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Ordesa estudia medidas urgentes tras una estampida de vacas y dos ataques a turistas

El Parque Nacional considera "graves" los últimos incidentes. En uno de ellos el ganado se lanzó a la carrera contra el restaurante de la Pradera y los clientes se tuvieron que refugiar en el interior. En el centro del debate está la prohibición o no del acceso de perros, que ponen nerviosas a las reses.

Turistas en el Pirineo en el primer fin de semana completo sin estado de alarma.
Los incidentes ocurridos el 27 de mayo se produjeron en la Pradera de Ordesa.
Verónica Lacasa

El ataque de una vaca a un excursionista ocurrido el domingo en Ordesa no es el primer incidente registrado en poco más de un mes en el Parque Nacional. La embestida lo mandó al hospital con una fractura de cadera, cuando paseaba con su perro sujeto con la correa por el circo de Soaso, en la ruta a la cascada de la Cola de Caballo, la más popular del espacio protegido. Aquí pastan ahora los animales, pero semanas atrás lo hacían en la zona de la Pradera, donde protagonizaron otros sucesos graves.

En concreto, el 27 de mayo hubo varias embestidas a visitantes que iban acompañados de sus mascotas, origen del conflicto con el ganado, ya que las vacas, las ven como una amenaza para sus terneros. Unos turistas se tuvieron que refugiar en el restaurante y una pareja fue acosada por las reses y ella acabó con magulladuras. Podría haber sido peor de no mediar uno de los vigilantes, con experiencia en el manejo de ganado, que utilizó una vara para apartar a los animales.

Pero el incidente más grave de esa tarde se produjo cuando el rebaño de 40 vacas se lanzó en estampida hacia el restaurante situado en el aparcamiento y varios clientes se resguardaron dentro. Algunos excursionistas que iban con perros y finalizaban la visita fueron acompañados a sus coches por los vigilantes.

La dirección del Parque está estudiando medidas de urgencia, a consecuencia de unos hechos que califica de "graves". Una de las opciones pasa por prohibir el acceso de los perros a la zona de la Cola de Caballo mientras estén allí las vacas. El ganado se va a finales de julio al valle vecino de Bujaruelo.

Para ello debe haber un acuerdo de la Junta Rectora, ya que el Plan de Uso y Gestión permite la entrada de mascotas, a diferencia del vecino parque francés, siempre que vayan atadas. Cualquier cambio exige la aprobación de la junta, formada por el alcalde de Bielsa, el presidente del Patronato, el de la Comarca de Sobrarbe y tres representantes de la administración.

La directora del Parque, Elena Villagrasa, ha explicado que el comportamiento de las vacas se ve alterado por la presencia de los perros sobre todo cuando crían y tienen cerca a sus terneros, ya que los ven como una amenaza. El hecho de ir atados no resuelve el problema, pues no distinguen entre la mascota y la persona. En los últimos incidentes iban sujetos con la correa. La prioridad, señaló, es "garantizar la seguridad de los visitantes", pero respetando la actividad ganadera tradicional. De hecho, el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional establece su protección especial, compatible con la conservación del medio, teniendo en cuenta que ha contribuido a modelar el paisaje del parque y a configurar algunos de sus ecosistemas más característicos.

El Patronato de Ordesa descartó en 2020 en una ajustada votación prohibir el acceso de perros. El asunto se puso sobre la mesa porque cada vez hay más mascotas, más incidentes con las vacas y más denuncias por llevarlos sin atar. Los alcaldes, contrarios al veto, entienden las medidas puntuales que se puedan adoptar ahora porque el riesgo se ha demostrado cierto. Por su parte, los ecologistas insisten en los efectos negativos.

Las vacas que pastan en el valle de Ordesa pertenecen a un ganadero de Torla. El alcalde de este municipio, Miguel Villacampa, respalda una solución como la propuesta por la dirección, pero cree que debe ser "excepcional y puntual". "En todos los parques naturales de Aragón entran perros y Ordesa no puede ser una isla", ha manifestado. 

Por su parte, Miguel Noguero, presidente de la Junta Rectora y alcalde de Bielsa, reclama más vigilancia para evitar que los perros vayan sueltos. La prohibición suscitaría, dice, un intenso debate social. "Personalmente no tendría problema en prohibirlo, pero la presión social sería enorme". Lo que en su opinión han demostrado los últimos incidentes es que "el riesgo es real". La medida puntual que se planteará a la junta rectora, precisa, "puede ser un termómetro" de cara a una restricción más amplia.     

Por contra, los ecologistas insisten en la prohibición para evitar no solo conflictos con vacas, también molestias a la fauna silvestre, excrementos en los senderos o contagio de enfermedades. Según el portavoz de la Fundación del Quebrantahuesos, Juan Antonio Gil, si se sigue permitiendo el acceso de mascotas se repetirán los incidentes. "El número de gente que va con perros es exponencial. Después de cuatro horas caminando con el perro atado, al final lo acabas soltando. Ordesa tiene 15.000 hectáreas y en el Pirineo hay cientos de miles», comenta. A su juicio hay soluciones alternativas, como habilitar una guardería para que la gente los deje mientras disfruta de sus excursiones.

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