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Bodega Pirineos: "De la noche a la mañana tuvimos que adaptar la forma de trabajar tanto en el interior como en el campo"

Con 700 hectáreas de extensión, su viñedo es el más antiguo del territorio y también el más diverso, ya que se trabajan 15 variedades de uva.

La Bodega Pirineos pertenece a la D. O. Somontano.
La Bodega Pirineos pertenece a la D. O. Somontano.
Heraldo

Reinvención, crecimiento, innovación, valor añadido… Son términos que en estos tiempos, a veces forzosamente, están a la orden del día. Pero hay empresas, como la Bodega Pirineos, que lleva esta filosofía de trabajo en su ADN.

Forma parte de la Denominación de Origen Somontano y, con 700 hectáreas de extensión, su viñedo es el más antiguo del territorio. También es el más diverso, ya que en él se cultivan las 15 variedades de uva aprobadas por la D. O.

Constituida como sociedad en 1993, la Bodega Pirineos nace de la reconversión de la Cooperativa Comarcal Somontano de Barbastro, cuyo origen data del año 64. La componían 400 viticultores de 15 poblaciones diferentes. Estos visionarios fueron los precursores de la constitución de la denominación de origen y actualmente, la cooperativa sigue teniendo una pequeña parte de las acciones de la bodega.

El resto (más del 70%) le pertenecen al grupo Barbadillo, famoso a nivel nacional por su tradición viticultora en Jerez. Es una de las diez grandes bodegas familiares que todavía quedan en España y, desde 2007, participa en la Bodega Pirineos.

En estos 27 años de trayectoria, la bodega ha ido adaptándose a las nuevas tendencias y ha desarrollado proyectos de investigación que permitieran trabajar el campo más y mejor. “El respeto por la naturaleza y la innovación como motor para avanzar son nuestras premisas”, explica Silvia Arruego, directora general de la Bodega Pirineos.

Situada en la carretera de Barbastro a Naval, en sus instalaciones trabajan 30 personas, muchas de ellas desde hace más de diez años. “Somos como una familia y, si algo nos caracteriza, es la polivalencia”, asegura Silvia. Una virtud que, en tiempos de covid está siendo más valiosa que nunca. “De la noche a la mañana tuvimos que adaptar nuestra forma de trabajar, tanto en la bodega como en el campo”, asegura.

Al considerarse servicio básico, no han tenido que cerrar en ningún momento pero su actividad ha descendido de forma notable, especialmente cuando la hostelería ha estado cerrada. “Es nuestro principal canal de venta y, sobre todo los primeros meses, con el confinamiento total, hemos sufrido mucho”, reconoce.

Por otro lado, la bodega ha experimentado un crecimiento en ventas para grandes cadenas y supermercados, así como en exportaciones a países europeos. Aun así, no ha sido suficiente como para compensar las pérdidas de la hostelería. “En toda la denominación de origen en conjunto, el volumen de ventas ha bajado un 15%”, detalla Arruego.

En sus instalaciones también han notado la paralización en algunos momentos del enoturismo. En la bodega se ofrecen no solo catas, sino también actividades en el viñedo, talleres para niños y otras propuestas de ocio con el vino siempre como denominador común. “En verano hacemos maridajes con helado y, cuando es época, con trufa”, enumera.

Durante muchos meses, este tipo de actividades no se han podido celebrar, sobre todo por limitaciones de aforo. Pero también porque, con las restricciones de movilidad, no había demanda. Ahora, con la libertad de movimiento dentro de Aragón, se están poco a poco recuperando estas propuestas. En cualquier caso, muchos de sus visitantes proceden de Cataluña o Madrid, por lo que hasta que no se pueda viajar entre comunidades, no se recuperará cierta normalidad en este sentido.

Para tratar de favorecer este tipo de visitas, que para Bodegas Pirineos son la mejor forma de darse a conocer, la empresa cuenta con un sello de enoturismo seguro. Se trata de un certificado que atesora que las actividades que ofrecen son seguras. “Queremos que el cliente venga a la bodega, nos ubique, conozca lo que hacemos y cómo trabajamos. Es la mejor manera que tenemos de explicar nuestros vinos y nuestro valor añadido”, asegura Silvia.

Bodegas Pirineos.
Bodegas Pirineos.
Heraldo

Una identidad muy ligada al Pirineo

Desde su propia denominación hasta los nombres de sus vinos. En esta bodega, todo está relacionado con el Pirineo. “Hacemos honor a nuestra región porque los vinos que producimos tienen esa frescura y riqueza gracias al clima y al entorno en el que se cultiva la uva”, explica Silvia.

Entre sus caldos más famosos están Señorío de Lazán, un paraje del Somontano; 3430, que hace honor a la cota del Aneto; Alquézar, por el famoso municipio; o Marboré, otro de los grandes picos del Pirineo.

Todas sus variedades se fabrican con uva cultivada en viñedo de secano. “La concentración que conseguimos en nuestros vinos se debe a que el campo no está intervenido. Todo lo que se obtiene lo da la tierra”, asegura Silvia.

Concienciados con la sostenibilidad, la Bodega Pirineos es la primera de la D. O. en haber obtenido el sello oficial RSA (Responsabilidad Social de Aragón). “Obtenemos el vino de nuestro viñedo pero, al mismo tiempo, con él estamos aportando riqueza y biodiversidad al territorio”, explica, sobre un campo rico y diverso, donde las vides se entremezclan con cultivos mediterráneos acotados en pequeñas parcelas, casi como si se tratara de jardines. Un placer, no solo para el paladar, sino también para los ojos.

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