Despliega el menú
Aragón
Suscríbete
última HORA horaAragón confirma 51 contagios, veinte más que hace siete días antesAragón confirma 41 contagios, 11 menos, sin fallecidos

DINERO PÚBLICO

La DGA ha gastado más de 54 millones en sus tres proyectos aeronáuticos fallidos

La fábrica de avionetas de Villanueva y la compañía Plaza Servicios Aéreos se cerraron tras acumular fuertes pérdidas. El aeródromo de Caudé sigue vacío tras dos años de contactos para atraer empresas.

Una fábrica de avionetas en Villanueva de Gállego cerrada tras dos aventuras empresariales, una línea aérea liquidada porque solo daba pérdidas y un aeródromo industrial en Caudé para el que no se encuentra gestor ni empresas tras dos años de contactos. Este es el balance de los tres proyectos aeronáuticos del Gobierno de Aragón, que convirtió en una de sus principales apuestas políticas y en los que lleva gastados más de 54 millones de euros.

La crisis es la principal excusa esgrimida de la DGA para justificar semejante descalabro, pero ni en el caso de la fábrica de avioneta ni en el de la compañía aérea se puede achacar a esta causa por la sencilla razón de que las fechas no coinciden. Y, además, fueron mal desde un principio.

El caso más llamativo es del parque aeronáutico de Villanueva de Gállego, que seis años después de su presentación sigue siendo un páramo de 76 hectáreas en el que solo se puede encontrar una nave industrial junto a una pista de aterrizaje. Allí abrió Composite Aeronautic Group (CAG) una fábrica de avionetas en 2006 que cerró a los dos años tras múltiples vicisitudes, en parte achacables a la propia Administración, según un reciente laudo arbitral.

Su llegada fue negociada por la Consejería de Economía y Hacienda y la entrada en su capital social, impuesta a Savia Capital Atracción, pese a que tanto el consejero, Alberto Larraz, como el presidente, Marcelino Iglesias, hayan insistido esta semana que la DGA solo tenía el 41,75% de las acciones de dicha sociedad.

Solo en la aventura de CAG se perdieron más de diez millones de euros. Sus graves problemas económicos, de los que Larraz fue incluso advertido por escrito por un socio el 1 de febrero de 2007, la llevaron a una situación de quiebra solo un año después. Y la DGA optó por taparla con otra inyección económica antes de liquidar la firma sin hacerlo nunca público, al igual que el achatarramiento de los prototipos creados de las avionetas.

La Corporación de Empresas Públicas fichó en el verano de 2008 a la italiana Tecnam para que reflotara la fábrica de Villanueva, pero el pasado noviembre cerró sus puertas. Y en esta segunda etapa se han perdido otros 2,2 millones.

El sueño de fabricar el 'Tigre'

Lejos queda el horizonte dibujado en 2004 por el entonces consejero de Economía, Eduardo Bandrés, cuando hablaba de que este flamante polígono aeronáutico tenía posibilidades de acoger la fabricación del helicóptero de combate 'Tigre'. "La industria aeronáutica se ha convertido en una de las apuestas de Aragón para el futuro y para la diversificación de nuestra economía, evitando dependencias de un solo sector productivo", declaraba Bandrés.

Con este objetivo se creó también una aerolínea, Plaza Servicios Aéreos, controlada por la DGA a través de su participación en el accionariado -de forma directa (25%) y a través de Plaza (35%)-. Se estrenó en octubre de 2006 con una ruta de carga con Canarias y con otra de viajeros a Santiago. Las pérdidas fueron sustanciales desde el principio, pero todo daba igual en plena bonanza: se creó otro enlace con Málaga y se intentó un tercero con Toulouse que ni siquiera duró cinco meses. Había días que ni volaba por falta de viajeros.

Con cinco millones de pérdidas ya acumuladas, el Gobierno de Aragón trató de salvar la aerolínea con una reestructuración y el fichaje de un socio industrial, Flyant, para continuar con la actividad de carga, pero ni siquiera así lo logró y cerró esta división solo un año después. El negocio del transporte de viajeros también tenía los días contados, pero por una cuestión de imagen se alargó su agonía, de manos de Pyrenair, hasta la clausura de la Expo.

El ex viceconsejero de Obras Públicas, Carlos Esco, optó por achacar el fracaso a la "fuerte subida de los carburantes" y a la crisis económica que pilló a la compañía "a la vuelta de la esquina". "El error de Plaza fue el momento", dijo en una comparecencia monográfica hace año y medio. Entonces, como ahora con la fábrica de avionetas, nadie del Gobierno de Aragón asumió sus responsabilidades.

La aventura aeronáutica se completa en una tercera pata, la más cara y la que más quebraderos puede traer en el futuro: el complejo de mantenimiento y reciclaje de aviones de Caudé, idéntico al que pretendió montar la extinta empresa zaragozana Mac Aviation. En este caso, no hay vuelta atrás ni se puede liquidar la empresa para correr un tupido velo, ya que se han invertido 38 millones de euros en la primera fase de las instalaciones.

La reconversión del viejo campo de vuelos están acabada y la DGA busca ahora desesperada que se implante alguna empresa tras dos años de intentos infructuosos para salvar el expediente. En la Consejería de Obras Públicas están convencidos de lograrlo, hasta el punto de que han sacado a concurso la construcción de un hangar para facilitar la instalación de algún operador.

En los dos últimos años se ha negociado sin éxito el fichaje de empresas americanas, europeas y asiáticas, pero el problema reside en la base del proyecto. Los informes oficiales pusieron en tela de juicio semejante inversión, pero se siguió adelante y se diseñó el complejo a medida de la firma con la que se apalabró la gestión. Pero el concurso quedó desierto y la última aventura aeronáutica de la DGA acabó por complicarse.

Etiquetas