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El asesino al que se tragó el Monte Oroel

El paradero del fugitivo Cedric Tauleygne, acusado de un doble homicidio en Tarbes, sigue siendo un misterio tres meses después de su desaparición cerca de Jaca.  

Dos imágenes de Cédric Tauleygne, que cruzó a España la tarde noche del crimen desde la ciudad francesa de Tarbes.
Dos imágenes de Cédric Tauleygne, que cruzó a España la tarde noche del crimen desde la ciudad francesa de Tarbes.
Heraldo

La montaña parece habérselo tragado. El fugitivo Cédric Tauleygne no ha vuelto a dar señales de su paradero, cuando se cumplen tres meses del doble asesinato que cometió en la ciudad francesa de Tarbes. Durante semanas sembró la alarma en los pueblos situados en las faldas del Monte Oroel (a pocos kilómetros de Jaca), donde se le perdió la pista y donde la Guardia Civil llevó a cabo un intenso rastreo, sin resultado. 

Un repetidor de telecomunicaciones captó la última señal de su teléfono móvil en esta zona, a unos 150 kilómetros del lugar del crimen, y aquí dejó su motocicleta tirada en la cuneta tras sufrir un accidente. "Es muy difícil que haya sobrevivido tanto tiempo solo en el monte", piensan los vecinos, mientras las fuerzas policiales francesas y españolas apuntan a un suicidio como causa más probable de la desaparición del criminal. "Es como buscar una aguja en un pajar", dice la Guardia Civil.

El pasado 5 de julio, Cédric Tauleygne, antiguo reservista de la Gendarmería y la Armada francesas de 34 años, aficionado a las armas, cruzó la frontera después de haber matado a tiros la tarde anterior a su mujer, una profesora de 32 años, y al hombre con el que estaba, de 55. Los encontró juntos en casa de él. La mujer intentó pedir ayuda y fue encontrada herida de bala en la calle a varios metros de la vivienda.  

Las dos víctimas eran compañeros. Trabajaban en el colegio Desaix de Tarbes, él como profesor de Educación Física y ella como profesora de Francés. A Cédric Tauleygne lo vieron huir del lugar de los hechos montado en su moto, marca marca Suzuki con matrícula francesa, y vestido con una cazadora de cuero oscura y un pantalón de color azul. 

La moto apareció tirada en una cuneta en la carretera de Jaca a Bernués.
La moto apareció tirada en una cuneta en la carretera de Jaca a Bernués.
La Dépêche

Tauleygne y su mujer, Aurélie Pardon, de 32 años, padres de dos niños de 3 y 5, se estaban separando. Según ha publicado el periódico La Depeche, él había colocado una baliza en el coche de ella para saber dónde iba, lo que le habría permitido dar con su paradero el día del crimen. La Gendarmería inmediatamente pensó que se trataba de un caso de violencia de género. En los registros del domicilio familiar se incautaron varias armas de fuego (practicaba tiro deportivo y era socio de un club), pero no dieron con su paradero.

Al día siguiente, el Ministerio del Interior francés envió a las autoridades españolas una ficha del fugitivo. "Las investigaciones en Francia permiten establecer que pudiera estar actualmente en Huesca (Aragón)", indicaron, advirtiendo de que estaba armado y era "muy peligroso". Los negociadores de la Gendarmería estuvieron en contacto con él por teléfono. En esas conversaciones les dijo que "quería suicidarse", como reflejan los partes remitidos a Madrid el 5 de julio. A las pistas de la Policía francesa se sumó el aviso de un conductor al ver la moto tirada en la cuneta. 

Según fuentes de la investigación en España, todo apunta a que se ha quitado la vida, "con el 99% de posibilidades". Esta hipótesis se apuntala en el hecho de que no ha aparecido rastro de su paradero y en que él mismo manifestó sus intenciones a los gendarmes. Los responsables judiciales franceses reconocieron que se produjo ese "contacto" telefónico, pero,  precisaron, "no sabemos si quiere quitarse la vida o simplemente eludir sus responsabilidades". 

Se planteó la posibilidad de que hubiera huido a un tercer país, pero ni ha sido identificado en los aeropuertos, ni llevaba mucho dinero (sacó 100 euros poco antes del asesinato) ni ha habido movimientos en sus cuentas posteriormente. Tampoco contactos telefónicos con los allegados. No se sabe cuál hubiera sido su destino en caso de no tener el accidente cerca de Bernués, aunque en todo caso la principal línea de investigación es que sigue allí, en la montaña.

Los vecinos de los pueblos del entorno del Monte Oroel ya casi han olvidado el revuelo inicial, con el amplio despliegue policial y las recomendaciones para no salir solos al monte y cerrar las puertas de las casas. Los agentes buscaron por caminos, se adentraron en los densos bosques de esta zona de la Jacetania y utilizaron perros de rastreo, pero sin una sola pista del fugitivo.

"La gente ya lo tiene casi olvidado. A veces lo recuerdas, sobre todo al pasar donde estaba la moto", explica Ana Celsa Lacosta, alcaldesa de Bernués. La mayoría de los vecinos de estos pueblos están convencidos de que sigue en el monte y de que probablemente si algún día se encuentra algo sea su cadáver, "porque es muy difícil que haya sobrevivido tanto tiempo solo", añade Lacosta. "Pensábamos que con la temporada de caza (se inició el 18 de septiembre) igual lo habría podido encontrar algún cazador, o los perros", dice la alcaldesa. En todo caso, espera que aparezca pronto, "en Francia o en España, donde sea, porque así por fin podremos respirar tranquilos".    

 

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