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"Para ir al baño de noche tienes que ir con la linterna y estar pendiente de las pilas"

Julián Buerba y Juana Montull han celebrado recientemente la llegada de la luz al pequeño pueblo de Revilla, en Tella-Sin, tras décadas de espera. 

"Te levantas por la noche para ir al baño y tienes que ir con la linterna, pendiente de que tenga pilas; si el teléfono se queda sin batería, no puedes cargarlo; si quieres poner la lavadora,  tiene que ser un programa corto con agua fría porque si no el grupo electrógeno no lo aguanta; no puedes hacer café con la cafetera eléctrica...". Estos son solo algunos de los pequeños grandes inconvenientes que han tenido que sufrir durante mucho tiempo Julián Buerba y Juana Montull, dos de los pocos habitantes de Revilla, un pequeño pueblo del municipio sobrarbense de Tella-Sin con 12 casas que ha celebrado hace escasos días la llegada de la luz tras décadas de espera.

Tanto les ha cambiado la vida que este matrimonio natural de Monzón que visitaba Revilla asiduamente desde hace 20 años ha decidido instalarse definitivamente en su ‘Casa Chuana’, una vivienda que tenía el tejado derruido pero que reformaron con la ayuda de sus hijos y en la que presumen de unas vistas "que no las tienen en ningún sitio".

Al principio solo tenían una nevera y un camping gas, pero luego les regalaron unas camas y empezaron a quedarse a dormir. Durante años han tenido que apañarse con placas solares y grupos electrógenos pero no tenían potencia suficiente. "Hemos tenido que tirar mucha comida por no poder congelarla. Ahora con la luz, bajaremos a Aínsa a comprar pescado, carne, pollo, conejo...", explican. Y es que reconocen estar emocionados "porque que llegue la luz a Revilla es tocar el cielo con las manos". De hecho, recuerdan que el año pasado casi tiraron la toalla. "Nos fuimos amargados y dijimos que no volveríamos aquí porque es muy difícil vivir así. Pero ahora esperamos hacerlo en condiciones".

No obstante, el calvario todavía no ha acabado ya que siguen pendientes de que la compañía suministradora les active la luz que tienen instalada hasta la puerta de su casa. "Todavía siguen con el papeleo y no la han puesto en marcha", se quejan.

Miraval es otro de los dos núcleos de Tella que aún no tienen luz junto a Estaroniello. Jesús Agraz vivió en el primero hasta los 18 años, pero después volvió y abrió una casa de turismo rural. La vida allí no es distinta a la de Revilla. "Nos pusieron las placas solares, pero con eso estás muy limitado", dice Agraz, lamentando que "eso va bien para la nevera, la televisión y la luz, pero para nada más". Por ello, solo se queda a temporadas. "Si hubiera luz sería mucho mejor", recalca.

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