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Las obras del puente de Santa Eulalia de Gállego cumplen cuatro semanas y siguen

Los trabajos para reparar este viaducto centenario empezaron el 19 de enero con el corte del tráfico y el  compromiso de reabrirlo en ese tiempo pero se han retrasado. Los vecinos mantienen el plan de movilidad.

Este martes 16 de febrero se cumplirán cuatro semanas del inicio de las obras de reparación del puente de hierro Santa Eulalia de Gállego. Es el plazo que se fijó en un principio para que este paso, habitual vía de comunicación de los vecinos de la localidad con Ayerbe y Huesca, quedase reabierto a la circulación. Pero habrá que esperar unos días más para recuperar la normalidad, ya que al levantar el tablero se vio que el estado de la plataforma era peor de lo previsto, indican desde la Dirección General de Carreteras. A la demora también han contribuido los días de intensa lluvia en la zona.

Los residentes en Santa Eulalia, que pasan por el puente centenario un mínimo de dos veces al día, reconocen que su deterioro, sobre todo en los dos extremos, es grave y que en las últimas dos semanas las obras, que eran urgentes, han cogido impulso. Asimismo, aseguran que el plan de movilidad diseñado para superar este tiempo de casi aislamiento está funcionando muy bien. Algunos incluso admiten que esta situación les ha hecho recobrar el sentido de comunidad y solidaridad. Hasta ahora no ha habido ninguna emergencia. 

Desde Carreteras señalan que "es posible que la apertura al tráfico se puedan retrasar algunos días, ya que la lluvia impidió trabajar". Afirman que las obras están "dentro de los plazos razonables de cualquier intervención de este tipo". Además, recuerdan que una vez que el puente se abra al tráfico se continuará con otros trabajos que no requieren su cierre completo.

 "Vamos con retraso pero con alegría porque la semana pasada se notó mucho el avance, había más movimiento...", comenta el alcalde de Santa Eulalia de Gállego, José Antonio Casaucau. Los vecinos tienen claro que la reapertura se va a retrasar pero esperan que se esta se produzca antes de que finalice el mes.

Hasta entonces, seguirán como ahora. Para evitar un rodeo de hora y media y casi 3600 que los lleve a la otra orilla del río el Ayuntamiento alquiló una furgoneta de siete plazas. Funciona como una lanzadera para llevar a los vecinos desde la población hasta el puente. Tras recorrer este a pie sobre una pasarela cogen sus coches, aparcados al otro lado. Lo mismo se hace para el regreso. 

"Este es un momento para la colaboración, todos necesitamos de todos y hay gente que se ha unido más"

Guillermo Vallejo sale todos los días a las 8.00 para ir a Huesca. Toma la furgoneta junto con otras dos personas y vuelve a Santa Eulalia a las 15.30. "Me implica levantarme 15 minutos antes para aprovechar el viaje, pero eso no supone nada", explica. Para conducir este taxi hay 17 voluntarios que cubren turnos de dos horas por la tarde, noche y fines de semana, ya que las mañanas laborables lo lleva personal municipal. Este vecino comenta  que al mediodía hay más jaleo porque se juntan los niños que vuelven del colegio de Ayerbe, quienes trabajan fuera, los que salen de aquí...  "Pero a partir de las 16.30 o las 17.00 la gente está en casa y el domingo nadie solicita el transporte", añade. En su opinión, "este es un momento para la colaboración, todos necesitamos de todos y hay gente que se ha unido más".

Una nueva vecina

Cuando el puente se cerró al tráfico, el censo de Santa Eulalia era de 103 habitantes. Ahora es de 104. Sara, que nació el 4 de febrero, ya está inscrita como vecina de la localidad. Sus padres y su hermana se trasladaron a Ayerbe antes de que el paso quedara restringido. Susana Pérez y su marido querían estar preparados para una posible emergencia en el tramo final del embarazo. "Todo ha dio bien y en cuanto reabran volveremos a casa", ha dicho la madre . 

José María Belío es uno de los voluntarios y, a su vez, usuario de la lanzadera. Calcula que cuando se cumplan las seis semanas de obras "ya podremos pasar en coche, aunque sea de forma alternativa". En su opinión, estas fechas no son las mejores para una obra de esta envergadura, sobre todo tras el paso de la borrasca Filomena, que dejó mucha nieve y hielo en la zona. No obstante, reconoce que con la iluminación y la vigilancia del parquin al otro lado del río "estamos más tranquilos". Él sale todos los días a las 7.00 y vuelve después de las 15.00. "La verdad, viendo cómo va, tendremos puente para otros 100 años y alguno más", apunta.  

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