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Un responsable ministerial dice en Huesca que hay que aprender a vivir con el lobo y el oso

Según el director general de Biodiversidad, es necesario hacer un esfuerzo para reconstruir el ecosistema, "pero no a expensas de los ganaderos de extensivo".

El director general de Biodiversidad, a la derecha, junto a Olona, en la entrega del diploma a la carrasca de Lecina.
El director general de Biodiversidad, a la derecha, junto a Olona, en la entrega del diploma a la carrasca de Lecina.
Heraldo

"La presencia de grandes carnívoros siempre supone un conflicto pero tenemos que aprender a vivir con él". Lo ha dicho este jueves un alto cargo del Ministerio para la Transición Ecológica, durante su visita a la provincia de Huesca. El director general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, José Luis Marquínez, que ha asistido a los pies de la carrasca de Lecina al acto de entrega del diploma como Árbol Europeo del Año, ha hablado de los beneficios de mantener los ecosistemas, pero no a costa de los ganaderos, en referencia al conflicto social existente en Aragón por la presencia del oso y el lobo.  

“Las pirámides tróficas, los ecosistemas, para tener un equilibrio adecuado, requieren de todos los componentes y un componente principal, en la cúspide, son los grandes carnívoros, las grandes rapaces. Es positivo hacer un esfuerzo para reconstruir el ecosistema del modo más natural posible", ha señalado. Eso sí, ha matizado, debe hacerse "con  una planificación adecuada, con una empatía especial hacia la gente de la zona, y especialmente la ganadería extensiva, que puede tener mayor sensibilidad".

La conservación de los grandes carnívoros no puede hacerse a expensas de los ganaderos de extensivos, ha insistido. "Tiene que ser toda la sociedad la que sume su esfuerzo". También ha recordado los beneficios de la conservación de los ecosistemas, "no solo naturales, también socioeconómicos, y el esfuerzo merece la pena".

El director general, que entiende "las dificultades de gestionar en el territorio la presencia de algunas especies", no ha querido valorar las discrepancias surgidas en Aragón sobre la protección del lobo. El voto favorable del director general del Medio Natural, Diego Bayona, en el Comisión Consultiva para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad contribuyó a la aprobación, por un ajustado margen, de la inclusión del lobo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Bayona fue cuestionado luego por el consejero de Agricultura, Joaquín Olona, y el propio presidente aragonés, Javier Lambán, que defienden otra posición.    

Marquínez estuvo acompañado precisamente en el acto de Lecina por el consejero Olona. El responsable ministerial evitó pronunciarse sobre la petición de las organizaciones conservacionistas de reponer los ejemplares de oso muertos en 2020 por causa del hombre, como la osa Sarousse, asentada en la Ribagorza, abatida durante una cacería de jabalíes, o el oso Cachou, envenenado en el valle de Arán. "Hay un grupo técnico y las decisiones deben tomarse en ese contexto. Ninguna administración debe adoptar una solución aislada. Debe ser una decisión de consenso y con una fuerte base técnica". Y ha ido más allá al señalar: "Ningún proyecto de reintroducción es factible si no tiene una buena comprensión de la sociedad donde va a desarrollarse". 

Por su parte, Olona ha recordado la posición de la Comunidad Autónoma, contraria a la reintroducción del oso, pero que convive con él porque algunos ejemplares liberados en Francia y Cataluña han acabado asentándose en el Pirineo aragonés. "Ningún gobierno de Aragón ha llevado a cabo ninguna reintroducción. La presencia del oso es consecuencia de la reintroducción que hacen nuestro vecinos y yo vengo cuestionándola, no tiene sentido cuando hay una oposición del territorio", ha señalado. 

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