de una manera decisiva".

Miguel Rivas apunta a los problemas hepáticos. "El hígado tiene una resistencia brutal, pero a los 10 o 15 años de tomas continuadas, puede estar ya al borde de la enfermedad". No menores problemas suscita el páncreas, un pequeño órgano que cuando se daña y no funciona bien puede acelerar la diabetes. Y, como no, recuerda la patología 'secundaria': los accidentes de tráfico. O la influencia de la bebida en embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual.

La lista de trastornos orgánicos en niños y adolescentes es enorme. El Ministerio de Sanidad llamó la atención recientemente sobre algunos de ellos: trastornos del sistema nervioso central, gastritis, pancreatitis agudas, arritmias y miocardiopatías -en este caso, bajo consumo prolongado en el tiempo-, hemorragias cerebrales e ictus -incluso aunque sea la primera vez que el joven se excede con el alcohol- o incluso se ha detectado, en experimentos, que bajo los efectos de la bebida la hormona del crecimiento suprime o ve alterados sus niveles.

También la testosterona se ve afectada. El consumo de alcohol puede influir en los chicos en el retardo de la maduración de los caracteres sexuales secundarios, causando disminución de la masa corporal, de la libido y la potencia sexual o, incluso, provocando la redistribución del vello corporal.

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