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Miguel Brota imparte cátedra en el valle de Tena: ni agitado, ni revuelto

Lleva la elegancia en las venas y la aplica en su trabajo, consistente en alegrar paladares selectos (supieran o no de su condición esos paladares) con cócteles de escándalo. Pone el mismo cariño al servir un café o una caña bien tirada en su barra del Nievesol, al pie de la Foratata; en el valle de Tena lo conocen y quieren, tanto residentes como visitantes.

Miguel Brota, junto a la puerta del hotel Nievesol, este verano
Miguel Brota, junto a la puerta del hotel Nievesol, este verano
Laura Uranga

No es tan mayor. Tampoco un chaval. Habla con devoción de su familia: mi hija, mi señora. Para trabajar va desastradísimo... la prueba está en las imágenes a las que acompañan estas letras. Sí, es broma. Cuesta imaginárselo con camiseta y bermudas, aunque seguro que en algún momento de asueto gastará ese ‘look’. Miguel Brota es camarero y, sobre todo, un artista del cóctel. Como todo el que sabe manejarse con elegancia tras una barra, tiene algo de psicólogo. También de conversador al 25%, de contrapunto; escucha y escucha, mete baza cuando lo cree necesario y maneja las intensidades de la velada con mano maestra, sea quien sea el cliente.

"Con la cerveza fría tenéis que probar estas olivas, ya verás; las pongo en un poco de vermú, con una chispa de tabasco, que justo se note pero no se apodere. Se meten así en el aliño a la nevera un rato; también le caben unos berberechos, si se tercia, quizá con un chorrito de limón y algo de pimienta", dice. Hala, en un pispás; mañana (o tarde, incluso noche) sensiblemente mejorada, ahí caigan chuzos de punta. Con sol, aunque el verano vaya tocando a su fin, el plan también vale. Y si el marco acompaña, que es el caso, miel sobre hojuelas.

Miguel sirve un cóctel que acaba de preparar. Nótese el halo helado de la copa
Miguel sirve un cóctel que acaba de preparar. Nótese el halo helado de la copa
Laura Uranga

Miguel ha trabajado bien este verano en la barra del bar, en el hotel Nievesol, sito en la urbanización Formigal; es su hogar desde hace algo más de tres décadas. "El verano de 2020 y el invierno pasado no abrimos; con la primavera se apañó la cosa, aunque personalmente me costó reemprender la marcha, estaba oxidado. Este verano ha ido bien, aunque tengamos la pena de dos Pirineos Sur sin celebrarse. Hace casi 30 años de la primera edición, teníamos muchas ganas, pero no ha podido ser".

Miguel recuerda a muchas de las estrellas que han pasado por los escenarios del festival (y por el hotel), especialmente a musicazos que ya no están físicamente como Tito Puente o Manu Dibango. "Los buenos ratos que pasaron aquí… son muchos los que conocí, además de muchos amigos que llevo en el corazón, gente muy grande como personas. Siempre me tocaba trabajar, pero algún concierto sí he podido disfrutar, claro, me escapaba un momentito cuando podía; la música ha sido siempre mi gran pasión. No me pidas que te elija uno, que me cuesta mucho… la verdad es que me encanta la música cubana, y muchas de las africanas... y los gitanos son algo grande en escena".

Pinchándole un poco, Miguel se anima a elegir. "Bueno, quizá me quedo con el de ‘Wakafrica’ de Manu Dibango, y los de Toumani Diabaté, es un fenómeno. Bueno, y qué te digo de Paco de Lucía; ya había estado antes, pero... ¿recuerdas que el concierto de aquí fue el último que dio en vida en España? Se murió en México ese mismo invierno, hará unos siete años ya, ¿no? Y buen concierto que fue; en primera fila había muchos músicos pasándole guitarras para que se las firmara".

Con los flamencos se suelta Miguel; su carácter apocado era apreciado por talentos tan volcánicos como Enrique Morente, Moraíto Chico o Ketama. "Recuerdo a los Ketama, que vinieron al principio, jovencitos; estaban homenajeando a su padre, y pasaron un frío increíble. Salió una de esas noches de julio de aquí que hay que ponerse abrigo. Se calentaban las manos con bolsitas de gel que usan los esquiadores y montañeros, se llevaron como cincuenta al escenario".

Miguel sonríe mientras abre el baúl de los recuerdos. Ya tiene ganas de acumular unos cuantos nuevos. ¿Será en 2022?

Artículo incluido en la serie

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